Número 4 - Primer semestre 2019

ARTÍCULOS LIBRES

Diferenciación social y segregación educativa en el área metropolitana de Asunción

  • Luis Ortiz

    Instituto de Ciencias Sociales (ICSO), Paraguay
    l.ortizs@yahoo.com

    Sociólogo. Doctor en Sociología por la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales, Francia. Docente de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede Paraguay y de la Universidad Nacional de Asunción. Investigador del Instituto de Ciencias Sociales (ICSO). Miembro de la Sociedad Científica del Paraguay.
  • Kevin Goetz

    Instituto de Ciencias Sociales (ICSO), Paraguay
    kevingoetz50@gmail.com

    Geógrafo. Doctor en Geografía por la Universidad de Toulouse II - Jean Jaurès. Docente de la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”. Investigador del Instituto de Ciencias Sociales (ICSO). Miembro de Isthme - Estudio Meridional.
  • Colin Gache

    Isthme - Estudio Meridional, Paraguay
    colin.gache@gmail.com

    Geógrafo. Máster en Geografía y Ordenamiento Territorial por la Universidad de Toulouse II - Jean Jaurès. Post-Máster Peritaje Internacional - Ciudades en Desarrollo. Codirector de Isthme - Estudio Meridional.

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  • Para citar este artículo

    Referencia electrónica
    Ortiz, Luis, Goetz, Kevin y Gache, Colin (2019). Diferenciación social y segregación educativa en el área metropolitana de Asunción. Ciudadanías. Revista de Políticas Sociales Urbanas N°4. Primer semestre 2019, pp. 317-354 [En línea]. Consultada el: 12-11-2019
    URL: http://ciudadanias.untref.edu.ar/n4_artlibres_art3.php
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Resumen

El artículo ofrece una propuesta analítica que considera el espacio urbano, con sus formas y estructuras, no como una simple plataforma de importancia secundaria, sino como un hecho social total. Desde la perspectiva de observación socioespacial que constituye la ciudad, se busca comprender las intensidades y los sentidos de dos fuerzas mayores que intervienen simultáneamente en el sistema educativo. La primera tiene que ver con las dinámicas sociales en curso y con la consiguiente configuración espacial que adquiere la ciudad (aumento de la clase media, trayectorias residenciales, valores asignados a las diferentes zonas y barrios de la ciudad, modificación de los modos de desplazamiento, entre otros), mientras que la segunda tiene que ver con las características y tendencias que discurren en el dispositivo educativo. Las evoluciones del conjunto dinámico que constituye el dispositivo educativo obedecen necesariamente a mecanismos colectivos e institucionales. El análisis apunta a dar cuenta de las relaciones entre los grupos sociales del territorio para moldear el sistema educativo en función de sus intereses diferentes y divergentes.

Introducción

Este artículo tiene como objetivo exponer los hallazgos de un estudio sobre educación y desigualdad en el área metropolitana de Asunción (Paraguay), junto con algunas reflexiones sobre las características y las tendencias de la desigualdad educativa en el principal sistema urbano paraguayo.

La educación paraguaya, a nivel general, atraviesa un proceso crítico, con serias deficiencias de enseñanza y aprendizaje. Se apuntaló la cobertura desde los años noventa del siglo XX, pero el desarrollo de las competencias mínimas requeridas en lectura-escritura, matemática y ciencias ha atravesado una regresión inusitada. El rendimiento escolar de las cohortes de la década de 2010 no solo no ha experimentado una progresión respecto de las de las anteriores décadas, sino que incluso ha tenido resultados más deficientes. Según las pruebas estandarizadas nacionales e internacionales, como el Snepe, el Tercer y PISA-D, se visualiza que esta situación es la consecuencia de una reforma educativa que priorizó el acceso (masificación), pero que no previó y no implementó un sistema de desarrollo de las competencias académicas, misión esencial de la educación, más aun en la era actual.

En lo que respecta a la manifestación territorial de este proceso crítico del sistema educativo, las transformaciones del dispositivo educativo metropolitano asunceno dan cuenta de que los problemas de eficacia escolar responden necesariamente a mecanismos colectivos e institucionales. Asimismo, existe un esquema de gobernanza que configura el sistema pero que no coincide siempre y necesariamente con las instancias públicas de decisión y regulación. Por lo tanto, el control que ejercen los diferentes grupos y actores sociales del territorio para moldear el dispositivo educativo según sus intereses es clave. De este modo, el actor público-institucional es solo uno de los actores de un sistema educativo marcado por la complejidad y el conflicto.

El área geográfica de análisis es inmensa y concentra casi el 40% de la población paraguaya: el distrito de Asunción y el departamento Central se extienden sobre 2.500 km2 y cuentan con cerca de 3.000.000 de habitantes (Dgeec, 2016). Sin pretensión de exhaustividad en el alcance espacial, el estudio se estructuró en torno a la definición de espacios típicos que concentran componentes representativos de los procesos de transformación urbana: ejes viales de expansión y de diversificación socioeconómica, zonas históricamente marginadas, espacios intersticiales segregados, entre otros.

Desde una perspectiva socioespacial, se buscó comprender las intensidades y los sentidos de dos fuerzas mayores que intervienen simultáneamente en el sistema educativo: 1. las dinámicas sociales y la consiguiente configuración espacial de la ciudad (aumento de la clase media, trayectorias residenciales, valores asignados a las diferentes zonas y barrios, modificación de los modos de desplazamiento, entre otros) y, 2. las características y tendencias de reorganización del dispositivo educativo.

Bases teóricas preliminares

En el análisis del territorio que este estudio delimita como el área metropolitana de Asunción (AMA), se parte de algunas tradiciones teóricas con respaldo en evidencias empíricas que abordan, por una parte, la dimensión social de la educación y la lógica de construcción y reproducción de las desigualdades sociales en el proceso educativo y, por otra, la dimensión territorial de la educación, echando luz sobre los factores físicos, funcionales y sociales que se hallan en la base del sistema educativo.

Para la teoría del espacio social, de Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron, las desigualdades de acceso y desempeño en la educación responden a estructuras de disposición de recursos y oportunidades, entre las cuales una es específicamente gravitante, a saber, el capital cultural, en sus dotaciones jerárquicamente diferenciadas. En términos de Bourdieu y Passeron, la violencia simbólica es el mecanismo tácito y disimulado que vehiculiza la reproducción social en el seno del sistema educativo, operando como la imposición de una arbitrariedad cultural, pero de manera no percibida. Su eficacia se refleja en las actitudes y aptitudes de los sujetos en aceptar esa arbitrariedad cultural transfigurada en cultura general a través de la institución escolar. La legitimidad de esta se constata en la aceptación de los procesos de selección, evaluación y resultados, imputados a atributos individuales (“ideología del don”) y no como efecto sistemático de la estructura de clases por medio de múltiples mediaciones que actualizan las desigualdades de origen (Bourdieu y Passeron, 1996).

En la perspectiva de François Dubet y Danilo Martuccelli, este proceso, sin embargo, se define y se redefine a partir de una experiencia de los agentes en el proceso educativo. Los procesos en aula, las relaciones entre estudiantes y docentes, la actitud de los primeros hacia sus estudios, la implementación del currículum, el trabajo escolar, así como el nivel de compromiso de las familias con el proceso educativo, ayudan a comprender los sentidos y los márgenes de maniobra de los que disponen los sujetos para emprender trayectorias que enfrentan los mecanismos estructurales de reproducción (Dubet y Martuccelli, 1998).

La construcción de diferencias sociales en el territorio donde actúa el sistema educativo no toma la forma de un proceso mecánico en el que la educación y su diferenciación es reflejo de las desigualdades, sino que se implican mutuamente. Como indica Agnès Van Zanten,

Existe entre los establecimientos que comportan públicos diferentes, desigualdades de acceso a los saberes que son todos importantes, pero más difíciles a aprehender, que las generadas por la desigual distribución en el territorio de las filiales, las opciones y los medios materiales y humanos de enseñanza. La diferenciación, sobre todo cuando ella traduce refuerzo de las desigualdades, puede conducir a la exclusión y la auto-exclusión de ciertos grupos que se alejan fuertemente de las ventajas materiales, simbólicas, modelos y valores promovidos desde el (los) centro(s). Si la integración de las “periferias” se hace siempre a través de una relación de dominación, la más grande supremacía de los intereses de los grupos más próximos del centro puede contribuir al debilitamiento e incluso a la crisis de los lazos sociales y políticos al interior del sistema público y del Estado mismo (Van Zanten, 2001, p. 78).

Por otra parte, el dispositivo educativo refuerza los procesos de afirmación de las desigualdades sociales también en los espacios privilegiados de urbanización de la aglomeración asuncena. En efecto, se constatan corredores de urbanización que incluyen territorios periféricos aledaños a Asunción donde se genera la oferta educativa, tanto pública como privada. En clave de Franck Poupeau y Jean-Christophe François, el proceso de urbanización se territorializa también en función del sistema educativo, adquiriendo el carácter de un proceso de fragmentación social y segmentación espacial cuando las familias movilizan estrategias de distanciamiento social respecto de ciertos establecimientos educativos y de ciertas zonas de la ciudad que, en una lógica socioespacial, diferencia, jerarquiza y fragmenta el espacio urbano donde el dispositivo educativo responde según el volumen de capital del que dispone su público (Poupeau y François, 2008).

La impronta de los sectores acomodados, sean las clases medias y las clases superiores en el delineamiento del sistema educativo, cumple un papel central en las características que este adquiere, en especial en su contribución a las desigualdades sociales en el territorio. Como indican Guillermina Tiramonti y Sandra Ziegler, respecto de la educación de las élites, sus estrategias de escolarización responden, por una parte, a la elección del establecimiento educativo según sus capacidades adquisitivas, de modo de incluir la escuela en sus espacios de sociabilidad de clase; por otra parte, responden al uso del espacio urbano bajo la lógica del distanciamiento socioespacial, de modo de inscribir sus circuitos de movilidad y sus espacios de interacción como exclusivos y excluyentes (Tiramonti y Ziegler, 2008, p. 27). Como refiere Van Zanten:

La mirada puesta sobre los otros “diferentes de uno” no está solamente influenciada por la posición genérica de los padres sino también por el origen, la trayectoria y la posición sociales que generan poderosos “efectos de disposición”. En un contexto de […] competencia aguda por un número limitado de plazas socialmente deseables y de pérdida de confianza en el papel regulador del Estado, los miembros de clases medias e incluso de fracciones de las clases superiores, tienden globalmente a intentar proteger sus logros individuales de “cierre” respecto de las clases populares (Van Zanten, 2009, p. 28).

La indiferencia social y la ineficiencia institucional habilitan, por lo tanto, la producción de desequilibrios urbanos que son propios de la actuación del mercado. Resultado de este proceso, la relación entre los centros economicosociales y la periferia se traduce en segregación. La desigualdad educativa se expresa en una inequidad espacial, donde el acceso y el desempeño están asociados a las condiciones de desplazamiento, uso e interacción con la institución educativa en el territorio. Las clases desfavorecidas adolecen de una alta distancia social y espacial de los establecimientos educativos calificados. Por ello, el etiquetaje escolar está en correlación con el etiquetaje socioespacial y da lugar a la segregación escolar.

Sobre la base de un espacio urbano discontinuo y marcado por la desigualdad, esta “gubernamentalidad” del territorio se configura como el imperativo de gestionar la población donde el control se ejerce sobre las instituciones y sobre las subjetividades. Según Silvia Grinberg, de esto se trata, en el campo educativo, la política de escolarización.

Muchas agencias gobiernan, tanto en el sector público como privado y, por supuesto, siempre se ha esperado que los individuos se gobiernen a sí mismos y sus subordinados. Esto es significativo, porque en relación con cualquier problema específico, siempre es posible identificar una diversidad de gubernamentalidades existiendo en cualquier punto dado del tiempo, disperso alrededor de la vida política organizada. Hablar de políticas de escolarización supone dar cuenta de esas gubernamentalidades; esto es, de esas formas heterogéneas, difusas, contradictorias, yuxtapuestas que se articulan en el gobierno de la población y que, por este motivo, solo son captables en estado fragmentario. Se presentan como un puzzle imposible de armar, al que siempre le va a faltar una pieza (Grinberg, 2009, p. 83).

Este estudio se apoya en la producción interdisciplinaria de conocimiento en torno a los procesos de urbanización. La globalización, el crecimiento acelerado de las ciudades, así como la agudización de las desigualdades y de los procesos segregativos han sido objeto de un interés creciente por parte de la economía (Veltz, 1999), la sociología (Davis, 2004) y el urbanismo (Mangin, 2009), que se esfuerzan en describir, interpretar y explicar los procesos sociales que configuran los espacios urbanos.

Enclasamientos sociales y jerarquización territorial

El desafío de identificar los vínculos entre la organización del dispositivo educativo del área metropolitana de Asunción, por una parte, y las dinámicas socioespaciales que se manifiestan en el extenso conglomerado, por otra parte, habilita la hipótesis de que dicho dispositivo actuaría como vector de la reproducción de las desigualdades sociales, manteniendo o reforzando las rugosidades que dividen la sociedad y el espacio urbano. Necesariamente, los diferentes establecimientos educativos del área geográfica analizada mantienen entre ellos lazos sistémicos. Efectivamente, el carácter atractivo o repulsivo de uno u otro establecimiento está vinculado a la dinámica de los demás establecimientos del sistema, dándose una interdependencia entre escuelas y colegios del área metropolitana de Asunción.1

La principal aglomeración urbana del Paraguay está marcada por fuertes segmentaciones en la distribución de los grupos sociales. Al respecto, es de notar que dichas dinámicas socioespaciales permanecen prácticamente inexploradas en el concierto de las ciencias sociales paraguayas. El estudio de las reconfiguraciones de la sociedad en el espacio del área metropolitana de Asunción exige nuevos esquemas de interpretación: no son válidos aquí los esquemas de interpretación predominantes y que refieren a la ciudad industrial, cuya organización seguía un modelo característico y cuanto menos sencillo de tipo “centro-periferia”.

La extensa área urbana de Asunción adquiere patrones singulares de evolución, que hay que identificar y dar a conocer. Algo es seguro: la intensificación de los procesos de segregación socioespacial imprime una configuración urbana cada vez más compleja que no responde a patrones sencillos y fácilmente identificables: mucho más heterogéneos, estos toman la forma de la piel de leopardo (Veltz, 2012). Distinguiéndose de la mayoría de las capitales del subcontinente, el área metropolitana de Asunción no ha experimentado procesos afirmados de industrialización, lo que no impidió que se produjera un sostenido proceso de tercerización de la economía urbana, que a su vez imprimió sus propias jerarquizaciones y rupturas espaciales.

La diferenciación social en el área metropolitana

El territorio en el que se asienta la ciudad de Asunción y los municipios adyacentes comprende un vasto espacio urbano que, en los últimos decenios desde finales del siglo XX, fue concentrando la población del país, los centros administrativos y las principales empresas y unidades económicas de los sectores secundario y terciario, respectivamente, que fueron ganando terreno a nivel nacional.

La atracción migratoria rural-urbana que caracterizó a la aglomeración asuncena durante el auge del proceso de urbanización iniciado en la década de 1970 no hizo más que reforzar su condición de centro económico y politicoadministrativo. El acelerado proceso migratorio del que ha sido objeto dicha área geográfica durante décadas estuvo asociado a una intensa convergencia de múltiples sectores sociales en un mismo espacio. Inicialmente reducida, la huella urbana de la principal ciudad del país ha ido expandiéndose sin regulación alguna hasta convertirse en la urbe hipertrofiada que se conoce en la actualidad. Así, como en ningún otro lugar del país, el área metropolitana de Asunción se ha convertido en el espacio donde la estructura social está más diversificada y exhibe mayor complejidad, lo que otorga a esta urbe de más de dos millones de habitantes una posición definidora de las tendencias de la estructura social y de los cambios sociales.

