Número 4 - Primer semestre 2019

ARTÍCULOS LIBRES

Erradicación de pobladores y recomposición identitaria: El caso de la villa Estrecho de Magallanes (Santiago de Chile)

  • Cristóbal Sebastián Palma Rojas

    Universidad Alberto Hurtado, Chile
    cristobal.spr@gmail.com

    Antropólogo por la Universidad Alberto Hurtado. Diplomado en Seguridad Ciudadana y estudiante de Magíster en Sociología de la misma institución. Ha sido docente de la misma universidad en las materias optativas “Antropología y marginalidad urbana” (2016) y “Trabajo y subjetividades en la época neoliberal” (2018). Actualmente participa como asistente de investigación en un proyecto del Centro de Estudios del Conflicto y la Cohesión Social (COES) dedicado al estudio del hábitat migrante en asentamientos informales.

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    Referencia electrónica
    Palma Rojas, Cristóbal Sebastián (2019). Erradicación de pobladores y recomposición identitaria: El caso de la villa Estrecho de Magallanes (Santiago de Chile). Ciudadanías. Revista de Políticas Sociales Urbanas N°4. Primer semestre 2019, pp. 265-287 [En línea]. Consultada el: 12-11-2019
    URL: http://ciudadanias.untref.edu.ar//n4_artlibres_art1.php
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Resumen

El presente artículo discute acerca de la generación de identidades colectivas surgidas en un marco de segregación espacial y homogenización intracomunal provocada a partir de las políticas de reforma urbana impulsadas por la dictadura militar chilena. La investigación realizada en la villa Estrecho de Magallanes, de la comuna de La Pintana, en Santiago, se llevó a cabo mediante técnicas de investigación cualitativas como la observación participante y la entrevista en profundidad. Se concluye que, a pesar de las políticas de erradicación y radicación de la dictadura militar y su manifiesto interés por desarticular las instancias de organización e identificación colectiva, los pobladores tienden a re-crear identidades asociadas a la simbolización del espacio habitado y las acciones conjuntas que despliegan en respuesta a la marginación social.

Introducción

La villa Estrecho de Magallanes, ubicada en el sector El Castillo de la comuna de La Pintana (Santiago de Chile), surgió al alero de la política de radicaciones y erradicaciones que promovió la dictadura militar chilena durante la década de los ochenta. Los pobladores, provenientes de uno de los campamentos (asentamientos informales) mayormente dotados de organización política y vida comunitaria, el “Cardenal Raúl Silva Henríquez”, fueron arrojados intencionalmente a los extramuros de la ciudad en función del desarrollo de un mercado inmobiliario privado que requería reordenar el centro administrativo del país, en concordancia con la instauración del modelo de desarrollo neoliberal y su particular forma de concebir el espacio urbano.

Con esta política la dictadura no solo acentuó la distribución espacial de la desigualdad económica, precisando las formas y límites del poblamiento de los sectores populares y su relación con la ciudad (ver, por ejemplo: Gurovich, 1998; Hardy, 1989; Icaza y Rodríguez, 1993; Morales, Levi, Aldunate y Rojas, 1990; Calderón y Lazo, 2010), sino que también promovió decididamente el desmantelamiento de los movimientos sociales y organizaciones políticas que amparaban sus reivindicaciones y conquistas, configurando una destrucción metódica de lo colectivo (Royo, 2005), lo que puede considerarse el doble saldo de la política de radicaciones y erradicaciones.

El despliegue de esta política y su contexto autoritario produjo una ruptura con las orientaciones precedentes en que el Estado había tratado la problemática de la vivienda y sus actores: los pobladores. Estudios recientes han constatado cómo la política de erradicaciones es entendida por los afectados como “un plan directamente formulado contra los campamentos de la capital” con la manifiesta intención de liquidar “todo modo de organización y segregarlos socialmente” (Seremi De Vivienda y Urbanismo, 2010:19), lo que Dávalos (2008) plantea como “un quiebre en la experiencia social de estos sujetos”. Los pobladores son, además, siguiendo a Royo (2005), los actores sociales que recibieron de forma más brutal los efectos de la dictadura, dejando un vacío organizativo durante un período considerable, que viene paulatinamente siendo retomado a partir del eje social-comunitario, más que el político-reivindicativo que les fue característico durante décadas pasadas (Angelcos y Pérez, 2017).