En el período de veinte años que va de 1997 a 2016, se constatan variaciones en la forma de la estructura social de Asunción, que dan cuenta de algunos rasgos de la sociedad capitalina en cuanto constituye el asiento de procesos sociales y espaciales, así como habilita y restringe la configuración del dispositivo educativo en la región.

Como se observa en el Gráfico 1, las categorías superiores experimentaron un incremento de su peso relativo en la estructura sociodemográfica, aunque en proporciones diferenciadas. Por una parte, los patrones de empresas y grandes propietarios agrícolas aumentaron levemente, así como lo hicieron en baja proporción los miembros de los poderes del Estado y los directivos de empresas. Por su parte, los profesionales, científicos e intelectuales acrecentaron considerablemente su peso en la estructura social, en especial entre 1997 y 2007, periodo en el que el aumento respondió al impulso propio de la masificación del sistema educativo.2

Gráfico 1

Población de 15 años y más según las categorías socio-ocupacionales en Asunción

Fuente: Elaboración propia a partir de encuestas de hogares, período 1997-2016, Dgeec.

Por otra parte, las categorías intermedias atravesaron procesos sociodemográficos disímiles: por una parte, los técnicos y profesionales de nivel medio aumentaron su peso en la estructura social (especialmente entre 2007 y 2012), mientras que los empleados de oficina disminuyeron levemente; por su parte, los trabajadores de servicios y comerciantes aumentaron levemente en el período; los operadores de instalaciones y maquinarias descendieron tenuemente en el transcurso de los dos decenios en cuestión.

Finalmente, las categorías inferiores presentan tendencias a la baja en su peso relativo en la estructura social. En primer lugar, los oficiales, operarios y artesanos disminuyeron casi a la mitad en el período, es decir, experimentaron una caída importante entre 1997 y 2016; en segundo lugar, los trabajadores no calificados también disminuyeron en el período pero con una caída menos leve en su peso estructural; finalmente los agricultores y trabajadores agropecuarios de bajo peso de por sí –cuyas principales actividades tienen lugar en el área metropolitana de Asunción– disminuyeron marcadamente en el período hasta alcanzar apenas poco más del 1% de la población económicamente activa.

Los cambios de la sociedad asuncena se caracterizan, en primer lugar, por la estagnación de las categorías superiores de las clases dominantes (propietarios, inversionistas y altos cuadros directivos), lo que supone una ínfima variación del peso sociodemográfico de los sectores de la burguesía nacional en la estructura social capitalina. En segundo lugar, se constata el aumento del peso relativo de categorías sociales involucradas en el trabajo intelectual cuya condición de posibilidad está directamente asociada a la masificación del sistema educativo y que supone su compromiso en actividades directivas o de gestión, tanto académicas, administrativas, comerciales como financieras. Las fracciones bajas de las clases medias, así como todas las categorías sociales de las clases sociales desfavorecidas, disminuyeron su peso relativo en la estructura social. Estos cambios indican una reestructuración social en la cual cobran fuerte peso ciertos perfiles, otrora disminuidos, de las clases medias.

Estas tendencias dan cuenta de una transformación morfológica de la estructura económica de la capital, con una orientación marcadamente terciaria y de debilitamiento del sector secundario. El rasgo de clase media de la ciudad de Asunción tiene implicaciones en las características del sistema educativo, con orientaciones de la demanda, así como de la oferta hacia la gestión privada.

En lo que concierne al departamento Central, la composición de la estructura social cobra en algunos sectores un cariz similar al de la capital, pero se expresa de forma marcadamente diferente en otros. Como se observa en el Gráfico 2, las dos primeras categorías de las clases superiores, a saber, la de los patrones de empresas y grandes propietarios agrícolas así como la de los miembros de los poderes del Estado y los directivos de empresas, experimentaron una estagnación en el período; en cambio, la tercera categoría, es decir, la de los profesionales, científicos e intelectuales, ha visto acrecentarse su peso relativo.

Por otra parte, entre las categorías intermedias –de menor peso relativo que en la capital– los técnicos y profesionales de nivel medio acrecentaron su proporción sociodemográfica; los empleados de oficina también disminuyeron su peso relativo en el período mientras que los trabajadores de servicios y comerciantes lo mantuvieron aunque con variaciones a la baja entre 1997 y 2002, con un aumento entre 2002 y 2012, para descender nuevamente, en el 2016, al peso inicial del período; los operadores de instalaciones y maquinarias descendieron levemente en el período de los dos decenios en cuestión.

La proporción de los sectores sociales desfavorecidos en la estructura social del departamento Central es superior que en Asunción, pero de modo similar los oficiales, operarios y artesanos disminuyeron su peso relativo en el período; por el contrario, la tendencia de los trabajadores no calificados fue la inversa entre la región y la capital, ya que, mientras que en Asunción dicho sector disminuyó su peso relativo en más de tres puntos (de 21,8% a 18,4%), en Central aumentó levemente (de 19,8% a 20,8%); asimismo, los agricultores, pescadores y trabajadores agrícolas, con mayor proporción demográfica en Central que en Asunción –dado que en dicho departamento las actividades agropecuarias tienen asiento en el territorio– disminuyó su peso relativo en el período.

Gráfico 2

Población de 15 años y más según las categorías socio-ocupacionales
en el Dpto. Central

Fuente: Elaboración propia a partir de encuestas de hogares, período 1997-2016, Dgeec.

Si bien, en ambos dominios geográficos, la tendencia de la estructura social fue la disminución de las categorías sociales asociadas a la estructura productiva del sector secundario, la diferencia entre uno y otro fue que las categorías sociales desfavorecidas asociadas a las actividades informales disminuyeron en Asunción mientras que se incrementaron levemente en Central. Asociado a esto, la reducción en dicho departamento de las categorías ligadas a las actividades agropecuarias –región que alberga los sectores de las nuevas ruralidades– da cuenta en su conjunto de las condiciones de reproducción de la pobreza en el área metropolitana por la incapacidad de la estructura económica de asegurar las formas de trabajo fuera de la precariedad.

En el afán de entender las tendencias de las clases sociales en el área metropolitana de Asunción en términos de sus respectivos desempeños en el sistema educativo, los niveles de escolaridad por categoría socioocupacional expresan los grados de acceso a esas oportunidades educativas, las que constituyen vectores claves del acceso a otras oportunidades en la sociedad de mercado.

En Asunción, como se comprueba en el Gráfico 3, las diferencias de escolarización y las tendencias son disímiles entre las clases, quedando en evidencia lo que ya se constataba en el acápite anterior: que las fracciones intermedias de las clases dominantes apuntalan su peso relativo en la capital del país. En efecto, de las tres categorías, la de los patrones de empresas y propietarios agrícolas –con altos niveles de escolaridad– disminuyen levemente en su haber credencialista con una disminución de sus años de estudio en el lapso de veinte años, al contrario de los miembros de los poderes públicos y cuadros directivos de empresas, que aumentan levemente, en especial desde 2007, así como la tendencia de los profesionales, científicos e intelectuales a la alza en el primer quinquenio del período analizado y su mantenimiento, en los tres quinquenios siguientes, en los más altos niveles.

Las clases medias, por su parte, tienden al aumento de sus credenciales. En el período de 1997-2016, los técnicos y profesionales de nivel medio, que poseen escolaridad media superior entre las tres categorías de las clases medias, aumentaron levemente: de 13 a 14 años de media de estudios; los empleados de oficina aumentaron también, pasando de 12 a 13 años, mientras que los trabajadores de servicios y comerciantes aumentaron de 9 a 11 años de media de estudios, mientras que la categoría de operadores de instalaciones y maquinarias mantuvieron su media relativamente baja de años de estudio en el período en cuestión (entre 9 y 10 años aproximadamente).

La tendencia a la alza de todas las categorías de las clases desfavorecidas fue levemente diferente entre los oficiales, operarios y artesanos quienes, en su media de años de estudio, aumentaron de 8 a 9 años en el período, a diferencia de los trabajadores no calificados, cuyo aumento fue de 7 a 9 años, es decir, un aumento de dos años de estudio; finalmente, la categoría escolarmente más relegada, a saber, los agricultores, trabajadores agrícolas y pesqueros, aumentaron también, aunque levemente, de 7 a 8 años de estudio, conservando igualmente el más bajo nivel de escolaridad entre todas las fracciones de las clases desfavorecidas.

Las implicaciones de los indicadores descritos son de tres órdenes. La primera es que la tendencia generalizada de todas las clases sociales en la sociedad asuncena desde 1997 es el incremento de la escolaridad, resultado de la extensión del sistema educativo (masificación educativa). La segunda implicación es que las diferencias medias en años de escolarización dan cuenta de una definida desigualdad social en el proceso educativo, es decir, la apropiación diferenciada de las oportunidades educacionales está asociada a la posición estructural de los grupos que no presenta solución de continuidad en el tiempo. La tercera es que las categorías más aventajadas en capital cultural presentan tendencias –a la alza– relativamente estables en sus patrones de escolarización como clase, mientras que las categorías más desfavorecidas presentan tendencias variables, dado que atraviesan por ciclos irregulares en sus economías que los lleva en ciertas etapas a sostener su proceso de escolarización mientras en otros a interrumpir su curso.

Gráfico 3

Años de estudio según las categorías socio-ocupacionales en Asunción

Fuente: Elaboración propia a partir de encuestas de hogares, período 1997-2016, Dgeec.

Gráfico 4

Años de estudio según las categorías socio-ocupacionales en el Dpto. Central

Fuente: Elaboración propia a partir de encuestas de hogares, período 1997-2016, Dgeec.

En el departamento Central, según el Gráfico 13, los rasgos del proceso educativo de las clases sociales, en los veinte años desde 1997, expresan la complementariedad con los de Asunción. Por una parte, al igual que en la capital, la escolarización de los patrones de empresas y propietarios agrícolas presenta ciclos variables, de descenso primero, aumento después y estagnación al final; en contrapartida, los miembros de los poderes del Estado y los directivos de empresas –de menor media de años de estudio que los primeros– experimentan tendencias estables al alza; a su vez, la categoría de profesionales, científicos e intelectuales aumentan de modo estable su escolaridad, y esta es la que cuenta con mayores niveles medios de estudio en el período.

Por otra parte, la categoría superior de las clases medias, a saber, los técnicos y profesionales de nivel medio, experimentaron en el primer quinquenio una caída de sus años de escolarización para repuntar luego sostenidamente y superar incluso a los altos directivos del Estado y de las empresas; los empleados de oficina, en cambio, tuvieron en el período una tendencia de escolarización al alza –quedando empero por debajo de los primeros–; los trabajadores de servicios y comerciantes, de menor escolarización relativa, acrecentaron su años de estudio, al igual que los operadores de instalaciones y maquinarias, aunque en estos se entrevé una leve tendencia a la baja en los siguientes años.

Finalmente, en Central las categorías sociales desfavorecidas no atraviesan tendencias oscilantes de escolarización como en Asunción, pero sí experimentan una relativa estagnación desde el año 2007, lo que indica que las condiciones sociales y las expectativas relacionadas al proceso de escolarización no padecen alteraciones que afecten los últimos niveles de oportunidades educativas alcanzados.

La característica principal en Central es que la diferencia en la posesión de credenciales, expresadas en años de escolarización, es más pronunciada según las clases sociales (específicamente entre clases dominantes con las clases medias por un lado y las clases desfavorecidas por el otro) que en Asunción, donde el contínuum de las categorías sociales no presenta una brecha de años de estudio marcada.

En ambos dominios geográficos, empero, la brecha más definida entre las categorías con mayor posesión de escolaridad y aquellas de menor se establece entre las dos categorías superiores y las dos categorías inferiores de las clases medias, consonante con las características socioeconómicas de los sectores: los primeros, a saber, los técnicos y profesionales de nivel medio así como los empleados de oficina, se implican en ocupaciones de mayor similitud con las de las clases dominantes (trabajo intelectual) mientras que los segundos, a saber, los trabajadores de servicios y comerciantes así como los operadores de instalaciones y maquinarias, se dedican a ocupaciones que comparten similitudes con las de las clases desfavorecidas o sea que involucran mayor trabajo manual y menor intelectual.

Estructura social y estructura residencial

La relación entre la estructura social y las configuraciones de los espacios residenciales en el área metropolitana de Asunción no se expresa nítidamente como un contínuum de zonas socioeconómicas claramente distinguibles unas de otras, sino más bien como una red de superposiciones socioespaciales, sin zonificación definida, pero en un proceso de constante cambio que permite colegir ciertas regularidades.

Pierre Veltz (2012) plantea la idea de una tendencia a la intermitencia socioespacial de los procesos de urbanización en términos de la estructuración del hábitat, tanto por la superposición en la distribución geográfica de las zonas de residencia según las clases sociales como por los servicios socialmente valorizados.3 A este respecto, la ciudad de Asunción atraviesa por procesos que explican, desde el inicio del siglo XXI, la estructuración metropolitana del sistema urbano y del uso social del espacio.

Si se trata de entender el conjunto de un proceso de demandas de bienestar y respuestas tanto del poder público como del mercado, resulta indicativo de los procesos de tramitación así como de adecuación de unas y otras en las acciones emprendidas por los sectores privilegiados de la sociedad, debido a que disponen inmediatamente de los recursos que les permiten aprovechar las oportunidades ligadas a la capacidad adquisitiva y adaptarse a los escenarios propicios que les permite definir y significar sus hábitats. Este rasgo propio de las clases dominantes les permite anticiparse a las transformaciones que suceden en la ciudad, identificando las ofertas y los espacios que les permitan afincarse y establecer zonas de residencia y de dominio simbólico. Como este proceso involucra a muchos sujetos de la misma clase social, la ocupación y redefinición del espacio urbano es por definición social.

La primera de las características de dicho proceso es la progresiva migración de familias de clases privilegiadas, en especial de nuevas cohortes, a aledaños al distrito capitalino de Asunción, debido a la limitación creciente de edificación residencial horizontal propia del hábitat que dispone de estructuras habitacionales con patios internos, estilo propio de las clases superiores y de las fracciones altas de las clases medias. Este patrón se restringe paulatinamente, debido no solo al decremento en Asunción de la superficie habilitada para el “loteamiento” residencial, es decir, barrios con cierre social, sino también por el aumento de los precios inmobiliarios –en proporción inversa a la dimensión de los terrenos–. De este modo, quedan los antiguos barrios tradicionales de alto valor económico (y simbólico) tales como Las Carmelitas, Villa Morra, Las Mercedes, entre otros, donde las antiguas familias, de alcurnia asuncena, permanecen y se suceden por herencia. Concomitantemente se construyen nuevas zonas “residenciales”, de alto valor socioeconómico, pero en espacios urbanos diferentes, otrora despoblados. Propia de este proceso es la voluntad de distanciamiento espacial respecto de los demás sectores, en especial de las clases desfavorecidas, las cuales, si bien se anclan residencialmente en zonas subvaloradas en la ciudad –en algunos casos marginales–, ensanchan sus esferas de desenvolvimiento social en el territorio urbano, dándose con más regularidad un compartir el espacio urbano debido a su visibilidad. La expansión de las zonas exclusivas en municipios del área metropolitana de Asunción tiene como propósito configurar procesos excluyentes del hábitat urbano, por la instalación y concentración espacial, no tanto de los servicios funcionales (electricidad, saneamiento, telefonía), sino de los sociales (educación, salud, recreación), que hacen parte de los paquetes habitacionales que las empresas del mercado inmobiliario ofrecen a las clases privilegiadas y que generan procesos de configuración del hábitat altamente segregativos, que refuerzan la exclusión.

Con las mutaciones de la estructura económica y el aumento de las ocupaciones volcadas al trabajo intelectual, las demandas habitacionales conllevaron ofertas de diferentes niveles, adaptadas a los públicos diversificados de las clases medias. Entre estas se desarrollan procesos, en parte de escape hacia zonas alejadas del centro capitalino en los municipios adyacentes a Asunción, en parte de emulación en zonas otrora de perfil socioeconómico desfavorecido para convertir sus hábitats en espacios atractivos y valorizados. En este sentido, el concepto de centro se reformula y cobra la forma de multipolaridad territorial de nuevas centralidades:

De hecho, el centro de las ciudades fue históricamente un punto de nucleación de actividades comerciales y administrativas, hasta el momento en que la expansión urbana creó “nuevos centros”, diversificando y estratificando el consumo entre los diversos barrios. La deslocalización y la descentralización de actividades en el centro histórico no impidió que continuara como lugar paradigmático de atribución de sentidos, sea relacionado al prestigio perdido, sea asociado a la búsqueda de dinamización (Barreira y Barreira, 2016, p. 19).

Por una parte, la revalorización de zonas y barrios otrora típicos de clases medias conlleva una redefinición del hábitat de las fracciones altas de esas clases –de elevados niveles de capital cultural y de acceso reciente a niveles más elevados de capital económico–, cuyos hábitats se asientan especialmente en los barrios Las Mercedes, Ciudad Nueva u otros. Por otra parte, el proceso de estructuración dispersa de nuevos barrios constituidos por estructuras habitacionales verticales (edificios de mediano y gran porte) en correlación con los denominados dúplex, es decir, viviendas estandarizadas construidas en serie (dos o tres unidades) que ocupan terrenos de dimensión estándar (360 m2 aprox.) y que se caracterizan por la baja disponibilidad de espacios con patio. En general, estos nuevos estilos se insertan en barrios otrora modestos, tales como los establecidos en torno al lado sur de la avenida Eusebio Ayala, el barrio Santísima Trinidad, el barrio San Vicente, entre otros, donde se constata la construcción de residencias funcionales de diseño arquitectónico, pero sin impronta suntuosa. Esta tendencia se expande en los municipios adyacentes a Asunción en el área metropolitana, en zonas de baja densidad demográfica, con la diferencia de la dispersión de los servicios sociales y funcionales, por lo tanto, de su menor disponibilidad relativa como en las zonas exclusivas de las clases dominante.

La característica principal de las clases dominantes en su afincamiento residencial es la tendencia a la segregación residencial, habida cuenta de la concentración de los recursos urbanos en hábitats construidos y definidos para el efecto. Las zonas residenciales comparten un factor común entre sectores de las clases dominantes antiguas y las emergentes: su afincamiento recurrente en las adyacencias de los grandes ejes viales que conectan el centro de la capital con las principales áreas de entrada-salida del área metropolitana, aunque los proyectos de urbanización son también efecto de valoración subjetiva. En este sentido, los ejes son concurridos y atractivos, pero no son obligadamente ejes estructurantes e ineludibles del tránsito a escala metropolitana. Concomitantemente, las clases dominantes despliegan lógicas de movilidad espacial en el territorio metropolitano configurando “circuitos de desplazamiento”.

Por otro lado, la característica principal de las clases medias es buscar instalarse –sobre todo entre sus fracciones altas– en torno a los ejes viales principales, aunque establecen sus hábitats en función de los costos-beneficios propios de las posibilidades que la oferta y la demanda inmobiliaria establecen, lo que empuja a las fracciones medias e inferiores de esas clases a afincarse en los intersticios de esos ejes, adoptando estrategias de escape de las adyacencias de zonas populares –no sin involucrar grandes esfuerzos–, emulando estilos de vida de las clases dominantes y haciendo parte activamente en la producción social de los barrios como espacios susceptibles de transformación de sus estructuras espaciales y de significación de su posición social y simbólica en el espacio urbano (Gonçalves, 1988). Este es el caso del barrio Loma Pytâ, que se ubica próximo al Jardín Botánico de Asunción, en la frontera entre el distrito de Asunción y el de Mariano Roque Alonso. Está posicionado sobre el promontorio que constituye la primera terraza aluvial del Río Paraguay, con orientación suroeste/noreste y se acaba sobre el arroyo Itay, que constituye también el límite administrativo con Luque. El barrio creció particularmente después de la construcción del Puente Remanso y de la Transchaco. Se fortaleció aún más cuando se construyó el tramo vial de la ruta N° 3 entre Emboscada y San Estanislao. De este modo, la zona beneficia del dinamismo de los importantes flujos que atraviesan el barrio y que corresponden también a las actividades portuarias cercanas.

En un marco completamente diferente, las clases desfavorecidas de Asunción continuaron ocupando los resquicios espaciales desvalorizados de la ciudad (bañados), por tratarse de zonas vulnerables ambientalmente, así como por la baja dotación de servicios calificados, funcionales y sociales. Históricamente la ocupación de esos espacios estuvo marcada por constituir refugios para grupos migrantes del interior del país, en especial de zonas rurales recónditas, que buscaron acceder a las oportunidades mínimas que podía ofrecer la ciudad capital en términos de empleo y educación. Asimismo, la lógica de atracción basada en redes sociales (de parentesco o de vecindad en las localidades de origen) es correlativa de la lógica de expulsión de población por la expansión de los sistemas productivos agropecuarios ligados a la exportación, que requieren de más superficie y que son ambientalmente dañinos.

Este tipo de hábitat es propio de las zonas ribereñas de la capital (en el norte, centro y sur de la ciudad), que entre todas comparten la condición de hallarse alejadas y confinadas respecto de los ejes de entrada y salida, donde están las zonas residenciales y donde se desarrollan las principales actividades del mercado formal de trabajo. Las márgenes ribereñas del río Paraguay son el resultado de un proceso mucho más antiguo de segregación socioespacial que en el caso de los espacios intersticiales marginados, descritos más arriba. Efectivamente, la situación de exclusión de las márgenes ribereñas data de inicios del siglo XX, cuando el centro de la actividad urbana del entonces pequeño conurbado asunceno se circunscribía en el centro histórico. En la actualidad, los bañados Norte y Sur de Asunción han visto profundizarse su condición de relegación y de marginación respecto de las dinámicas urbanas que experimentan el distrito capitalino y su extensa área conurbada. A pesar de su proximidad al centro histórico de Asunción, la condición de exclusión que hunde a los bañados no les permite vincularse con el resto de la ciudad si no es a través de una condición periférica. Además, cabe destacar que estas porciones rezagadas del espacio urbano se presentan como unas de las menos equipadas en términos de servicios básicos (alcantarillado sanitario, electricidad, calles). Asimismo, la incapacidad de un barrio o sector de la ciudad de vincularse con el exterior siempre es un sustrato fértil para el desarrollo de dificultades socioeconómicas.

Se entiende estas situaciones como territorios y poblaciones locales excluidos, o sea que quedan fuera de las relaciones comerciales modernas, de los beneficios del comercio globalizado y del crecimiento económico, permaneciendo alejados de la perspectiva de lograr el necesario desarrollo. Se está frente a una falta de equidad territorial que se expresa en las formas de marginación de políticas, planes y programas de desarrollo, con la consecuente dependencia del poder público, con sus lógicas y temporalidades. Los territorios excluidos cuentan con una funcionalidad básica y mínima, que permite el asentamiento de población dedicada a actividades de subsistencia y a algunos servicios públicos primarios. La conectividad y la accesibilidad desde estos territorios y hacia ellos son generalmente deficientes y hay incluso localidades completamente aisladas (Tolero y Romero, 2006). Es exactamente la situación que están experimentando los bañados Norte y Sur de Asunción: allí los servicios públicos en general –y los establecimientos educativos en particular– no parecen erigirse como instituciones que apunten a revertir esta situación.

Sin embargo, aunque se han mantenido y reforzado las precarias condiciones de vida de sus habitantes, los bañados Norte y Sur de la capital han ido afirmándose en su proceso de construcción territorial y urbana. Efectivamente, estos sectores de la ciudad continúan evolucionando con altos niveles de crecimiento demográfico, incluso mayores que los del resto del municipio de Asunción. Asimismo, mientras la población de Asunción se estabiliza alrededor de los 540.000 habitantes, la población de los bañados sigue aumentando a ritmos altos (25% de crecimiento entre 2002 y 2012).

Otra modalidad de hábitat propio de las clases desfavorecidas son los asentamientos urbanos que se instalan en los municipios adyacentes a la capital, en zonas de baja densidad, que se desperdigan en los intersticios de los principales ejes viales y en contacto con barrios de perfiles sociales diferenciados: en algunos casos colidan con zonas emergentes de clases medias con edificios y dúplex que se ensanchan con planes urbanos que los encubren y marginan; en otros casos, colindan temporalmente con zonas de urbanización acelerada de clases privilegiadas, que buscan expulsarlos por mecanismos de mercado, empujándolos a ceder en venta sus terrenos (en general ocupados informalmente) e instalando en el alrededor dispositivos de servicios (establecimientos educativos, centros asistenciales privados, clubes sociales, entre otros) que vuelven altamente costosa la satisfacción de las necesidades básicas a nivel local y disuaden a los pobladores de intentar toda interacción.

Este es el caso del extenso espacio intersticial en el límite de la franja noreste de la aglomeración asuncena, equidistante entre la ruta Transchaco (que se convierte en la ruta General Elizardo Aquino, pasando el acceso del Puente Remanso) y la nueva ruta entre Luque y San Bernardino. Desde inicios de la década de 2010, este sector conurbano de la metrópolis cuenta con conexiones asfaltadas que lo enlazan a la ruta General Aquino, así como al centro de Luque (por ejemplo, la avenida San José). Por sus condiciones periféricas y el número elevado de asentamientos existente en la proximidad, la magnitud de la matrícula educativa y el número de establecimientos educativos fue creciendo en un doble sentido: incremento de la población escolar en los establecimientos de gestión pública sin el aumento de establecimientos de este tipo de adscripción y, por otra parte, el incremento de establecimientos privados que acogen progresivamente a la población de clases medias de las zonas. Este es el caso de los barrios Isla Aranda e Itapúa, donde se hallan el colegio Simeón Riveros y el colegio San Francisco respectivamente.

Las zonas referidas pueden caracterizarse por constituir espacios de transición rural-urbana, tratándose en todo caso de una zona en proceso de urbanización. A mediados de los años 2000, en estos barrios predominaban las fincas rurales y los hogares estructuraban la vida cotidiana a partir de granjas o de pequeños talleres de artesanía, donde se confeccionan sombreros de material karanday. Desde inicios de 2010, la estructura social preexistente, conformada esencialmente por granjeros y artesanos, inició un proceso de reestructuración a partir de cambios socioeconómicos.

En la actualidad, numerosos habitantes de la zona son funcionarios públicos, asalariados en las empresas comerciales (supermercados, tiendas, entre otros), empleados de bancos y financieras o de frigoríficos o que trabajan en el mercado de Abasto Norte como empleados o pequeños comerciantes, entre otras ocupaciones. El desarrollo de comercio y de servicios de la ciudad de Limpio es un vector gravitante de atracción. A los habitantes otrora residentes en otros municipios pero que recurren a realizar sus actividades en Limpio y paulatinamente a instalar allí su residencia, se les atribuye el apelativo de gente nueva, habida cuenta de que se instalaron recientemente en el lugar, conduciendo a una modificación de la estructura social tradicional. En consonancia con estos procesos, se puede constatar la instalación y expansión de los asentamientos precarios donde residen hogares de escasos recursos y que, en una elevada proporción, fueron resultado de programas habitacionales ante la demanda de grupos migrantes rurales-urbanos o bien de grupos urbanos desplazados de zonas en que la urbanización fue elevando el costo de vida para esos habitantes. En efecto, en estos asentamientos, numerosos hogares reciben asistencia del Estado, entre otros, de los programas de transferencias monetarias con corresponsabilidad.

Estas zonas conforman un sistema urbano con aquellas zonas colindantes en las que están algunos barrios capitalinos que albergan sectores residenciales de clases desfavorecidas y sectores de clases medias, que implica su relativa baja valorización y que afecta la pretensión de estas últimas de proyectar sus estrategias de escape y emulación. Este sistema es característico del sistema urbano asunceno metropolitano, que alberga procesos de diferenciación social y procesos de segmentación del espacio que desembocan en lógicas de exclusión social.

En suma, la estructura social tiene con la estructura residencial una implicación mutua, no determinista, según la cual las estrategias y representaciones en la estructuración del hábitat por los diferentes grupos no necesariamente reflejan una causalidad de clase. Existe más bien una correspondencia, habida cuenta de que ciertos esquemas habitacionales generan, en un momento dado de la historia social de la ciudad, posibilidades y expectativas de acceso a la vivienda según la experiencia y la disposición de distintos tipos de capitales de los grupos.

La identificación de los espacios, el cálculo y la planificación, la previsión de la conexión con los ejes viales y sistemas de servicios, el sentido de anticipación a la valorización (o desvalorización), entre otros, dependen de la oferta diversificada y de las representaciones colectivas, de modo que los grupos, desigualmente dotados de recursos y oportunidades, eligen o bien se dejan elegir por las tendencias que les son plausibles.

En Asunción se constata el avance de un esquema dicotómico de los hábitats: mientras que tienden a engrosarse las zonas pauperizadas de la ciudad, las clases medias se despliegan ampliamente en el espacio urbano, padeciendo más o menos intensamente el aumento generalizado de los precios inmobiliarios, fenómeno que a menudo los obliga a instalarse lejos de los centros de empleo. Al mismo tiempo, las clases dominantes se apropian de nuevos espacios exclusivos con una clara intención de afincamiento, lo que instaura rupturas y nuevas modalidades de segregación socioespacial.

Los usos sociales del dispositivo educativo

El dispositivo educativo designa el conjunto de establecimientos escolares desplegado en el territorio del área metropolitana de Asunción. Incluye los equipamientos construidos y el material pedagógico físico, pero también los efectivos humanos de la administración y del cuerpo docente que los componen. De este modo, entran también en consideración criterios cualitativos tales como el nivel de enseñanza, la disciplina, el prestigio, entre otros. La oferta educativa es diversa, creció y se modificó en el tiempo en relación directa con los espacios del desarrollo urbano, así como las mutaciones sociales y económicas. Estos cambios pueden ser generales en una macroescala o específicos en ciertas zonas, dentro de una lógica local. De este modo, el dispositivo educativo remite también a la concretización de estrategias de diferentes actores, sean de la oferta pública o privada o bien desde los diferentes sectores de la sociedad. Las representaciones de los distintos actores influyen sobre los decidores de la oferta educativa e inciden sobre la distribución del dispositivo educativo en el territorio.

En el área metropolitana asuncena se juega una determinada configuración del desempeño educativo por lo territorial en la magnitud en que el proceso académico está articulado en tres factores centrales en que sociedad y espacio convergen: i. una estructura social que establece las fronteras socioeconómicas de usos del sistema educativo, ii. una estructura de oferta y demanda educativa a nivel metropolitano, iii. un espacio geográfico que habilita a las familias un margen de movilidad, desigual, en función de la estructura social y de la accesibilidad del dispositivo educativo.

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Establecimientos escolares bajo estudio y sus espacios urbanos en el AMA

Fuente: Elaboración propia.

La experiencia social y la distancia geográfica de los hogares respecto del establecimiento educativo establecen diferencias en las experiencias sociales y representaciones de la educación. Por una parte, la concurrencia al establecimiento constituye una experiencia de interacción con la lógica institucional. Por otra parte, implica una movilidad en el territorio urbano, generando en la vida cotidiana –durante largo tiempo– los hábitos y esquemas de desplazamiento en la ciudad. Cuanto más alejado el destino, la extensión del desplazamiento conlleva experiencias de espacialidad y trayectos, con representaciones espaciales de ubicación y recorridos.

Este punto es la clave de la experiencia social del territorio urbano en el uso del servicio educativo, pues la distancia constituye un condicionamiento para el desplazamiento según las necesidades. Conforme las necesidades objetivas tales como la concurrencia al puesto de trabajo o la consulta o internación en los servicios asistenciales son ineludibles, otras necesidades se convierten en objetivas en tanto su uso comporta un retorno material o simbólico para los sujetos.