En este artículo se abordan algunas de las consecuencias identitarias y organizacionales de la política de erradicaciones y radicaciones de la dictadura militar, a través de la pregunta por la permanencia y transformación de las identidades colectivas e individuales de los pobladores de la villa Estrecho de Magallanes del sector El Castillo, en la comuna de La Pintana (Santiago de Chile). Mediante técnicas de investigación cualitativa –entrevistas en profundidad y observación etnográfica–, se buscó conocer si acaso estos pobladores erradicados de sus tradicionales lugares de asentamiento pueden desarrollar identidades colectivas en sus espacios de destino y de qué manera estas identidades les permiten oponerse a la marginación social de la que son objeto.

Para una caracterización de la experiencia
de los pobladores en Chile

La relación entre el Estado y los pobladores (o pobres urbanos) de Santiago ha prosperado de diversas formas a lo largo de la historia. A partir del siglo XX, la capital fue testigo de sucesivos procesos migratorios desencadenados, principalmente, por la diversificación de las actividades productivas, que modificaron la fisonomía de las ciudades, inaugurando la coexistencia entre pobres y elites dirigentes en un mismo espacio. (Espinoza, 1998:14). Ya sea por medio del arriendo de cuartos en conventillos o el poblamiento en las riberas del Río Mapocho y el Zanjón de la Aguada, los pobres fueron habitando la ciudad masivamente. Fue durante la década de los cincuenta, en todo caso, cuando su situación se transformó en un problema de carácter nacional (Garcés, 2002), ya que para la época poblaciones y campamentos se habrían convertido en el tipo de habitación que albergaba mayor cantidad de grupos de bajos ingresos de la sociedad urbana capitalina (De Ramón, 1990), conocidas coloquialmente como poblaciones callampas.

En el mismo período nacieron las primeras organizaciones de pobladores, que instalan desde el mundo popular la demanda por el acceso a soluciones habitacionales (Garcés, 2002:139), por medio de actos previamente concertados a través de grupos compactos y homogéneos que realizaban invasiones ilegales en terrenos, bajo el liderazgo de uno o varios partidos políticos (De Ramón, 1990). Simultáneamente, el Estado comenzó a trazar planes habitacionales, de inversión privada, dando vida a las primeras poblaciones erradicadas hacia barrios creados a propósito, en terrenos de poco valor comercial y básicamente urbanizados que agudizaron la segregación espacial de la época (De Ramón, 1990; Garcés, 2002:150; De Ramón, 1990).

Ya durante la década de los sesenta se dio paso a la operación sitio promovida con la administración demócratacristiana de Eduardo Frei que, si bien continuó en términos generales la orientación antecesora, tendió a la incorporación de familias en el sistema financiero de viviendas a través de cooperativas de crédito, a fin de que los pobladores fuesen propietarios en la ciudad procurando, a la vez, el nacimiento de organismos comunitarios que dialogasen con municipalidades y organismos nacionales (De Ramón, 1990). En línea semejante, Garcés (2002) señala que los pobladores se habrían convertido durante esta década en un actor social capaz de influir en la satisfacción de las necesidades de vivienda y el reordenamiento urbano de la época, por medio de un posicionamiento territorial, social y político (ibid.: 424).

Durante el primer trienio de la década de los setenta se desarrolló una nueva etapa en la acción poblacional, cuando se acrecentaron las tomas de terreno y formación de campamentos, a la vez que sus habitantes se resistían a la tentativa planificadora desde el Estado. Según De Ramón (1990), durante la época se tendió a contrarrestar en parte la segregación espacial en la ciudad, pues la ocupación de terrenos se efectuaba en distintos lugares de la urbe y no solo en las periferias. Al mismo tiempo, se generó un tipo especial de poder urbano, que entró en conflicto con la administración local, provincial y central, facilitado por un contexto de la estructura social, económica y política que habría permitido el desarrollo de organizaciones poblacionales. Lo relevante de este momento fue que los pobladores se erigieron ya no como un mero actor auxiliar del movimiento obrero, sino como sector social decisivo a la hora de resolver la polarización política de la sociedad chilena (Cortés, 2014).

La dictadura militar chilena trastocó manifiestamente las direcciones anteriores que enrumbaron las políticas de desarrollo urbano y su relación con los habitantes de la ciudad. Durante la década de los ochenta se inició un proceso de cambio en el que primó un criterio análogo al del modelo económico instaurado, que propugnó la liberación de los límites urbanos, otorgando al mercado la asignación de los usos del suelo y prescindiendo a su vez de la intervención estatal en la construcción de soluciones habitacionales para los sectores pobres, como antesala de la construcción de un mercado inmobiliario privado (Icaza y Rodríguez, 1993; Hidalgo, 2005; Rosenfeld y Segovia, 1986.).