Como se refirió más arriba, la concurrencia a la escuela para todos los sectores sociales está connotada como una obligación moral en los primeros años de escolarización –específicamente hasta el sexto grado de la educación escolar básica–, lo cual empieza a cambiar de sentido según dos factores: en primer lugar, las posibilidades objetivas de las familias de sostener a sus hijos en el sistema educativo en los siguientes ciclos y niveles; en segundo lugar, según las expectativas subjetivas sobre el retorno de la educación en la vida práctica de las personas. Como se pudo constatar en otro trabajo (Ortiz, 2012), conforme la ubicación de las familias en los diferentes niveles de las jerarquías sociales, las posibilidades objetivas y las expectativas subjetivas varían, habiendo una disonancia entre las necesidades inmediatas de la reproducción o las necesidades mediatas de la movilidad social.

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Configuración socio-espacial del área metropolitana de Asunción

Fuente: Elaboración propia.

A partir de las zonas de observación definidas para este estudio –definidas como espacios a través de los cuales explicar y comprender los modos en que los diferentes grupos sociales acceden al dispositivo educativo que se configura y adapta en función de las estrategias implícitas o explicitas que movilizan–, se desmarcan tres espacios urbanos típicos, jerarquizados, que resumen las configuraciones socioespaciales urbanas que tienen lugar en el área metropolitana asuncena y sobre los cuales se delinean sus usos sociales: i. los enclaves aislados, ii. los espacios intersticiales y, iii. los ejes dinámicos.

La complejidad de la experiencia social en torno al sistema educativo implica una demarcación de perfiles de escolarización propios de las clases sociales en la estructura social del área metropolitana de Asunción, cuyas dinámicas se manifiestan en uno o más espacios urbanos típicos. A modo de esquematizar la regularidad de los procesos educativos, se plantea un esbozo de las principales intersecciones entre los tipos de escolarización y los espacios urbanos típicos, con la advertencia del carácter tipológico para delinear la generalidad, aunque sin exhaustividad. El primer tipo, la escolarización de proximidad espacial, tiene lugar tanto en los enclaves aislados como en los espacios intersticiales, con menos frecuencia en los ejes dinámicos. El segundo tipo, la escolarización de movilidad social, es predominante en los espacios intersticiales y en los ejes dinámicos. El tercer tipo, la escolarización de proximidad social, tiene lugar con énfasis en los ejes dinámicos, con baja frecuencia en los espacios intersticiales.

La escolarización de proximidad espacial

Para las clases sociales desfavorecidas del área metropolitana asuncena, la proximidad del establecimiento educativo es un aspecto crucial. El desplazamiento no implica un costo financiero, ya que no solo los ingresos son magros, sino que no se asume como posibilidad el pago del traslado ni otros gastos relacionados a la escolarización.

En el caso de las familias de estas clases, la experiencia escolar de los hijos las empuja a buscar un establecimiento público de proximidad para la escolarización, de modo de integrar el desplazamiento en el presupuesto no planificado de los hogares y que la concurrencia a la escuela, además de otros costos propios de la educación, no signifiquen una inversión perdida cuando muchos jóvenes de dichas familias deben abandonar su proceso educativo para insertarse en el mercado de trabajo o para ingresar temprano en las actividades de reproducción, paternidad y cuidado. En este sentido, ese presupuesto no involucra solo los factores económicos sino también los simbólicos, entre ellos, la tensión entre expectativas y riesgos.

Para los hogares de economía precaria, los limitados recursos destinados a la educación así como el insuficiente acompañamiento parental son señales para sus hijos de que no es crucial tomarse en serio los estudios. La experiencia social de estas familias es la evidencia de que las expectativas educativas no constituyen un factor natural del proceso escolar sino que depende de las condiciones asociadas a la estructura social.

En el barrio Loma Pytâ, sobre la ruta Transchaco, se halla la Escuela Básica Carlos Antonio López, que es, a su vez, contigua al Colegio Vicente Mongelós, ambos de gestión pública. El conjunto educativo se estableció en 1953: poco poblado, relativamente alejado de Asunción y sin servicio de autobuses, el barrio requería de una escuela básica para evitar desplazamientos extensos, razón por la que su fundación fue llevada a cabo por familias de clases medias de aquel período. Con el desarrollo de Asunción a lo largo del eje vial, el perfil de los alumnos y de sus hogares se acercaba al de la clase media. Cuarenta años más tarde, se instalaron nuevos establecimientos de gestión privada como San Agustín, María Auxiliadora, María Serrana y luego La Esperanza, donde estos sectores migraron en el marco de los procesos de diferenciación social.

La Escuela Básica Carlos Antonio López ofrece formación elemental en los primeros dos ciclos de la educación escolar básica (EEB), que suman seis años de estudio y cuenta con unos 585 matriculados, mientras que el Colegio Vicente Mongelós imparte formación del tercer ciclo de la educación escolar básica y de la educación media (EM) y cuenta con aproximadamente 375 matriculados por turno, es decir, aproximadamente 1200 estudiantes para los tres turnos que atiende en total. La oferta de bachilleratos en el colegio es un tanto similar a la que proponen los establecimientos privados. Por el turno mañana, el colegio propone dos: el de Ciencias Sociales y el de Contabilidad. Por la tarde, ofrece tres: Ciencias Sociales, Administración de Negocios y Salud Pública. Finalmente, por la noche, solo ofrece el bachillerato de Ciencias Sociales. Según la vicedirectora del establecimiento, durante las inscripciones tienen muchos pedidos: “llora la gente para entrar, amanece formando fila incluso bajo la lluvia” (Jacqueline Zarza, vicedirectora, Colegio Vicente Mongelós, barrio Loma Pytâ - Asunción, 18 de octubre de 2016). El Colegio Vicente Mongelós alberga una media de setenta estudiantes por curso en la educación media.

De este modo, se verifica que la presión demográfica ejercida sobre esta institución sigue latente, a pesar de que los colegios privados ganen terreno. En efecto, los establecimientos privados reciben otro tipo de público. Los establecimientos de gestión pública ubicados sobre los ejes dinámicos de la aglomeración irradian sobre un área geográfica relativamente extendida, aunque esto se deba en parte a que sus egresados escolarizan en el mismo lugar a sus hijos, a pesar de vivir alejados de dichos centros educativos. En general, los estudiantes provienen del barrio de Loma Pytâ de Asunción (cerca de la mitad), mientras que una proporción importante proviene de la ciudad: M. Roque Alonso, Limpio (en especial de la compañía Piquete Cué), Villa Hayes, Emboscada y de otros municipios de área metropolitana de Asunción. La mayoría de los alumnos viene en autobús. Una situación particular en los establecimientos públicos visitados sobre el eje Transchaco es la procedencia de estudiantes de origen social en extremo desfavorecido, provenientes del tradicional barrio asunceno de Santísima Trinidad, que cuenta con algunos sectores donde se concentran viviendas precarias, como es el caso del asentamiento La Amistad. Si bien los padres de esos hogares podrían optar por enviar a sus hijos a los establecimientos más cercanos, algunos de ellos prefieren enviarlos a otros más alejados, como la Escuela Carlos A. López y el Colegio Vicente Mongelós, para que puedan trascender su barrio y “tener contacto con otra clase de gente”. Para estos hogares de barrios pauperizados y enclavados (no directamente sobre los ejes dinámicos), el hecho de que sus hijos asistan a un centro educativo que beneficia desde una posición geográfica central representa un valor en sí mismo, en especial para evitarles lidiar cotidianamente con los problemas y dificultades de la localidad de residencia (“que no se queden cerca del vicio”).

El perfil socioeconómico de los jóvenes varía según el turno al que acuden. Los del turno de la mañana provienen de hogares con mayor capacidad adquisitiva, los del turno de la tarde cuentan con condiciones mínimas mientras que los del turno de la noche conforman los sectores más desfavorecidos de la estructura social del establecimiento. En general, las familias de estos últimos se dedican al comercio informal o a la recolección y reciclaje de residuos. Muchos niños de hogares con menores recursos se escolarizan por la tarde, porque a la mañana permanecen como encargados de sus casas y se dedican a cuidar de sus hermanos menores. Los colegios de gestión pública, como el Vicente Mongelós, verifican el desplazamiento de sus estudiantes por medio de los servicios de transporte colectivo o bien a pie, para los que residen en las inmediaciones.

Los espacios intersticiales marginados son el resultado de los procesos segregativos que se han ido desarrollando en la aglomeración durante las décadas de 2000 y 2010. Estos encarnan particularmente la multiplicación de los asentamientos, espacios relegados a menudo informales. Situados en una posición periférica, se hallan en espacios situados entre los grandes ejes dinámicos de la ciudad, más precisamente en aquellos sectores de la aglomeración urbana que están alejados de las vías principales de tránsito. En este marco, los hogares instalados padecen de niveles limitados de movilidad, lo que reduce su acceso y conexión con el resto de la ciudad. Estos sectores de la población no solo sufren una menor oferta de transporte público, sino que cuentan en menor grado con medios individuales de transporte respecto del resto de los hogares del Gran Asunción. En estas zonas de la ciudad, la oferta educativa se presenta como una oferta de proximidad que difícilmente logra atraer estudiantes más allá de los límites de esos espacios relegados.

Menos móviles, los hogares no tienen otra alternativa que escolarizar a sus hijos en los establecimientos cercanos, debiendo adecuarse a una escueta oferta local que a su vez padece de una fuerte presión demográfica y que solo puede ofrecer una escasa gama de posibilidades en términos de turnos horarios, de especializaciones y de diferenciación social del público. De este modo, la escolarización de los jóvenes que habitan los espacios intersticiales del Gran Asunción se hace por default. Definitivamente, en estas zonas se constata un cierto hermetismo que se traslada a las entidades educativas.

La escuela y el colegio que llevan el mismo nombre, a saber, Simeón Riveros, se hallan instalados en el mismo predio, pero en edificios diferentes, sobre la avenida San José. Uno y otro no son ajenos a las recomposiciones sociales que experimenta el barrio. Al respecto, cabe destacar la importante presión demográfica que experimentan dichos establecimientos. Mientras que en el nivel inicial y básico (primer, segundo y tercer ciclo de la educación escolar básica) se tienen unos 711 matriculados, en el nivel medio el establecimiento cuenta con unos 345 matriculados. La oferta de bachilleratos se compone de Ciencias Sociales (un turno por la mañana y otro por la tarde) y Contabilidad (un único turno por la tarde). No obstante, últimamente los establecimientos de gestión privada (o privada subvencionada) se han expandido en la zona, como los colegios Ñandejara, Santa Rita de Cassia, Asunción de María o San Roque, todos de instalación reciente y que responden a una demanda educativa diferenciada.

Si bien los establecimientos Ñandejara o Asunción de María están cerca de la ruta General Aquino (más conocida como Ruta N° 3), a proximidad del centro de Limpio, los demás colegios de gestión privada o privada subvencionada se localizan a proximidad de la avenida San José, que se convierte en una nueva vía estructuradora, al unir el centro de Luque y la Ruta N° 3. Al respecto, desde un período reciente se instala con más fuerza la idea de que la escolarización de los jóvenes en la educación privada es “mejor” que la educación pública. Por lo tanto, la mayoría de los estudiantes inscriptos en el conjunto de establecimientos Simeón Riveros es de la zona de Isla Aranda y proviene de hogares cuya mayoría son de clases desfavorecidas y algunas de clases medias. Los padres se desempeñan como albañiles, vendedores ambulantes, empleadas domésticas o trabajan en la elaboración de artesanía con un material llamado karanday. Los jóvenes escolarizados en el colegio Simeón Riveros provendrían, entonces, de aquellas familias que no perciben ingresos suficientes para escolarizar a sus hijos en los nuevos establecimientos de gestión privada. La mayoría de los jóvenes que culminan la educación escolar básica en la escuela Simeón Riveros se trasladan al colegio homónimo adyacente. Aquellos jóvenes que desean continuar un bachillerato diferente que no se halle disponible en el establecimiento (por ejemplo, Salud o Informática), deben trasladarse a otra entidad que ofrezca la educación media.

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Escuela Simeón Riveros, Limpio

Fuente: Fotografía propia, 2016.

Los asentamientos de la zona son cinco, de conformación reciente (desde el año 2008 aproximadamente): La Piedad, R. Carlos, Manduarâ, Dos de Noviembre, María Auxiliadora y Divino Niño Jesús, todos situados en la localidad denominada Itapúa mi, en el límite de los distritos de Luque y de Limpio.

En lo que concierne a los espacios enclavados en las riberas del Río Paraguay, sus condiciones específicas se traducen en situaciones educativas particulares. En el bañado Norte, el Colegio San Vicente de Paul, de gestión privada, se sitúa en el barrio Tablada Nueva, específicamente en la segunda franja, entre las zonas de uso industrial y residencial. El establecimiento fue fundado en el año 1979 y en principio no se hallaba en su emplazamiento actual, sino a orillas del río. Las constantes inundaciones obligaron a trasladar el colegio definitivamente en el año 1982, cuando tuvo lugar una inundación de particular magnitud. La propietaria del establecimiento es la congregación de hermanas vicentinas, que fue la que efectuó la gestión ante el entonces Ministerio de Educación y Culto, para lograr la transferencia de la escuela al predio en el que se halla instalada actualmente.

En un principio, la escuela era patrocinada por las hermanas vicentinas, quienes identificaron la necesidad imperiosa de instalar un centro educativo en la zona. Empezaron con el primer ciclo (primer y segundo grado, respectivamente) y luego la matrícula fue creciendo. Actualmente, el establecimiento ofrece clases hasta el noveno grado, es decir, hasta el tercer ciclo de la educación escolar básica. El Colegio San Vicente de Paul da cuenta de las dificultades socioeconómicas de los habitantes del barrio. Siendo un establecimiento de gestión pública, se presenta como una de las únicas ofertas educativas a la que acuden los hogares más carenciados y vulnerables, especialmente provenientes del “bajo” o de las áreas inundables cercanas a río, más que de la zona de la avenida Artigas. El establecimiento, al concentrarse en la oferta de la educación escolar básica, se presenta como un dispositivo primario y de carácter local, sin alcanzar el carácter de establecimiento especializado (bachilleratos).

La generalidad de los niños y jóvenes inscriptos reside en el barrio, lo que denota un débil nivel de apertura, tanto de la escuela como del barrio, hacia el exterior. La condición socioeconómica de los hogares es de clases desfavorecidas y los padres se dedican principalmente al reciclaje, a la pesca y a la albañilería. Según el Registro Único del Estudiante (RUE), requerido por el Ministerio de Educación y Ciencia, los padres de los jóvenes cuentan en general con una escolarización que alcanza la educación primaria; pocos continuaron sus estudios en la educación secundaria y una ínfima proporción culminó su escolarización en este nivel.

El Colegio San Vicente de Paul cuenta con 348 matriculados en el año 2016, aunque llegó a contar con más de 600 matriculados, es decir, que el establecimiento está en un proceso de fuga de matrícula, lo que se explica por dos factores: la migración de los habitantes del barrio hacia otros asentamientos periféricos (Limpio, Luque, entre otros) y la incapacidad de gestión del establecimiento, cuyos servicios comparativos empuja a los hogares a elegir otros establecimientos de proximidad, en especial de gestión privada subvencionada.

Según información recabada en el establecimiento, de cada diez niños que se inscriben en la educación escolar básica, solo cuatro culminan la educación media. El resto sale progresivamente al mercado laboral, en especial una vez culminado el noveno grado. Un problema endémico es que muchas niñas quedan embarazadas en edad adolescente mientras que numerosos jóvenes caen en la adicción. Es corriente el carácter fragmentado o recompuesto de las familias: “De 100 niños, solo 15 viven con ambos padres, el resto tiene a sus padres separados. Además, hay muchas madres solteras quienes, para tener ingresos, envían a sus hijos a recolectar basura” (Norma García, directora, Colegio San Vicente de Paul, Asunción, 24 de noviembre de 2016).

En el bañado Sur, el Colegio San Cayetano, fundado en 1976, es gestionado por la organización no gubernamental Fe y Alegría, que pertenece a la orden religiosa de los Jesuitas del Paraguay. Esta organización tiene a su cargo numerosos establecimientos educativos en los bañados. El Colegio San Cayetano se sitúa en una de las principales vías del barrio del mismo nombre, que lo atraviesa de manera perpendicular respecto del sentido de los cursos de agua. Próximo a la escuela se halla un centro de salud donde funciona una unidad de salud de la familia (USF) y una comisaría policial. Estos tres equipamientos indican que el lugar tiene un cierto carácter de centralidad. El colegio en cuestión ofrece formación principalmente en la educación escolar básica, aunque desde la década de 2010 ofrece también formación de educación media con un bachillerato en Administración de Negocios. No obstante, esta última oferta de nivel secundario se ve limitada a unos 30 estudiantes solamente y no resulta posible extender este cupo, a pesar de la fuerte demanda.

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Centro educativo San Cayetano, bañado Sur, Asunción

Fuente: Fotografía propia, 2016.

Los bajos niveles de retención, en especial a partir del tercer ciclo de la educación escolar básica, son notorios. En general, los niños asisten sin interrupción a clases desde el primero al sexto grado, luego el nivel de matriculación cae progresivamente. La escasa oferta en educación media es un factor determinante en este proceso. Los jóvenes que prosiguen sus estudios hasta la educación media deben acudir a otros establecimientos que ofrecen clases en horario nocturno. Esto se debe a las condiciones de vida de los habitantes del barrio, que trabajan desde jóvenes durante la jornada y tienen como alternativa asistir a clases al finalizar la jornada laboral. La mayoría de los establecimientos de educación media se hallan ubicados en el límite de la ciudad formal: el Colegio Comercio 4 (que funciona en el mismo local que la Escuela Roberto L. Petit), el Colegio Ignacio A. Pane y el Colegio San Pedro y San Pablo. Esto expresa el escaso número de la oferta educativa en la localidad.

Según las autoridades del establecimiento no pueden permitirse exámenes de ingreso a fin de no limitar el acceso de los jóvenes aspirantes.

A fin de cuentas, de diez chicos que empiezan en primaria, uno llega al bachillerato ofrecido por nuestro colegio, unos pocos van a otros colegios y la mayoría abandona su escolaridad (Wilma Mancuello, directora, Colegio San Cayetano, bañado Sur, Asunción, 28 de octubre de 2016).

Para los jóvenes escolarizados, el principal problema identificado es la ausencia de acompañamiento familiar que favorezca su rendimiento escolar.

La escolarización de movilidad social

En el área metropolitana de Asunción, la experiencia en torno a la educación de las clases sociales medias se caracteriza por el compromiso con el proceso educativo y la valorización de la institución educativa. Desde el punto de vista territorial, la proximidad del establecimiento no constituye un problema de orden mayor –aunque tiene su peso relativo–, sino que se inserta en una lógica de cálculo de costo-ganancia en el sentido de que la movilización de los recursos económicos y sociales redunda en un proyecto de acumulación de los beneficios en ambos órdenes. La movilidad geográfica es un costo financiero incluido en el presupuesto familiar de las clases medias y forma parte de sus inversiones para, además de participar y fortalecer sus redes sociales –diversas actividades extralaborales y extraescolares–, concurrir al conjunto de actividades escolares que no se limitan a las académicas, sino también a las que promueven en los jóvenes la identificación con sus coetáneos de la misma condición social (identidad de clase) y la identificación con el establecimiento que se erige como emblema de la identidad de clase.

Las familias de estos sectores sociales diversifican su demanda escolar en diferentes establecimientos del área metropolitana de Asunción, con la premisa de conjugar una distancia “manejable”, un costo “razonable” y una red social “valorizable”. La proximidad espacial para la escolarización constituye una variable importante; sin embargo, varía la concepción de distancia, debido a que las familias disponen de los recursos para desplazarse con más frecuencia en transporte público, así como de vehículos propios que los acercan a lugares plausibles y cómodos para la escolarización con el supuesto implícito de constituir también nichos de socialización y subjetivación que habiliten, de modo real o imaginario, la movilidad social. Con la representación, compartida por las familias de clases medias, de que la educación cumple un papel específico a este respecto, sus esfuerzos se ven justificados.4 El presupuesto de las clases medias introduce la dimensión educacional como un aspecto relevante entre los gastos del hogar, considerándolos una inversión, siempre y cuando el proceso educativo de sus hijos desemboque en la inserción laboral formal y la matriculación en la educación superior. Tanto la experiencia laboral como la carrera universitaria conllevan el progresivo aplazamiento de los ciclos de nupcialidad y paternidad en los egresados.

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Eco Colegio, Fernando de la Mora

Fuente: Fotografía propia, 2016.

Sobre la avenida Mariscal López, en el límite entre Asunción y Fernando de la Mora, se halla ubicado el Eco Colegio, con un edificio imponente que es visible para los transeúntes desde la intersección de dos principales avenidas. De reciente fundación y de gestión privada, el Eco Colegio presenta marcadamente el perfil de establecimiento que apunta a captar la matrícula de las clases medias. Mientras que el nivel de la educación escolar básica de dicho centro educativo se inició a principios de la década del 2000, el nivel de la educación media se instauró desde mediados de la misma década. El establecimiento cuenta con más de 700 matriculados, 200 de los cuales están inscriptos en la educación media. Un factor distingue particularmente al Eco Colegio de los establecimientos privados del eje de la ruta Transchaco: el origen socioeconómico de los alumnos es de clases medias con predominancia de las fracciones altas. Esto se puede verificar a través del elevado monto de las cuotas, que incluyen el desayuno a partir del tercer ciclo de la educación escolar básica. La mayoría de los estudiantes acuden al establecimiento en automóviles particulares conducidos por los padres. La proveniencia de los estudiantes es predominantemente de la ciudad Fernando de la Mora, pero, en menor medida, provienen también de San Lorenzo, Luque o Capiatá.

La singularidad de la propuesta curricular apunta a desmarcarse de otros establecimientos de la zona. Es el caso de la oferta bilingüe español-inglés, que constituye uno de los principales atractivos institucionales. Además, en la educación media, la institución pone a disposición una oferta variada de bachilleratos: Ciencias Sociales, Informática, Administración de Negocios, Ciencias Básicas, Diseño Gráfico y Salud Pública. A pesar de esto, a partir del noveno grado varios estudiantes se orientan a otras especialidades de bachilleratos técnicos, por ejemplo, en Electromecánica, que les empuja a mudarse de establecimiento. Siendo el colegio de instauración reciente, no apunta a constituir una oferta exhaustiva de especialidades, sino a concentrarse y distinguirse en algunas con amplia demanda.

Los hogares prefieren escolarizar a sus hijos en entidades de gestión privada porque las clases no se interrumpen frecuentemente, como es el caso en los establecimientos de gestión pública. Efectivamente, los establecimientos privados ostentan no solo una representación de seguridad y de disciplina, sino también de seriedad en la gestión del calendario, los horarios y el currículum. Así como en los colegios de gestión privada (o privada subvencionada) del eje Transchaco, el cuidado del ingreso y la organización del edificio caracterizan al Eco Colegio.

La escolarización de proximidad social

La experiencia educativa de las clases superiores se caracteriza por la formación de largo plazo tendiente a continuar la educación superior en carreras de alto perfil social y económico y que aseguren la inserción en nichos profesionales con demanda de formación calificada de alta productividad para el mercado de trabajo. El propósito es apuntalar una “educación de élite” (Tiramonti y Ziegler, 2008).

El criterio por el cual las familias de estos sectores sociales escogen sus establecimientos educativos es la proximidad social, es decir, deciden el colegio según las afinidades sociales y la convergencia de criterios de apreciación sobre los objetivos y las aspiraciones características de las fracciones de la clase a la que pertenecen. A diferencia de los hogares de clases medias, que buscan acceder a los círculos de las clases acomodadas, las familias de estos sectores buscan fortalecer sus esferas de socialización. Para este propósito, el derecho a la ciudad es ejercido como uso selectivo del espacio, de modo que los trayectos, lugares y horarios implican contar con los medios para acceder y disponer de los recursos del espacio urbano. Esto, sin embargo, tiene un límite en la distancia social respecto de los espacios no identificados como los espacios propios, de clase. Las delimitaciones del espacio urbano para estas clases están dadas por los circuitos de recorrido, con sus sitios y locales a los que concurren haciendo de los medios de movilidad y trayectos de desplazamiento un “marco de seguridad espacial” independientemente de las distancias y, por lo tanto, una familiaridad con un amplio espacio geográfico pero restringida a esos circuitos.

Análogamente a las familias de clases desfavorecidas que están condicionadas a sobrevivir y desenvolverse en espacios geográficamente restringidos, las familias de clases superiores construyen su relación con la ciudad a través de una movilidad cotidiana en espacios extensos –real o potencialmente–, pero restringidos a circuitos de desplazamiento y socialización que son configurados como circuitos de clase. En sus respectivas concepciones, los riesgos y las contingencias se hacen previsibles y manejables en la circulación dentro de esos circuitos.

El Colegio de la Asunción se ubica en el noreste del distrito de Fernando de la Mora, en el barrio denominado Laguna Grande, que forma parte de la comúnmente conocida Zona Norte del distrito. De carácter acomodado, la zona se distingue de la Zona Sur por el perfil socioeconómico de los hogares, superior a esta y a proximidad de la avenida Mariscal López. Situada sobre el eje en cuestión, numerosos son los barrios que han experimentado intensas y aceleradas transformaciones. Tras su paso por Asunción, la citada avenida se erige como vector de instalación de hábitats de las clases medias y superiores, tanto en el distrito de Fernando de la Mora como en el de San Lorenzo, hasta terminar su recorrido en el centro histórico de la capital.

El ambiente del barrio es característico de estos espacios en vías de reconfiguración social: se edifican residencias de amplias superficies, así como se expanden las viviendas de tipo dúplex, unidades habitacionales típicas de clases medias y de clases superiores. La infraestructura vial es de calidad regular, ya que las calles son predominantemente empedradas, con algunas que disponen de capa asfáltica. En la mayoría de los casos las viviendas, de standing medio y alto, cuentan con veredas construidas y el estilo edilicio denota un ambiente de protección, con pórticos altos y cerrados, que manifiestan la preferencia por el resguardo intimista de los interiores. La presencia de ciertas actividades industriales y la debilidad de estructuración vial dan cuenta de la marcada ausencia de planificación durante la evolución reciente del barrio.

De alguna manera, la historia del Colegio de la Asunción es concomitante con la trayectoria del barrio, en el sentido de que ambos adoptaron un proceso de traslado y de extensión desde Asunción. En efecto, desde hace dos décadas, las clases acomodadas se trasladan desde Asunción hacia ciertos distritos colindantes a la capital, entre los cuales se encuentra el barrio Laguna Grande, donde se ubica dicho establecimiento. Una multitud de servicios acompaña estos movimientos residenciales, adaptándose a una demanda exigente y privilegiada. El Colegio de la Asunción fue fundado en 1965 en la ciudad de Asunción y luego, en 1995, se trasladó a su sede definitiva en el distrito de Fernando de la Mora, aunque el proceso de instalación fue paulatino: se inició primero el traslado del nivel medio, luego el nivel escolar básico y finalmente el nivel inicial

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Colegio de la Asunción, Fernando de la Mora

Fuente: Fotografía propia, 2017.

Con sus 405 matriculados, el Colegio de la Asunción constituye un establecimiento del área metropolitana asuncena de alta reputación y tiene un amplio radio de incidencia y atracción, con estudiantes provenientes no solo de la ciudad de Fernando de la Mora (la mayoría) y de Asunción, sino también de las ciudades de San Lorenzo, Luque, Lambaré e incluso de ciudades situadas fuera del departamento Central. Como es de esperarse, el nivel de la infraestructura y de los equipamientos del establecimiento es de notoria calidad, con espacios cuidados y mantenidos, lo que otorga un ambiente de confort, seguridad y bienestar a los estudiantes.

Conclusión

El área metropolitana asuncena se vuelve un sistema urbano complejo, con un crecimiento intenso y desordenado, así como un desarrollo económico y una distribución socioespacial marcada por la desigualdad. No obstante, el crecimiento demográfico y geográfico de la aglomeración se empezó a estabilizar a partir de la década de 2010, aunque se asistió a profundas reconfiguraciones espaciales con el surgimiento de nuevos procesos de polarización que jugaron un papel decisivo en la organización urbana metropolitana.

Las nuevas centralidades se expandieron de forma lineal y los ejes viales otrora de menor flujo empezaron a experimentar la congestión e incluso el colapso. Los ejes viales de entrada y salida de la capital fueron progresivamente constituyéndose en arterias donde se configuraban las actividades económicas estructuradoras con altos niveles de inversiones privadas que respondían a las demandas de las clases dominantes y las clases medias emergentes. En el mismo tiempo, fueron desarrollándose nuevos bolsones de pobreza, en particular en aquellas zonas y barrios poco equipados y de baja valoración inmobiliaria, reforzándose así su situación de intersticios urbanos, sitios donde tomó marcadamente lugar la expansión de los asentamientos precarios.

El desarrollo urbano asunceno generó una amplia pero difusa cobertura de establecimientos educativos, al igual que del resto de los equipamientos y servicios básicos urbanos. Frente al agotamiento del crecimiento demográfico y de la expansión del número de establecimientos, surgieron nuevas problemáticas para el desarrollo del dispositivo educativo en el área metropolitana asuncena. La prioridad para apuntalar el sistema educativo está en la transición de un enfoque cuantitativo a un enfoque cualitativo. Dentro de una perspectiva de planificación urbana y de control especulativo se impone el objetivo de reforzar ciertos polos y sectores de la aglomeración, con el fortalecimiento del equipamiento, de modo de generar nuevas centralidades y limitar la expansión del sistema urbano a partir de la densificación.

En el área metropolitana de Asunción se constata el avance de un esquema dicotómico de los hábitats: mientras que tienden a engrosarse las zonas pauperizadas de la ciudad, las clases medias se expanden en el espacio urbano, aunque a menudo lejos de los centros económicos, sociales y culturales. Por su parte, las clases dominantes se apropian de nuevos espacios exclusivos, intensificando las rupturas y la segregación socioespacial. El sistema educativo se transforma paulatinamente en función de este proceso de movilidad y uso del espacio, traduciéndose en un modelo segregado en la medida en que cada perfil de establecimientos responde a su público socialmente definido. Esto es particularmente decisivo en los dispositivos educativos de las clases desfavorecidas y de las clases dominantes, para las cuales su escolarización responde a un criterio de proximidad.

En efecto, cercanos espacialmente para los primeros y socialmente para los segundos, los lugares de escolarización están definidos más o menos claramente en función de los recorridos y se insertan como parte del entorno socioespacial de los establecimientos, habida cuenta de que habilitan poco contacto con el espacio urbano en el sentido de un espacio compartido y público. En oposición, las clases medias requieren del espacio urbano, se sirven de él y lo recorren, incorporando un sentido amplio de identificación con él para, concurriendo a las sedes de los establecimientos, conocer la ciudad e interactuar con ella, apropiándose de ella en mayor amplitud y especificidad que las demás clases.