Se estableció, por tanto, que la vivienda sería “un bien que se adquiere con el esfuerzo y ahorro de la familia, los que el Estado reconoce y comparte subsidiariamente” (Rosenfeld y Segovia, 1986:60). En el mismo sentido, Sepúlveda (2008) señala que, por medio de un enfoque neoliberal en las políticas de vivienda, “…se construyó el andamiaje financiero, programático e institucional de una política ´viviendista´, donde lo que interesaba era dinamizar un sector de la economía, por un lado, y enfrentar el problema de la vivienda en términos de déficit habitacional acumulado, por otro” (ibid.: 16).

Como señalábamos precedentemente, la erradicación de pobladores hacia sectores periféricos otrora orientó la solución urbanística y habitacional desde el Estado, principalmente durante los años 1950 y 1960; sin embargo, durante la dictadura, a modo de facilitar la apertura del mercado de suelos urbanos, se intervino masivamente en los asentamientos populares, cuyo origen era campamentos y tomas de terrenos, expulsando de los lugares céntricos a las familias y reubicándolas en los márgenes de la ciudad.

De este modo, a partir de 1981 se desplegó la política de radicación y erradicación, que recayó principalmente en los municipios, de la mano de la ley 18.138, que facultó transitoriamente a estos para elaborar, desarrollar y ejecutar programas de construcción de viviendas económicas y de infraestructura sanitaria (Icaza y Rodríguez, 1993). Los municipios, según señala Royo (2005), fueron situados como herramienta política, es decir, como un medio para establecer un control social territorializado que facilitaría el manejo de ciertas fronteras. Paralelamente, se desarticularon las organizaciones populares de pobladores por medio de la vigilancia, el control y la represión como estrategia para eliminar los espacios que canalizaban sus demandas (Royo, 2005).

Con el término de la dictadura, las medidas liberalizadoras y privatizadoras subsistieron y profundizaron, en general, el modelo neoliberal en vivienda, asegurando la permanencia del mercado como eje rector. Del mismo modo, se produjo un repliegue de los pobladores hacía lo privado, en desmedro de lo público, y el predominio del individualismo y la competitividad por sobre la asociatividad (Royo, 2005), descendiendo los índices históricos de asociación, participación y movilización. Aun cuando durante las últimas décadas se observan ciertas experiencias de organización en torno a la problemática de la vivienda y la demanda de “una vida digna”, que sitúan el barrio y la locación geográfica como aspectos relevantes de la acción poblacional (Angelcos y Pérez, 2017).

Ante la constatación de estos hechos, surge la interrogante de la investigación presente: ¿Pueden los pobladores erradicados a partir de la política de erradicaciones y radicaciones de la dictadura militar desarrollar identidades colectivas en espacios urbanos marginales? De ser así, ¿de qué manera dichas identidades les permiten oponerse a la marginación social?

Espacio, identidad y acción en los márgenes urbanos

El espacio social, siguiendo a Simmel, será la “condición y el símbolo de la relación entre los hombres” (Simmel citado en Leal, 1997), puesto que la proximidad facilita las acciones reciprocas y la pertenencia a una comunidad. En línea semejante, Harvey (1979) plantea que el espacio social estaría compuesto por un conjunto de sentimientos, imágenes y reacciones con respecto al simbolismo espacial que rodea al individuo (ibid.:28).

En ese sentido, la relevancia del espacio, dice Augé, está dada por “los procesos de simbolización puestos en práctica por los grupos sociales que habían de comprender y dominar el espacio para comprenderse y organizarse a ellos mismos” (Augé, 1996:100). En semejanza, Segura (2006) plantea que “en todo acto de enunciación se instauran un lugar y un tiempo desde los cuales se hablan, un aquí y un ahora que implícitamente suponen un allí y un antes”, construyendo así un punto de vista (aquí versus allí, ahora versus antes) desde el cual el espacio se representa (Segura, 2006:6).

El espacio social, entonces, resulta trascendental en el desarrollo de la vida doméstica, por medio de la necesidad común de simbolizar el hogar y el umbral y simultáneamente de pensar en la identidad y la relación en el sí mismo y el otro (Augé, 1996). La identificación con el espacio de residencia, siguiendo a Durán (2008), será “la medida en que el sujeto siente que su propia vida se asocia al lugar que habita. Por encima de identificaciones puramente administrativas”, donde formas más complejas de identificación pueden coincidir o contraponerse con las anteriores (ibid., 2008: 83).