La lógica desigual con que los establecimientos se ajustan a las condiciones socioeconómicas y a las demandas correlativas repercute en la dispersión del servicio educativo. La capacidad adquisitiva de los hogares marca fuertemente la diferencia entre instituciones eficaces e ineficaces. Por su parte, la tensión entre distancia social y proximidad espacial del dispositivo educativo promueve una dinámica de cierre social en función de esa capacidad adquisitiva y la correlativa segregación que se asocia a circuitos de desplazamiento socialmente endogámicos. La cristalización de estructuras de habitabilidad enclavadas hacia la exclusión y otras hacia la autoprotección se yuxtapone con la densificación de los flujos urbanos y suma dificultades a la gobernabilidad del territorio. Gobernabilidad en la cual se impone la lógica de mercado contra la del poder público en la rectoría del sistema educativo y que, segmentando el sistema educativo, impide la amalgama social en la educación y, por lo tanto, la construcción de un espacio público compartido entre todos los sectores sociales.

La discontinuidad territorial se expresa en la distribución ineficiente de los servicios en el territorio metropolitano y en la falta de compensación que las desigualdades imprimen al sistema urbano, trabando la amplitud y calidad de los equipamientos públicos accesibles como derecho a todos los ciudadanos. La diferenciación de la ciudad en sectores con mayor o menor disponibilidad de servicios públicos, de condiciones de habitabilidad, de acceso a los ejes viales no implica solamente una diversificación geográfica, sino lógicas jerárquicas de distribución social de los dispositivos urbanos valorizados. ◙

Referencias bibliográficas

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1 Respecto de la noción de interdependencia entre establecimientos ver: Catherine Barthon y Brigitte Monfroy, “Un análisis sistémico de la segregación entre colegios: el ejemplo de la ciudad de Lille”, Revue française de pédagogie, N° 156, Lyon, 2006.

2 Es necesario indicar que estas tres categorías socioocupacionales, exponentes de las clases superiores de Asunción, tienen pesos sociodemográficos diferentes: los de más baja proporción son los primeros, sin alcanzar siquiera el punto porcentual, seguido de los segundos, que oscilan entre el 4% y el 5%, mientras que los terceros pasan de cerca del 4% al 14% en el período.

3 El autor utiliza la expresión metafórica de “leopardización”.

4 Concepción marcadamente diferente para las familias de clases desfavorecidas para las que la institución educativa está, tanto espacial como socialmente, remotamente ubicada para este propósito.

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Grandes proyectos como herramientas de creación y recuperación de plusvalías urbanas: ejemplos de Argentina y Brasil.
Beatriz Cuenya

Este trabajo parte de un interrogante presente en el debate latinoamericano en torno a los grandes proyectos: ¿implican estos una subvención al capital inmobiliario, a empresas privadas y a consumidores ricos, a expensas de recursos o patrimonio públicos; o bien el sector público puede capturar las plusvalías urbanas para redistribuirlas socialmente? Para avanzar una respuesta, primero se define el alcance conceptual de los grandes proyectos como herramientas de creación y recuperación de plusvalías urbanas. Luego se presentan algunos ejemplos de Argentina y Brasil, indicativos de tres estrategias de gestión por parte de los gobiernos locales: una regresiva, según la cual los nuevos entornos se financian a costa de recursos y patrimonio públicos; otra más redistributiva, que permite subsidiar a las zonas más pobres con los recursos generados en las zonas de redesarrollo, y una tercera más bien neutra que supone que el redesarrollo se autofinancia con recursos generados por los propios inversores privados y consumidores ricos.

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GLOBALIZACIÓN Y CAMBIO EN EL SUR DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES.
Hilda María Herzer

Este artículo examina la vinculación entre globalización, territorio y ciudad, focalizando el análisis en un aspecto de ese proceso que comienza a darse con cierto ímpetu en la ciudad de Buenos Aires desde fines de la década de 1990 hasta el presente. Se trata del proceso de gentrificación que en estos años se ha desarrollado en distintos barrios. Se hace hincapié en el proceso que, desde la década de 1990, tiene lugar en la zona sur de la ciudad.

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La cuestión de la vivienda en el Área
Metropolitana de Buenos Aires (2003-2008).
María Cristina Cravino

Este trabajo parte de un interrogante presente en el debate latinoamericano en torno a los grandes proyectos: ¿implican estos una subvención al capital inmobiliario, a empresas privadas y a consumidores ricos, a expensas de recursos o patrimonio públicos; o bien el sector público puede capturar las plusvalías urbanas para redistribuirlas socialmente? Para avanzar una respuesta, primero se define el alcance conceptual de los grandes proyectos como herramientas de creación y recuperación de plusvalías urbanas. Luego se presentan algunos ejemplos de Argentina y Brasil, indicativos de tres estrategias de gestión por parte de los gobiernos locales: una regresiva, según la cual los nuevos entornos se financian a costa de recursos y patrimonio públicos; otra más redistributiva, que permite subsidiar a las zonas más pobres con los recursos generados en las zonas de redesarrollo, y una tercera más bien neutra que supone que el redesarrollo se autofinancia con recursos generados por los propios inversores privados y consumidores ricos.

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La juventud en plural: desigualdades, temporalidades e intersecciones.
Ramiro Segura

En este texto de presentación del dosier se plantean los ejes que se desplegaron en la mesa de un seminario en la que participaron especialistas en la investigación sobre juventudes con miras a establecer y profundizar el diálogo y el intercambio a escala regional sobre la temática, no solo en lo relativo a los desarrollos estrictamente académicos, sino también en lo que respecta tanto a las formas en que la investigación sobre juventudes desde las ciencias sociales se vincula actualmente con las políticas públicas como a los desafíos que la investigación social y la política pública sobre juventudes en la región tendrán en el futuro.

Se da cuenta de las miradas convergentes sobre el campo de estudio en juventudes y de las claves de lectura de los especialistas para reconocer la juventud en plural. En esta introducción se destaca cómo la desigualdad, las temporalidades y las intersecciones se constituyen en vectores analíticos desde los cuales se desagregan las juventudes como objeto de estudio.

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Jóvenes entre el centro y la periferia de la ciudad, del Estado y de la academia.
Mariana Chaves

En este escrito se analizan someramente tres campos de producción de lo social desde la perspectiva de la dinámica centro-periferia. Estas categorías tienen cierto potencial creativo para pensar las relaciones de producción del espacio social, pero, además de la ayuda para espacializar relaciones entre diferentes potenciales de poder, estas nociones nos habilitan para estudiar el punto de vista del actor o la visión de mundo. Se trata de conocer quién o quiénes deciden nombrar y logran colocar algo como centro y otra cosa como periferia. Ofrezco como respuesta simplificada anticipada que es desde el lugar donde está posicionado el sujeto, desde donde ve y nombra el mundo. Con esta hipótesis buscaremos pistas para entender el juego de la producción social de: 1) la juventud urbana; 2) las políticas públicas y sociales, que “tocan” a los jóvenes, y fi nalmente; 3) la producción científica sobre juventudes.

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Sensibilidades, derechos y participación juvenil en el escenario político
Itinerarios de investigación y agendas de discusión.
Pedro Núñez

Este artículo aborda la discusión acerca de las formas de participación política juvenil en el periodo entre 2008 y el ciclo político que termina con las elecciones presidenciales de 2015 en la Argentina, aunque se realiza el ejercicio de pensar qué dinámicas adquirieron estos fenómenos en países vecinos. La intención es proponer algunas claves y ejes a considerar como parte de un programa de investigación en la relación entre juventud y política. Para ello se analizan diferentes aspectos de las prácticas políticas juveniles, señalando aquellas cuestiones innovadoras en las formas de militancia como las que replican modos más tradicionales de involucramiento político.

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Investigaciones sobre juventud en Brasil: género y diversidad.
Wivian Weller

El artículo recorre las formas y los momentos de la investigación sobre la juventud en Brasil desde el análisis del movimiento estudiantil durante la década de 1960 hasta los años 2000, cuando comenzaron a diversifi carse los estudios al introducir las dimensiones de género, sexualidad, raza y etnia, entre otras dimensiones de la diferencia y la desigualdad, para llegar a la inquietud en el presente sobre cómo superar cierta difi cultad de articulación de diferentes categorías de análisis en un análisis interseccional de la juventud.

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Distancias cercanas y diferencias encontradas en la Ciudad de Buenos Aires. El caso de los adultos y las adultas que viven en las calles. 1997-2011.
Martín Boy

En este artículo se trabajará sobre las limitaciones que se encuentran en el campo de la Sociología Urbana para pensar el encuentro de otredades de clase que reactualizan procesos de desigualdad social. Mucho se ha escrito sobre el proceso de segregación residencial que atravesó a la Ciudad de Buenos Aires desde la profundización del neoliberalismo en la década de 1990 pero poco se dice sobre cómo la crisis social, política y económica modificó el paisaje urbano y cómo diferentes grupos de pobres reocuparon áreas centrales de la ciudad para desarrollar en el espacio urbano estrategias de supervivencia. De esta forma, se intentará reproblematizar cómo los pobres también construyen usos y significaciones de un mismo espacio céntrico.

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Hacia un enfoque relacional del bienestar
Elementos para el diagnóstico y la orientación de políticas públicas
Rolando Cristao

En el presente trabajo se analiza críticamente el enfoque de pobreza y se propone el enfoque de los activos y estructura de oportunidades como herramienta para el diagnóstico social. A partir de este desarrollo, se discute en qué medida el concepto de desigualdad podría actuar como organizador del análisis de la situación social.

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Programas sociales y personas en situación de calle en la ciudad de Buenos Aires
Un mapa conceptual de las intervenciones
Andrea Bascialla

El presente trabajo presenta un análisis resumido de las políticas sociales generadas por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para personas en situación de calle. A partir de la sistematización de la información ofi cial disponible, se confeccionó un cuadro de los programas y se señalaron los conceptos más sobresalientes en relación a: i. qué ejes de la vida en la calle se recortan como problema social a solucionar; ii. qué responsabilidades atañen a cada actor social en estas soluciones y iii. qué aspectos de los grupos poblacionales se delimitan con determinadas categorías (edad, género, etc.). Se consideró el eje temporal para contextualizar las categorizaciones y esquemas de intervención. El análisis incluyó, además, los aportes teóricos vigentes sobre el tema para entender que la focalización en la falta de vivienda y la invisibilización de las causas estructurales impiden soluciones de largo alcance.

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Entre prácticas instituidas, instituciones interpeladas y luchas distintivas:
la AUH frente a la ampliación del derecho a la educación (2009-2015).
Nora Gluz e Inés Rodríguez Moyano

El artículo propone analizar los sentidos que asumen las políticas de transferencias condicionadas de ingresos en el campo escolar, en el marco de las tendencias hacia la mayor integralidad de las intervenciones destinadas a garantizar el derecho a la educación durante el periodo 2009-2015 en Argentina. Nos interesa examinar el modo como estas son apropiadas en las escuelas a través de las mediaciones institucionales y de las tradiciones simbólicas propias del campo escolar así como de las lógicas de los actores que en ella intervienen. El trabajo toma como fuente los resultados de una investigación desarrollada entre 2013 y 2015 en la provincia de Buenos Aires sobre los procesos de implementación de la principal política de transferencias monetarias a nivel nacional: la Asignación Universal por Hijo para la Protección Social.

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Las tensiones de las condicionalidades de la Asignación Universal por Hijo desde la perspectiva de los actores.
Laura Eugenia Garcés

Al analizar las políticas sociales, podemos posicionarnos en perspectivas teóricas que justifican el establecimiento de condicionalidades o, por el contrario, en perspectivas que se oponen a aquellas por considerar que contradicen la idea de derecho. En tanto, en el presente trabajo pretendemos problematizar esas respuestas dicotómicas y las tensiones conceptuales que están presentes en las percepciones de los actores involucrados en la Asignación Universal por Hijo de Argentina, analizando los sentidos otorgados a estos conceptos, ya no como correctos o incorrectos según una perspectiva teórica sobre las condicionalidades, sino complejizando el análisis, articulando con otros desarrollos teóricos que amplíen el horizonte explicativo de la condicionalidad y que, al mismo tiempo, den cuenta de las miradas de los sujetos involucrados en la práctica concreta de las condicionalidades.

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Las políticas de transferencias condicionadas en la Argentina posconvertibilidad:
¿una forma de mediación entre la cuestión social y el régimen social de acumulación?
Silvio Alejandro Crudo

En las últimas décadas se advierte la expansión que han tenido los programas de transferencias condicionadas (PTC) en los esquemas de protección social, así como sus mutaciones en términos de diseño. Si varios son los factores que ayudan a comprender los procesos de formulación de las políticas sociales, nos centraremos en uno: el régimen social de acumulación en el que se encuentran insertas. El interrogante que guiará este trabajo será: ¿qué relaciones se pueden establecer entre los PTCI y el régimen social de acumulación que contiene? Para responderlo, tomaremos los casos de dos programas argentinos: el Plan Familias por la Inclusión Social y la Asignación Universal por Hijo para la Protección Social. La hipótesis que sostendremos es que estos programas se actualizan como una forma de mediación entre la cuestión social y el incipiente régimen social de acumulación que se estaba definiendo tras la salida de la convertibilidad. Para ello, recurriremos a decretos y reglamentaciones de los programas tomados como casos, documentos institucionales y datos estadísticos.

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¿Cooperativismo como oportunidad perdida? Problemas estructurales y coyunturales del cooperativismo bajo programas
Pilar Arcidiácono y Ángeles Bermúdez

El artículo analiza el campo del cooperativismo de trabajo bajo programas a partir del caso del Programa “Ingreso Social con Trabajo” (Prist). Se abordan cuestiones estructurales y cambios de coyuntura apelando a la metáfora de bisagras de gestión. Se sostiene que las modificaciones impulsadas por el gobierno de Cambiemos se erigen y legitiman sobre un conjunto de supuestas “debilidades preexistentes” del programa, donde el esquema cooperativo comenzaba a perder centralidad. Hasta el momento, la nueva gestión brinda mayor preponderancia a las actividades de formación con una nueva versión de la teoría de capital humano y al componente de las transferencias de ingresos. Este trabajo deja abiertos interrogantes sobre las posibilidades futuras y disputas en torno al Prist y a la línea del cooperativismo de trabajo bajo programas entre posiciones más próximas al reconocimiento de nuevas formas de trabajo autogestivo-asociativo que persiguen sectores de la economía popular, por un lado, y propuestas gubernamentales de corte individual que tienden a descolectivizar el abordaje de la política pública.

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De la promoción del trabajo cooperativo al Salario Social Complementario. Transformaciones en la transferencia de ingresos por trabajo en la Argentina
Malena Victoria Hopp

A partir del trabajo de campo cualitativo y el análisis documental, el artículo reconstruye y analiza la estrategia de política social del Estado argentino ligada a las transferencias de ingresos en el marco de experiencias de trabajo cooperativo y en la economía popular, y las disputas en torno a los sentidos del trabajo y la organización colectiva que estas implican. En este recorrido, se indaga acerca de los fundamentos de la inclusión del trabajo cooperativo como marco de realización de las tareas laborales y como condición para el otorgamiento de una transferencia directa de ingresos, en el período 2003-2015, y la ruptura que plantea la nueva orientación de las políticas sociales que propone transferencias “sin cooperativas” y la creación de un Salario Social Complementario, impulsados por la nueva gestión de Gobierno, iniciada en diciembre de 2015.

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La lucha por un lugar en Buenos Aires.
Crisis de la vivienda y boom inmobiliario (1990-2010)
Marie-France Prévôt-Schapira

En el marco del programa Metraljeux de estudio sobre cuatro metrópolis de América Latina, este trabajo parte de la idea de que en Buenos Aires, como en otras ciudades de la región, los modelos de gobernanza son producto de las lógicas políticas e institucionales que caracterizaron las trayectorias de las metrópolis así como su inserción en la globalización. El análisis propuesto, elaborado como resultado de un trabajo de campo en las ciudades de México y de Buenos Aires en los años 2008-2010, permitirá entender los modos de la gobernanza de la vivienda en Buenos Aires, paradójica con respecto a las otras metrópolis de América Latina.