Evidentemente, las ciudades presentan un orden social interno espacialmente hablando, conteniendo en sí mismas muchas ciudades (Durán, 2008). Así, la segregación espacial se erige como un ordenamiento prácticamente constitutivo de la ciudad capitalista generando una “separación de mundos vividos, no de sistemas”, como dice Segura, remitiendo a la especificidad de experiencias y relaciones concretas de los habitantes de los márgenes, quienes desarrollan estrategias varias y diversas, que implican la movilidad, para mitigar los efectos del aislamiento (Segura, 2004).

Por lo cual, las condiciones de la exclusión se expresan, en el ámbito cultural, como generadoras de dinámicas sociales y sus significados, los cuales adquieren variaciones respecto de las conductas y prácticas establecidas socialmente, configurando núcleos alternativos de valores, patrones de conducta, códigos sociales e inclusive una ética que iría contra las concepciones del resto de la sociedad. Siguiendo a Bauman (2004), “en territorios marginalizados la comunidad acepta y desarrolla una forma de organización diferente, que actúa como mecanismo de salida a los problemas que se deben enfrentar” (ibid.:114).

La identidad implica pertinencia social, mediante la apropiación e internalización, al menos parcial, del complejo simbólico-cultural. En ese sentido, el estatus de pertenencia está directamente relacionado con la dimensión simbólico-cultural de las relaciones e interacciones sociales. Así, se puede afirmar que los hombres piensan, sienten y ven las cosas desde el punto de vista de su grupo de pertenencia o referencia (Giménez, 1998: 6-7)

Giménez (1997:4) afirma que la identidad de un actor “emerge y se afirma solo en la confrontación con otras identidades en el proceso de interacción social, la cual frecuentemente implica relación desigual y, por ende, luchas y contradicciones”. De la misma manera, la identidad no ha de pensarse como una esencia monolítica, por el contrario, dice el autor, se define en la “dialéctica entre permanencia y cambio, entre continuidad y discontinuidad” (Giménez, 1998:13). Así, las identidades se mantienen y perduran adaptándose y recomponiéndose incesantemente, sin dejar de ser las mismas. Es decir, que su configuración se erige siempre como un proceso abierto y nunca definitivo ni acabado, ya que la identidad se define, principalmente, por la continuidad de sus límites (Barth: 1976), es decir, por sus diferencias.

Rosana Guber (1984) plantea, en relación a la identidad de los grupos subalternos, que, si bien se encuentra atravesada por la participación decisiva de la ideología dominante en su configuración, existiría un margen de autonomía que proviene de la experiencia y observaciones de la realidad concreta como de la propia posición en la estructura social, por lo cual las identidades deben ser consideradas resultado de un proceso histórico y de una forma social determinada (ibid., 1984:115). Dávalos (2008) plantea, en semejanza, que las condiciones de marginación serían catalizadoras en la formación de grupos e identidades, ya que entrarían en el juego “conductas y formas de representación social ligadas al status dentro de la sociedad”.

En un ámbito más específico, Márquez (2008) plantea que los viejos referentes de identidad que habrían dado vida y cuerpo a la clase obrera y a los pobladores se encontrarían fragmentados en razón de la continuidad y unidad de su relato generacionalmente hablando, pero también en torno a las posibilidades de su reconocimiento. Se hablaría entonces de una identidad fragmentada, en la cual los pobres urbanos no solo estarían ausentes del escenario público, sino que también poseerían serias dificultades con la definición de principios que les otorguen identidad, sentido y unificación a sus acciones. En ese sentido, Wacquant (2007) propone que los sectores populares se encuentran cada vez más desposeídos de los medios para producir sus propias identidades, ya que su realidad se impone desde fuera, a partir de lo que denomina un estigma territorial.

Habría que agregar que la identidad de un grupo se encuentra estrechamente ligada a lo que Tilly denomina acción colectiva, entendida como la “actuación conjunta de grupos de personas con el objeto de conseguir intereses comunes” (Tilly en González, 2012: 19). Consecuentemente, Melluci (1999) plantea que la acción colectiva se construye como resultado de intenciones, relaciones y recursos en un sistema de oportunidades y restricciones, en el cual los individuos construyen su acción mediante inversiones organizadas, en términos cognoscitivos, afectivos y relacionales (1999:32), mientras que al mismo tiempo activan sus relaciones con la finalidad de darle sentido al “estar juntos” y a los fines que persiguen. En ese sentido, los individuos generarían un “nosotros colectivo” en al menos tres clases de orientaciones: los fines de la acción, los medios y el campo en que tiene lugar la acción.