En primer lugar, se establecen, en una perspectiva histórica, las nuevas formas de precariedad y vulnerabilidad de la vivienda en la Ciudad de Buenos Aires en los años 2000. Luego se pone el foco en el desfasaje entre el derecho a la vivienda reconocido por la Constitución de la Ciudad Autónoma (CABA) y las políticas implementadas para responder a la apremiante demanda habitacional, privilegiando el análisis de las lógicas políticas e institucionales. Por último, se muestra cómo la concentración de programas de vivienda social, la mayor parte de ellos confinados en el sur de la ciudad, profundiza los procesos de segregación existentes, endurece las fronteras entre distintos barrios y exacerba las tensiones.

En fin, el artículo sostiene que la pregunta por quién se apropia del espacio es clave para hacer inteligible la dinámica y las posibilidades de la gobernanza metropolitana.

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Bienestar infantil y diversidad familiar.
Infancia, parentalidad y políticas públicas en España
Dolors Comas-d´Argemir

El reconocimiento de la diversidad familiar es un componente esencial para el bienestar de la infancia. Las familias han experimentado fuertes cambios en su composición y relaciones internas y esto es especialmente relevante en la España de los últimos cincuenta años, en que se ha pasado de un modelo familiar único (matrimonio heterosexual con hijos) a una diversidad de formas de convivencia y a una democratización de las relaciones entre hombres y mujeres y entre generaciones. En este artículo presentamos las políticas públicas dirigidas a la infancia, con especial referencia a las relacionadas con el reconocimiento de las nuevas realidades familiares. Constatamos que las políticas de infancia y las políticas familiares han sido de poca entidad y de gran fragilidad en España y que los avances que se produjeron a finales del siglo XX, coincidiendo con el desarrollo del Estado del bienestar, se han visto truncados con la gran depresión económica y las políticas neoliberales de austeridad, que limitan la responsabilidad del Estado y sitúan a la familia como garante del bienestar infantil, acentuando el riesgo de pobreza infantil. Es en este contexto en el que hay que interpretar la escasa sensibilidad pública hacia las nuevas necesidades de las nuevas familias.

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Los sistemas de registro de información como instrumentos para la gestión de políticas públicas para niñas, niños y adolescentes.
El caso de la Ciudad de Buenos Aires
Cristina Erbaro y Verónica Lewkowicz

El compromiso asumido por la Argentina, como Estado Parte de la Convención sobre los Derechos del Niño, y las leyes nacionales y locales de protección integral de derechos requieren del seguimiento de su implementación en las políticas públicas. En ese marco, una de las tareas más importantes es la construcción de sistemas de registro que brinden información sobre el acceso a los derechos de niñas, niños y adolescentes. En el presente trabajo se reflexiona sobre el Legajo Único Electrónico, primer sistema para el registro de situaciones de amenaza o vulneración de derechos, de uso exclusivo de todos los servicios y programas de atención directa del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

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Autoritarismo, espacio urbano y sectores populares
A propósito de Merecer la ciudad: los pobres y el derecho al espacio urbano, Oscar Oszlak (2017). Ciudad de Buenos Aires: Eduntref. Segunda edición ampliada
Fernando Ostuni

El compromiso asumido por la Argentina, como Estado Parte de la Convención sobre los Derechos del Niño, y las leyes nacionales y locales de protección integral de derechos requieren del seguimiento de su implementación en las políticas públicas. En ese marco, una de las tareas más importantes es la construcción de sistemas de registro que brinden información sobre el acceso a los derechos de niñas, niños y adolescentes. En el presente trabajo se reflexiona sobre el Legajo Único Electrónico, primer sistema para el registro de situaciones de amenaza o vulneración de derechos, de uso exclusivo de todos los servicios y programas de atención directa del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

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Los desafíos de la justicia escolar.
François Dubet

El gran proyecto escolar moderno se fundó en la mayoría de los países entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, cuando se construyeron los sistemas educativos públicos nacionales con la misión de escolarizar a todos los niños. En esos años de fuerte confianza en la educación, dos grandes proyectos se afirmaron: un proyecto de justicia social y un proyecto de emancipación. Uno se basa en la creencia en la capacidad de la escuela para promover una jerarquía social justa basada en el mérito de los individuos y no solo en los privilegios debidos a su nacimiento; el segundo postula que la escuela puede formar ciudadanos autónomos y solidarios en el marco de las sociedades nacionales democráticas. En este artículo se analizan esos dos proyectos, el de la justicia y el de la educación, para distinguir sus diversas dimensiones e intentar definir los desafíos a los que hoy nos enfrentamos. Se sostiene, en líneas generales, que en tanto los sistemas educativos están insertos en las sociedades, cuanto más justa e igualitaria es una sociedad, más probabilidades tiene la escuela de ser ella misma justa e igualitaria. Porque si bien la escuela interviene sobre la sociedad, no está quizás en condiciones de “salvar el mundo”.

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Las continuas mejoras en la distribución del ingreso en Argentina entre 2003 y 2015.
Ana Laura Fernández y Mariana L. González

El período 2003-2015 puede caracterizarse en su conjunto en términos socioeconómicos por el crecimiento de la economía, la mejora en las condiciones laborales y la ampliación de las políticas sociales y de seguridad social. Entre estos años se produjo, a su vez, una mejora continua en la distribución del ingreso, que implicó una reversión respecto de la tendencia regresiva que se había verificado desde los años de la última dictadura militar. En este marco, el objetivo de este trabajo es analizar la evolución de la distribución de los ingresos familiares e individuales durante esta etapa indagando en su asociación con diferentes factores tales como la dinámica del mercado de trabajo, los ingresos laborales y no laborales. El análisis se basa en una periodización fundamentada en la dinámica macroeconómica y de las variables analizadas, que distingue tres subetapas. La principal fuente de información es la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC.


El estudio permite concluir que la menor desigualdad en los ingresos familiares no solo se relaciona positivamente con una mejora en la distribución de los ingresos laborales sino también con el efecto diferencial del aumento de la ocupación y las variaciones en la tasa de actividad, y la menor precariedad en el empleo. Del mismo modo, es fundamental en la explicación la ampliación del régimen previsional y el aumento real de los haberes jubilatorios, mientras que las políticas sociales de transferencias monetarias tienen un rol también positivo, pero de menor intensidad.

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La desigualdad regional de ingresos en la Argentina de las últimas décadas
Impacto redistributivo del Estado y contribución regional a la inequidad urbana
Gabriel Calvi y Elsa Cimillo

En este trabajo se aborda el fenómeno de la desigualdad de ingresos personales en los distintos agrupamientos urbanos (regiones y aglomerados) de la Argentina y su evolución en los últimos veinte años. El estudio se concentrará en dos aspectos: 1) la evolución de la desigualdad y del impacto redistributivo de las transferencias estatales (contributivas y no contributivas) a nivel regional; 2) el aporte de cada área a la desigualdad del total urbano.


Para el primer aspecto abordado se analizarán coeficientes de Gini de ingreso per cápita familiar (IPCF), antes y después de transferencias estatales. En este punto se procederá comparando ambos tipos de coeficientes, asumiendo que la diferencia es un buen indicador del efecto redistributivo de la intervención del Estado. La comparación será realizada para cada uno de los agrupamientos territoriales en los distintos años considerados.


El segundo aspecto, de mayor complejidad, es el relativo a la contribución de regiones y aglomerados a la inequidad del total urbano en el período analizado. La desigualdad de IPCF del total urbano resulta de incluir en un único ordenamiento jerárquico (distribución) los ingresos individuales (IPCF) de distintas áreas geográficas, que presentan heterogeneidades en términos de tamaño poblacional y nivel de ingresos. Esta mayor o menor heterogeneidad (entre regiones o aglomerados) origina contribuciones diferenciales a la desigualdad total. La metodología utilizada en este punto es una adaptación del procedimiento de descomposición del Gini por fuentes de ingreso elaborado por Lerman y Yitzhaki (1985) y difundido por CEPAL en 2008 (Medina y Galván, 2008). La adaptación aquí realizada consiste en considerar los ingresos de los residentes de cada región o aglomerado como fuentes distintas del ingreso total urbano.


En la definición de las áreas urbanas se sigue la clasificación de agrupamientos territoriales que emplea el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), fuente de información utilizada en este trabajo. Nos referimos a las seis regiones estadísticas definidas por el INDEC (Gran Buenos Aires, Cuyo, Noreste Argentino, Noroeste Argentino, Patagonia y Pampeana) y a los distintos aglomerados urbanos relevados por la encuesta (cuya cantidad ha variado desde los inicios de la EPH).


El estudio es precedido por una sección en la que se describe brevemente la evolución de la desigualdad de ingresos entre 1993 y 2013, y que nos permite identificar las etapas a partir de las cuales será estilizado el análisis. Un último punto queda dedicado a las conclusiones que se desprenden de las evidencias aportadas.

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Producción de bienestar y estructura social en perspectiva comparada:
Reino Unido, España y Argentina
Jésica Lorena Pla y Emilio Jorge Ayos

Este artículo analiza la composición de ingresos y su relación con la estructura social, a partir de una perspectiva comparativa, seleccionando los casos de Reino Unido, España y Argentina. Retomamos la discusión sobre las formas de articulación entre las diferentes instituciones que participan en la provisión del bienestar, Estado, Mercado y Familia, aprendiéndolas a partir de la desagregación de los ingresos por fuente (laboral, no laboral, y en este último caso, su composición), abordados comparativamente a partir de la unidad de análisis individuo y la unidad de análisis hogar.


Utilizamos los microdatos de las siguientes fuentes: la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Argentina), la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (España - 2013 en cada caso) y su versión inglesa European Union Statistics on Income and Living Conditions (2009).


El instrumento de medición utilizado para analizar la evolución de la estructura de clases en relación al mercado de trabajo fue el esquema de clases de Erikson, Goldthorpe y Portocarero (Goldthorpe y Heath, 1992).

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Desigualdad de oportunidades de graduación universitaria en Argentina (1975-2015):
Efectos del territorio, la clase social de origen y el nivel educativo familiar
Pablo Dalle, Paula Boniolo, Bárbara Estévez Leston y Joaquín Carrascosa

El artículo analiza la incidencia del origen social familiar y el territorio en la desigualdad de oportunidades de graduación universitaria en Argentina y su evolución a través de cuatro cohortes nacidas entre 1945 y 1985. Se utiliza una metodología cuantitativa que combina el análisis de dos fuentes de datos secundarios: la Encuesta Nacional sobre Estructura Social de 2015 y el Censo Nacional de Personas, Hogares y Viviendas de 2010. Se utilizaron técnicas estadísticas descriptivas: tablas de contingencia, gráficos y mapas, e inferenciales: modelos log-lineales y de regresión logística multivariados. Las pautas observadas sugieren que la escasa expansión de la graduación del sistema universitario en las últimas décadas ha implicado, hasta el momento, una ampliación de la desigualdad de clase en el logro de credenciales universitarias en la cohorte más joven, esto es, mayores ventajas para quienes provienen de clases medias. El nivel educativo del hogar de origen es la variable que más influye en la graduación universitaria y su efecto sobre la desigualdad de oportunidades se mantiene constante a través de las cohortes. Asimismo, el estudio brinda evidencia en favor de que la región de nacimiento y de residencia actual contribuye a delinear la desigualdad de oportunidades educativas.

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Procesos de exclusión en las políticas sociales:
explorando los perfiles de la población no perceptora de la Asignación Universal por Hijo
Agustín Salvia, Santiago Poy y Ianina Tuñón

Está ampliamente probado que las instituciones laborales y de seguridad social asociadas a los mercados de trabajo formal constituyen el principal mecanismo de inclusión social sistémica en economías de mercado (OIT, 2017). No obstante, la reconfiguración productiva y sus efectos sobre el empleo y la exclusión a escala global condujeron a muchos gobiernos a desarrollar sistemas de protección paralelos a tales mecanismos (CEPAL, 2018). En América Latina, estos sistemas han adoptado la forma de programas de transferencias condicionadas de ingresos, orientados a la lucha contra la pobreza y concebidos como instrumentos transitorios hasta que los beneficiarios logren una mejor inserción en el mercado laboral. Si bien han tenido efectividad para paliar situaciones de pobreza extrema, en distintos países se ha constatado su insuficiencia para superar exclusiones o autoexclusiones sociales y promover formas más plenas de inclusión social sistémica.


A partir de 2009, el gobierno argentino implementó un sistema de transferencia condicionada de ingresos –la Asignación Universal por Hijo–, destinado a hogares con niños y adolescentes cuyos padres fueran trabajadores informales, desempleados o inactivos y no tuvieran acceso a otros mecanismos de protección social. La literatura ha abordado distintas aristas de esta política. Adoptando un enfoque crítico sobre el carácter universal, transitorio e inclusivo de esta iniciativa, este artículo aborda un aspecto poco explorado: el perfil socioeconómico, demográfico, laboral y residencial de aquellos potenciales beneficiarios excluidos o autoexcluidos del programa. Se parte de la hipótesis de que se trata de una población heterogénea, atravesada por diferentes clivajes y grados de marginalidad social, cuyas particulares condiciones constituyen el principal factor de exclusión.


La fuente de información son los microdatos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina correspondientes al período 2010-2015. Sobre las bases apiladas se aplican modelos de regresión, análisis factoriales y construcción de clústeres que permiten caracterizar y tipificar los diferentes procesos sociales de exclusión subyacentes a los perfiles socioeconómicos, demográficos, laborales y residenciales presentes en una población de niños y adolescentes elegibles no beneficiarios de la AUH.

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Políticas sociales y simbolismo del trabajo en Argentina
Desigualdad, apropiaciones y sentidos vividos en el espacio social de Córdoba
Gonzalo Assusa

El artículo aborda la relación entre políticas sociales y desigualdad en la Argentina contemporánea. Para ello, plantea su análisis en dos dimensiones paralelas e interconectadas. La primera refiere al lugar de las políticas sociales como instrumento de reproducción social y al modo en que se inserta en una serie de estrategias de reproducción social de las familias para sostener o mejorar su propia posición en el espacio de las clases sociales. La segunda refiere a cómo las políticas sociales (denominadas coloquialmente “planes sociales") pasan a formar parte de un acervo común de categorías simbólicas que se ponen en juego en la construcción de fronteras simbólicas que distinguen legitimidades, dignidades y prestigios diferenciales entre personas. Con este objetivo, el artículo propone una articulación de métodos, combinando procesamiento estadístico multifactorial de bases de datos como la ENES-PISAC, con un extenso trabajo de campo cualitativo que va desde entrevistas en profundidad hasta registros etnográficos.

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Las transformaciones en las prácticas de los sectores populares organizados a partir de la implementación de la Asignación Universal por Hijo
Victoria D’Amico

En este artículo exploramos las reconfiguraciones de la relación entre sectores populares y Estado a partir del análisis del modo que adoptó la inscripción de la AUH en las redes de sociabilidad política local de una organización socioterritorial, el Movimiento Justicia y Libertad en la ciudad de La Plata, entre 2011 y 2015. Sostenemos que la implementación de la AUH conllevó dos transformaciones simultáneas en las prácticas de los sectores populares organizados. Por un lado, reprodujo el sentido oficial de que la política es gestionada directamente por el Estado nacional. Al hacerlo, las organizaciones se distanciaron del carácter disruptivo con que habían disputado previamente su papel protagónico como mediadoras en la gestión de políticas sociales y, como consecuencia, se produjeron procesos de individualización de los sectores populares.


Por otro, las organizaciones reconfiguraron su trabajo territorial a través de su participación en otros programas sociales. Las cooperativas del Programa de Ingreso Social con Trabajo, más conocido como “Argentina Trabaja”, operaron como núcleos de articulación de recursos, tareas y demandas al Estado en el entramado local. Reconstruimos empíricamente las tensiones irresueltas que ambos procesos generaron en las experiencias de ciudadanización y desigualdad, particularmente para las mujeres.