Los factores generales que incidirían en la acción colectiva tienen que ver con la solidaridad interna del grupo, su autonomía frente al exterior, sus capacidades de organización previa y repertorio de acciones conocidas por la gente, la posición en la estructura de oportunidades (aliados exteriores, redes sociales densas), entre otras. Giménez (1998) plantea, en todo caso, que las identidades colectivas no constituyen un prerrequisito para la acción colectiva y viceversa, es decir: no toda identidad genera una acción colectiva ni la acción tendrá por fuente una identidad colectiva. No obstante, y como señala Márquez (2008), las posibilidades de acción tienden a debilitarse en razón de la ausencia de principios identitarios.

En síntesis, el espacio habitado resulta prolífico para la producción de significados del mismo modo que el sentido de pertinencia otorgado por la dimensión simbólico cultural de las relaciones y acciones de los sujetos, por ello se considera posible que los pobladores desarrollen identidades aun en un contexto de marginación social y segregación producida a propósito.

Encuadre metodológico

Para lograr la labor propuesta, se ha realizado un estudio de caso apoyado en técnicas de investigación cualitativas. El estudio de caso es recomendado para investigaciones en temas que se consideran prácticamente nuevos (Yin, 1989:23) y sirve como estrategia para la comprensión de dinámicas presentes en contextos singulares (Heisenhardt, 1989). En el mismo sentido, permite explorar en forma profunda y obtener un conocimiento más amplio sobre el fenómeno estudiado y la aparición de temas emergentes. Si bien existen varias investigaciones que describen el proceso de erradicación, la interrogante por las identidades de los pobladores y la reconstrucción de ese proceso histórico del que fueron parte es escasa. El estudio de caso permitió generar una muestra intencionada a partir de datos conocidos y criterios de selección determinados por el investigador (Martínez, 2006: 184).

El universo de la investigación, del que se desprende el estudio de caso, corresponde al total de poblaciones relocalizadas, que entre 1979 y 1985 habrían sido a unas 35.000 familias, confinadas principalmente en las comunas de la zona sur de la región: La Granja (actual La Pintana) y San Bernardo, entre otras (Icaza y Rodríguez, 1993). La unidad Villa Estrecho de Magallanes, del sector El Castillo, comuna de La Pintana, fue escogida en atención a los siguientes criterios:

La comuna recibió “el mayor volumen de erradicaciones, en tamaño y número [lo cual resulta] demostrativo de la estrategia de reorganización y sus conflictos” (Rosales, 2003:20); además, el sector de El Castillo concentra la mayor cantidad de pobreza comunal además de bajos niveles de escolaridad, hacinamiento, escasa capacitación y alta susceptibilidad en el mercado del trabajo (Traverso, 2006).

Del mismo modo, la Villa Estrecho de Magallanes ha sido seleccionada por su proveniencia asociada a una sección de familias del Campamento Cardenal Raúl Silva Henríquez, una experiencia organizativa disímil al desarrollo general del movimiento de pobladores durante la época debido a sus altos grados de coordinación, además de ser menos extensa y poblada que las demás villas y poblaciones del sector, lo cual permitió una comprensión más profunda de la locación.

Las técnicas cualitativas utilizadas fueron la observación participante, entendida como “descripción sistemática de eventos, comportamientos y artefactos en el escenario social elegido para ser estudiado” (Marshall y Rossman, 1989: 79), pretendiendo la comprensión de la vida cotidiana de los sujetos que nos resultan ajenos. De modo tal de observar, acompañar y compartir con los actores las rutinas que conforman la experiencia humana (Robledo, 2001), por medio de la mirada activa, las notas de campo detalladas y entrevistas informales (DeWalt, 2002) y, a su vez, la entrevista semiestructurada o en profundidad, entendida como una conversación entre el investigador y el informante dirigida hacia la comprensión de las perspectivas de estos últimos respecto de sus vidas, experiencias o situaciones tal como las expresan sus palabras, donde es el investigador, más que un protocolo o formulario de entrevista, el que se convierte en el instrumento de la investigación (Taylor y Bodgan, 1992:1).

Los resultados que se presentan a continuación son producto del trabajo de campo realizado entre los meses de agosto y noviembre del año 2014, que consistió en visitas programadas a la villa, encuentros con vecinos, reuniones de organizaciones, talleres de jóvenes, eventos culturales (Pregón por la paz y Carnaval El Castillo, específicamente) y cuatro entrevistas semiestructuradas a residentes del sector. Los entrevistados son residentes de la villa desde su fundación y se han involucrado de una u otra forma en la vida pública de esta.

El campamento Silva Henríquez y el nosotros colectivo

La mayoría de las familias que habitan la villa Estrecho de Magallanes provienen de la erradicación del Campamento Raúl Silva Henríquez, las “circunstancias de la vida” pareciese ser el significado que comparten todos para haber llegado ahí. Vidas difíciles que hablan de conflictos familiares y desamparo permanente, de falta de oportunidades laborales y de la imposibilidad de acceder a una vivienda con recursos propios, pero también de dignidad otorgada por la lucha incesante por los intereses colectivos.

Los pobladores “históricos” de Estrecho de Magallanes tienden a identificarse con los repertorios de acción colectiva que habrían desarrollado durante el campamento, el fin de obtener una vivienda para sus familias por medio del desarrollo de una organización comunitaria fuerte y autónoma habita en sus discursos acerca de lo que allí habrían logrado, la conformación de un “nosotros colectivo” (Melluci, 1998) y una simbolización del lugar habitado (Augé, 1996).

Ante el temor que representaba organizarse y militar en partidos de izquierda durante la dictadura militar, se anteponían las carencias profundas como la falta de alimentación, de trabajo y vivienda, que figuraban como las necesidades más urgentes por suplir. Y pareciese ser que esta última habría desencadenado una de las experiencias organizativas más grandes de la época, Claudia lo relatará así:

Yo vivía con mi esposo en la casa de mis papás, en la población José María Caro, en unas piezas que instalamos para vivir con mis dos hijos, ya teniendo una panzota de ocho meses, se dio la toma de terreno […] Bueno, nosotros nos habíamos enterado que se venía la toma, porque éramos militantes del Partido Comunista, en el año 82 se empezó a gestionar el trabajo político social, viendo el tema de vivienda que existía en esos años y lo difícil que era tener una […] Se empezaron a gestionar en conjunto con los pobladores los comités de allegados de la zona sur. En San Ricardo, San Rafael, La granja, lo que era una toma masiva de terreno, en todo el sector de Lo Blanco, Porto Alegre y México que había unos terrenos de la Universidad de Chile. (Claudia, dirigenta social).

Los comités de allegados, expresión de la organización poblacional de la época, solo constituían una parte de lo que posteriormente fue el campamento, ya que inmediatamente después de la toma “se corrió la voz”, dice Claudia, llegando a albergar un millar de personas que provenían desde diferentes lugares de la ciudad, El campamento se emplazó en un terreno en plena Avenida Santa Rosa, que para la época no constituía un interés para las inversiones privadas, puesto que la comuna se encontraba escasamente urbanizada y aún era considerada parte del área agrícola.

“No había necesidad de salir a buscar nada afuera”, recalca Claudia, “adentro tú lo tenías todo”, aunque no precisamente las necesidades básicas, sino más bien se refiere al control y autonomía que poseían los pobladores sobre las decisiones y orientaciones del campamento. Estaba organizado por cuadrillas; cada familia poseía su pedazo de tierra, donde improvisaban habitaciones con materiales de construcción ligero y mediaguas; las decisiones eran tomadas de manera colectiva por medio de asambleas y los vecinos asumían tareas de acuerdo con roles de género: las mujeres se encargaban de la alimentación por medio de la olla común, mientras que los hombres se dedicaban a la seguridad, por medio de las guardias, Marco plantea que estas no solo se dedicaban a cuidar el terreno, sino que también se ocupaban de los problemas cotidianos del campamento, como los robos:

Nos decían “En la casa –ponte tú– veintiuno hay un compadre que sale a robar”, entonces partíamos al sector, llegábamos a la casa, tomábamos al compadre y le sacábamos la cresta, porque ahí no entraban los pacos. Nosotros hacíamos justicia. (Marco, poblador)

Si bien estos episodios podrían tender a interpretarse como hechos de violencia, el carácter de grupo organizado y con los recursos propios con los que contaban las guardias debe ser entendido en el marco de la acción colectiva, como un episodio de violencia colectiva y no como un simple hecho aislado (Skocpol, citado en Tironi, 1989): la idea de la justicia aquí se inscribe como la finalidad de la acción.

Para Claudia, lo que constituyó el campamento Silva Henríquez fue “un Chile libre”, libertad otorgada por las organizaciones autónomas que desarrollaron una escuelita para los niños, un policlínico atendido por paramédicos, un cuerpo de bomberos, un equipo de guardias y de cocineras, todo ello organizado por un comando central, instancia directiva del campamento ligada al Partido Comunista.