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Experiencias del bienestar
Para una comprensión de la política social desde el sentido común
Daniela Soldano

Conseguir trabajo, agua potable, una bolsa de alimentos, un turno médico, un lugar donde vivir, o un cupo en la mejor escuela pública del barrio, constituyen desafíos que enfrentan a diario los vecinos de las barriadas relegadas de las ciudades en nuestra región. Estos desafíos permiten advertir dos registros del orden socio-político: la estructura desigual que da forma a sus condiciones de vida y las prácticas efectivas de reproducción social. Entre ambos, se ubica el sentido común, un nivel de conocimiento experiencial, potente para orientar dichas rutinas cotidianas y con capacidad para “suturar” simbólicamente las fracturas de una sociedad atravesada por la desigualdad socioeconómica. Este artículo propone la comprensión de lo que se denominará “experiencias del bienestar” –del Estado y la política social–, en las que entran en escena un conjunto de razonamientos evaluativos que atañen a la calidad de los recursos públicos, a la efectividad y legitimidad de su mediación y al grado de justicia presente en su distribución en los diferentes territorios.

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Cuando la desigualdad y la pobreza pasaron a ser problemas de la gerencia social
Notas sobre el caso de los think tanks en los noventa
Adriana Clemente

Este artículo problematiza sobre la orientación y las características de las fuentes de conocimiento y el asesoramiento brindado para el diseño de los programas sociales y el tratamiento de la pobreza que se realizaron como parte de la cooperación técnica para el desarrollo en la década de los noventa. El análisis focaliza el rol de los dispositivos institucionales que actúan en torno a procesos de vinculación tecnológica y social con la vocación de incidir en la agenda pública (think tanks), particularmente los asociados al ámbito académico inscriptos en el campo de las políticas sociales y el desarrollo.

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¿Es el territorio un “accidente” para las políticas de salud? Aproximación conceptual y reflexiones desde la investigación social.
Magdalena Chiara

El trabajo se propone introducir la perspectiva territorial para pensar las políticas de salud. Sin pretender negar la complejidad inherente al sector, busca identificar otros pliegues en los que la política se de-construye y vuelve a construirse en territorios determinados. Partiendo de entender la salud como “campo abierto” y pasando revista a distintas contribuciones del enfoque territorial, el trabajo busca colocar el territorio más allá del escenario en el que las políticas se despliegan. En este movimiento, se detectan nuevas preguntas, aparecen otros problemas y se develan nuevos actores.

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El escenario participativo de base popular en el Gran Buenos Aires en tiempos neoliberales: huellas de la historia reciente y cambios emergentes.
Adriana Rofman

El artículo busca reconstruir la historia reciente de los modelos de participación de la sociedad civil de base popular en las políticas públicas, en Argentina. El objetivo es identificar las huellas de las experiencias previas y los cambios emergentes, en el escenario participativo popular actual. Esto es, rastrear las características principales de las formas históricas de organización de la sociedad civil popular, sus agendas y sus modos de relacionamiento con el Estado, con el fin de identificar persistencias y cambios a lo largo del recorrido. Para ello, se analizan tres períodos históricos: la etapa de surgimiento y desarrollo de las articulaciones entre la sociedad civil popular y el Estado durante el siglo XX; las profundas transformaciones producidas por la implantación del neoliberalismo y la consecuente crisis de fin de siglo; y el momento de recuperación del protagonismo estatal, junto con la expansión e institucionalización de estos espacios. Por último, se describe el panorama actual, de los primeros años de gobierno de Cambiemos, enfocando en los rasgos persistentes y las novedades emergentes.

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Los Consejos Locales de Niñez y Adolescencia: institucionalizando la participación de la sociedad civil en la producción de la política pública de infancia a nivel local en el Conurbano Bonaerense.
Carolina Foglia

En este trabajo nos concentraremos en el abordaje de los Consejos Locales de Niñez y Adolescencia, dispositivos locales del sistema de promoción y protección de derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de la provincia de Buenos Aires, desde la perspectiva de la participación ciudadana. Consideramos que estos dispositivos institucionalizan territorialmente la participación de las organizaciones sociales locales en la política de infancia de un modo diferente al observado durante la década de 1990, el cual se centraba en la provisión de bienes y servicios y la ejecución de tareas en el marco de programas estatales. Si bien este es un rol que las organizaciones sociales continúan desempeñando, la conformación de los Consejos Locales jerarquiza un papel ligado al diagnóstico de los problemas locales y a la planificación de iniciativas.

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¿Cómo es posible que una toma de tierras se convierta en un barrio popular planificado? Condiciones y actores intervinientes en un caso de la periferia de la ciudad de La Plata.
Florencia Musante

El presente artículo analiza las condiciones de posibilidad de una toma de tierras en la periferia de la ciudad de La Plata y se pregunta por el modo en que la intervención y articulación de distintos actores configuró en el territorio un escenario particular, que lo llevó a convertirse en un barrio popular planificado. La toma tuvo lugar en el año 2015 en Abasto, localidad del oeste de la ciudad de La Plata, y se volvió emblemática por una serie de condiciones que la particularizaron: su masividad –se trata de una toma de 56 hectáreas que nuclea a más de mil familias– y la velocidad con que se logró iniciar un proceso expropiatorio, que dio lugar a distintas intervenciones estatales. Sostenemos que existe una serie de condiciones de posibilidad –la coyuntura política, la intervención estatal y la dinámica de la organización colectiva– que permiten entender la singularidad del proceso.

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Territorios móviles, políticas sociales y prácticas de organización de trabajadores de la economía popular.
María Inés Fernández Álvarez

Este artículo sintetiza resultados de una investigación etnográfica en curso con una cooperativa de vendedores ambulantes del Ferrocarril San Martín que integran la Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). Aun cuando la cooperativa se conformó en el año 2015, los vendedores del tren han mantenido, a través de generaciones, “códigos de vida” que organizan su actividad, dentro de las que cobran centralidad las relaciones de parentesco, incluyendo la forma en que la idea de familia es empleada para hablar de los vínculos que se tejen en “el fierro”, tal como prefieren denominar al tren. Este proceso de formalización como cooperativa se vuelve inteligibile a la luz de un proceso más amplio de producción y disputa de formas de reconocimiento, protección, bienestares y derechos colectivos como trabajadores en el marco de la CTEP, dentro del que se destaca la implementación del Salario Social Complementario. En este artículo, me propongo analizar la dinámica de este proceso de organización y la implementación de esta política en un territorio particular marcado por la movilidad de las personas, los vínculos, las prácticas y los espacios que lo producen. Por una parte, esta condición desafía las formas modales de hacer política que caracterizan las organizaciones marco en las cuales la cooperativa se inserta. Por otro, la implementación de esta política desborda los límites del espacio del tren como territorio para proyectar y construir vínculos desde y hacia los barrios donde habitan los vendedores. Atendiendo a estas dos dimensiones, me propongo reflexionar sobre la heterogeneidad de los territorios en los que se despliegan las formas de organización de la economía popular con relación a las políticas públicas destinadas a esta población.

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El territorio, la comunidad y la autonomía: ¿discursos mitológicos en los programas sociales destinados a jóvenes “en riesgo”?
Marina Medan

Desde inicios del 2000 en la Argentina se implementan programas de inclusión social y prevención social del delito destinados a jóvenes “en riesgo”, en los cuales el abordaje territorial y comunitario es distintivo. Este artículo describe y analiza los sentidos y prácticas que tal enfoque supone, tanto desde la perspectiva de los agentes institucionales como desde la de los jóvenes. Los resultados se discuten a la luz de la literatura que aborda las relaciones entre el Estado, el territorio y la comunidad, y se resalta el potencial analítico de la noción de “margen” (Das y Poole, 2008) para problematizar el funcionamiento estatal. Finalmente, se coloca una nueva hipótesis a partir de los hallazgos: las definiciones institucionales sobre el territorio y la comunidad como epicentro de los riesgos que aquejan a los jóvenes, en articulación con la reivindicación de la autonomía juvenil para lidiar con ellos, podría generar un discurso mitológico (Haney, 2010) que provocara más desempoderamiento que emancipación. Los datos analizados provienen de investigaciones cualitativas desarrolladas entre 2008 y 2018, cuyas técnicas principales han sido la observación participante, entrevistas en profundidad y grupos focales. La referencia empírica está conformada por programas de prevención social del delito y programas de inclusión social juvenil implementados en barrios populares del AMBA.

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Educación y Territorio: una experiencia de implementación del Plan Fines en la Provincia de Buenos Aires.
Laura Beatríz Casals

A partir de un estudio de caso en el partido de General San Martín, provincia de Buenos Aires, nos proponemos comprender el modo en que las trayectorias educativas de jóvenes y adultos estudiantes del Plan Fines en territorios socialmente críticos se vinculan con el entramado de organizaciones sociales y comunitarias. Esto a partir del análisis del contexto territorial y la dinámica local de implementación del Plan; la reconstrucción de la trama de organizaciones sociales y comunitarias en que la sede del Plan está inserta y el abordaje de trayectorias educativas de estudiantes y referentes comunitarios.

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Territorio, política social e implementación. Una mirada desde los espacios locales de gestión del “Argentina Trabaja - Programa Ingreso Social con Trabajo” en el distrito de La Matanza.
Cynthia Gisselle Ferrari Mango

El objetivo general que perseguimos a través de este artículo es caracterizar la territorialidad que adquiere el Argentina Trabaja - Programa Ingreso Social con Trabajo en los espacios locales de gestión denominados Obradores en el distrito de La Matanza (2009-2016), ubicado en la provincia de Buenos Aires. Dicho programa tiene un alto componente territorial, por lo cual una mirada a nivel local permite captar diferencias de la implementación del programa y recuperar la noción de centralidad del territorio como espacio de implementación de programas sociales.

Para abordar el objetivo planteado trabajamos en los Obradores entendidos como los espacios locales de gestión y lugares estratégicos de transformación de los programas. Se trató de una investigación cualitativa en la cual el corpus de análisis quedó conformado por la Resolución 3182/09 que le dio origen, el documento “Distribuidor Nacional Programa de Ingreso Social con Trabajo” elaborado por el MDSN, las transcripciones de las notas de campo y las transcripciones de las entrevistas semiestructuradas.

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Acoples y desacoples del ´Argentina Trabaja´ con las políticas de economía social y solidaria en Argentina. Contribuciones a partir de las implementaciones locales en el Conurbano Bonaerense (2009-2018).
Ruth Muñoz

En base a un trabajo de identificación y análisis comparativo de las políticas de economía social y solidaria llevadas a cabo en los 24 partidos del Conurbano Bonaerense entre 2012-2018, el artículo plantea que el Programa Argentina Trabaja, a pesar de lo que sostiene su formulación inicial, fue identificado como una política relacionada con la ESS en solo 4 de los 22 partidos donde se implementó, siendo generalmente ubicado dentro de políticas de transferencias condicionadas por los funcionarios locales, sentido que fuera exacerbado en el actual contexto de restauración conservadora. Elaborado a partir del esfuerzo de reconstrucción de la escasa información disponible para esta escala, se presentan estadísticas del Programa desagregadas por partido, a lo que se suman testimonios de funcionarios nacionales y municipales. Se espera que el análisis constituya un aporte a la discusión sobre las políticas públicas, el territorio y sus relaciones.

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Erradicación de pobladores y recomposición identitaria: El caso de la villa Estrecho de Magallanes (Santiago de Chile).
Cristóbal Sebastián Palma Rojas

El presente artículo discute acerca de la generación de identidades colectivas surgidas en un marco de segregación espacial y homogenización intracomunal provocada a partir de las políticas de reforma urbana impulsadas por la dictadura militar chilena. La investigación realizada en la villa Estrecho de Magallanes, de la comuna de La Pintana, en Santiago, se llevó a cabo mediante técnicas de investigación cualitativas como la observación participante y la entrevista en profundidad. Se concluye que, a pesar de las políticas de erradicación y radicación de la dictadura militar y su manifiesto interés por desarticular las instancias de organización e identificación colectiva, los pobladores tienden a re-crear identidades asociadas a la simbolización del espacio habitado y las acciones conjuntas que despliegan en respuesta a la marginación social.

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Programas de transferencias monetarias condicionadas en la Argentina y el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (2003 - 2009).
Vanesa P. Ciolli

El artículo analiza el principal programa de transferencias monetarias condicionadas de Argentina entre 2003 y 2009 –el Plan Familias por la Inclusión Social–, implementado mediante un ciclo de financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo. Su propósito es comprender por qué las políticas sociales asumieron dicha modalidad en la etapa posterior a la crisis de 2001 y por qué fueron vehiculizadas mediante el financiamiento de instituciones financieras internacionales. Para alcanzar dicho objetivo, se desarrolla un análisis interpretativo basado en análisis documental. De ello se concluye que la participación de la mencionada institución propició, por un lado, la reingeniería del aparato estatal en el sector de las políticas sociales, orientada al conocimiento riguroso de la población para su focalización, y, por el otro, el cambio en el tipo de interpelación estatal hacia la población receptora, en virtud de su regulación.

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Diferenciación social y segregación educativa en el área metropolitana de Asunción.
Luis Ortiz, Kevin Goetz y Colin Gache

El artículo ofrece una propuesta analítica que considera el espacio urbano, con sus formas y estructuras, no como una simple plataforma de importancia secundaria, sino como un hecho social total. Desde la perspectiva de observación socioespacial que constituye la ciudad, se busca comprender las intensidades y los sentidos de dos fuerzas mayores que intervienen simultáneamente en el sistema educativo. La primera tiene que ver con las dinámicas sociales en curso y con la consiguiente configuración espacial que adquiere la ciudad (aumento de la clase media, trayectorias residenciales, valores asignados a las diferentes zonas y barrios de la ciudad, modificación de los modos de desplazamiento, entre otros), mientras que la segunda tiene que ver con las características y tendencias que discurren en el dispositivo educativo. Las evoluciones del conjunto dinámico que constituye el dispositivo educativo obedecen necesariamente a mecanismos colectivos e institucionales. El análisis apunta a dar cuenta de las relaciones entre los grupos sociales del territorio para moldear el sistema educativo en función de sus intereses diferentes y divergentes.

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Entre la integración subordinada y la relegación social-urbana. El caso del “Certificado de Vivienda Familiar” en la ciudad de Rosario.
Florencia Brizuela y Melisa Campana

Inspirado en el enfoque de la gubernamentalidad, el artículo analiza las racionalidades políticas que atraviesan el Certificado de Vivienda Familiar argentino. Con el objetivo de reconstruir las novedades que el Certificado supone en términos de política sociohabitacional y de estrategia de gobierno en villas y asentamientos informales de Rosario, el trabajo recorre la orientación de los programas implementados durante las últimas décadas en la ciudad, analiza los campos discursivos en que se asienta el Certificado (la lucha contra la pobreza, el combate al narcotráfico y la unión de los argentinos) y sistematiza los hallazgos parciales de la investigación. Estos señalan nuevas estrategias de gobierno que promueven la autogestión de los vecinos en la resolución de sus problemas, bajo una modalidad individual, y cuyos efectos suponen la confinación a territorios de relegación social-urbana.

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Rompiendo las barreras de la relegación: reflexiones sobre un programa de seguridad alimentaria aplicado desde INSSJP-PAMI​ en cogestión con un centro de jubilados y pensionados.
Juan Francisco Di Meglio

El presente escrito tiene la intención de componer un conjunto de reflexiones sobre la importancia que adquieren las organizaciones sociales de personas mayores, concretamente los Centros de Jubilados y Pensionados, en la implementación de políticas sociales, la aplicación efectiva de los derechos sociales en el territorio y la recreación de los lazos sociales. Para dicho objetivo se parte de la experiencia del inicio, en el año 2015, de la prestación “bolsón de alimentos”, perteneciente al Programa ProBienestar del INSSJP-PAMI, en el Centro de Jubilados y Pensionados “Mi segunda casa”, ubicado en Ciudad Oculta (Villa Lugano, CABA).