Imagen 1

Desalojo del campamento Silva Henríquez

Fuente: Memoria Chilena.cl.

Lo que lamentan los pobladores de la erradicación no es tanto alejarse del espacio habitado, ya que fueron trasladados a unos pocos kilómetros de donde se ubicaba el campamento, pero sí la intencionalidad del régimen de destruir su organización comunitaria, en base a una serie de allanamientos por carabineros y militares sumado al ingreso de militantes de la recién fundada Unión Demócrata Independiente,1 que posibilitaron el traslado de familias, en pequeños contingentes, a diferentes comunas de la zona sur de la capital, “disgregaron toda esa gran colmena”, dice Claudia, mientras Marco lo retrata así:

Y después, en diciembre, empezaron a salir los camiones con la gente para distintos lados, para Maipú, para Los Morros, El Ombú, que es como la columna vertebral del campamento, empezó a salir la gente cuando estaban los terrenos. (Marco, poblador).

Para Cristian esta acción se asemeja al imaginario de los “campos de concentración” del régimen nazi, camiones militares subiendo a familias enteras con sus mediaguas incluidas, en medio de la noche, dejándolas en terrenos baldíos, únicamente demarcados. Para Berta, en cambio (que no vivió durante esos años en el campamento, pero habla por su madre, que lo hizo), la erradicación es comprendida como “natural” en relación a las soluciones habitacionales para los pobres, “el lugar que nos dieron” y el campamento es significado como un espacio “problemático, por el sector donde estaba, era peligroso, había que cruzar unos peladeros, era difícil llegar, en ese tiempo incluso había violaciones) pero reconoce que aun así este habría sido “muy organizado”.

Así, independientemente de las diferentes significaciones, los pobladores de Estrecho de Magallanes se sienten identificados en torno a una experiencia común: la de habitar el campamento y desarrollar diversos repertorios de acción asociados a potenciar la vida comunitaria, cuestión que habría sido intencionalmente desarticulada por la erradicación de las familias hacía distintos lugares. Al consultar a Claudia sobre qué caracteriza a los pobladores de la villa, dice: “Somos luchadores […] la gente lucha día a día, está la gente que estudia, que trabaja, que hoy se está organizando de nuevo, la gente que tiene que rescatar lo que perdió, lo que nos han quitado”, lo que habla de una identificación con ese momento de la historia del campamento, pero ¿qué les han quitado? Es lo que veremos en palabras de los propios pobladores en el próximo apartado.

La villa Estrecho de Magallanes:
¿una identidad erradicada?

La villa es una de las tantas creadas a partir de la política de erradicaciones en la comuna de La Pintana, en el sector El Castillo (Barría, Llanos y Gálvez, 2010). Se encuentra próxima a la población Ignacio Carrera Pinto por el poniente, la población Batallón Chacabuco y Santiago del Nuevo Extremo por el oriente, la población Jorge Alessandri II por el sur y la villa El Ombú (en sus etapas I, II y III) al sur poniente, esta última también proveniente del Campamento Silva Henríquez. Todos estos conjuntos habitacionales comparten el haber sido erradicados desde diferentes lugares de la ciudad hacia lo que podríamos considerar un área de homogenización social (Dávalos, 2008).

Mapa 1

Sector El Castillo, Villa Estrecho de Magallanes

Fuente: googlemaps.

La solución habitacional de la dictadura, como ya adelantáramos, consistió en la entrega de terrenos parcialmente demarcados y sin condiciones básicas de urbanización. El contraste, en todo caso, es que a partir de ese momento los pobladores se convirtieron en propietarios de dichos terrenos. La experiencia reciente de repertorios de acción colectiva en el campamento y el incremento de las carencias materiales habría llevado a los pobladores de la villa a (re)organizarse rápidamente, en función de lograr condiciones mínimas de habitabilidad. Aquí, nuevamente, la proximidad espacial será clave para el desarrollo de la organización. Claudia plantea que esta era necesaria para “defender lo que teníamos en ese instante, que no era nada, pero que era nuestro”, Así, mediante una serie de alianzas con ONG2 de la época y ahorros colectivos, los pobladores lograron urbanizar básicamente la villa y edificar sus viviendas. Del mismo modo, se habría desarrollado un “plano reivindicativo” (Dubet et al., 2016) de la acción, relacionado con la negociación entre dirigentes y autoridades municipales para conseguir condiciones mínimas de vialidad.

De igual forma, se produjo cierta continuidad del plano comunitario de la acción poblacional (Dubet et al., 2016). Berta pone énfasis en las navidades y aniversarios del campamento, cuando se cerraban los pasajes y se realizaban actividades recreativas y culturales. Del mismo modo, se elegían delegados de pasaje y continuaron las guardias de pobladores, en razón del aumento de la delincuencia. Marco, que también habría realizado guardias, lo plantea así:

Acá [en la villa] hubo un tiempo de los robos, los domésticos [ladrones del interior de la villa], y cuando nosotros empezamos a tomar cartas en el asunto ya como que se calmó un poco, porque de repente llegaban unos hueones y si los pillábamos, los colgábamos en los postes, ahí después se calmó un poco. (Marco, poblador).

La villa: fronteras y problemas

Según Marco, la delincuencia emergió desde las poblaciones aledañas: “la gente del sector donde vivimos nosotros es buena, pero si tu vai pa allá pa adentro [otras poblaciones del sector] te cuelgan, te cuelgan”. Con relación a esto, dice Claudia: “En todas partes, cuando hay erradicaciones, hay de todo, hay gente trabajadora, gente problemática… vecinos que vienen con malos hábitos”.

Los pobladores reconocen que su nueva locación habría generado problemas con los residentes de otras villas y poblaciones. Marco retrata que las instancias de encuentro fueron catalizadoras de conflictos: “no nos teníamos buena con los vecinos de al frente [población Ignacio Carrera Pinto], las cosas nunca terminaban bien, hacíamos partidos de fútbol y terminábamos sacándonos la chucha [golpeándonos]”.

Lo mismo sucede en relación al narcotráfico. Marco cuenta: “aquí la droga empezó a llegar pero llegó de ahí adentro, empezó a correr, a correr hasta que llegó a la villa”. Asimismo, Berta, que vivió de allegada en la Población El Castillo, una de las primeras creadas dentro del sector, manifiesta:

Las otras poblaciones me da pena verlas ahora, las otras poblaciones son más peligrosas que esta, porque hay tráfico toda la noche, balacera todos los fines de semana. Acá no es tan peligroso porque tenemos el consultorio que está siempre con gente y carabineros afuera, no deja de ser peligroso, pero al nivel que es en otras poblaciones, más acá arriba.

Como planteábamos anteriormente, los actos de enunciación construyen un punto de vista desde donde el espacio es representado (Segura, 2006:6). En ese sentido, tanto el adentro como el arriba van configurando una particular visión acerca de los problemas que atraviesa el sector y sus responsables son los otros, las otras poblaciones. Este tipo de representaciones van dando sentido al espacio habitado y son generadoras de identidad desde el principio de diferenciación y el estatus.

En este plano, el punto de vista de Marco resulta revelador: “yo llegué aquí [Villa Estrecho de Magallanes] que es ‘La Pintana chica’, que entre paréntesis era lo mejorcito de vecinos que había, para allá [otras poblaciones del Castillo] está la mierda”, haciendo referencia a la cercanía de la Villa con la comuna en general y las diferencias que, según él, existirían entre poblaciones.

Adentro de la villa: resignación y resiliencia organizativa

Independientemente de las interpretaciones que hacen los pobladores acerca del origen de los problemas, donde quedan expresadas de paso las significaciones que estos hacen en relación al espacio habitado, Estrecho de Magallanes comparte con otras poblaciones de El Castillo problemáticas en torno a la proliferación de actividades ilícitas como delincuencia, pandillas juveniles, narcotráfico y consumo de drogas.

En el afán de explicar esto hacia dentro de la villa surge nuevamente la identidad común en torno al campamento y la vida pública, se establecen diferencias entre los pobladores históricos que llegaron con las primeras familias erradicadas a la villa y quienes se han avecindado en ella. Berta plantea que:

Hay muchos que han comprado acá y han echado a perder la población, que no llegaron acá con el campamento y es diferente porque la gente del campamento toda se conocía, acá nosotros conocemos mucha gente del campamento, pero ya se ha perdido todo eso imagínate que yo paso encerrada en mi casa.

Del mismo modo, dice Claudia: “son gente de afuera que no quieren el barrio”.

Según los pobladores, el desarrollo de actividades ilícitas se inició al interior de la villa coincidentemente con la crisis en la organización comunitaria, que llevó a los vecinos a alejarse del espacio común habitado pasando por alto los problemas. Dice Berta: “ahora cada uno se la arregla […] antes se organizaba uno”. En ese mismo sentido Claudia, plantea que:

Había necesidades que cubrir, la educación de los hijos […] que teníamos que terminar con la pobreza […] Yo tenía que salir a ganarme la vida, porque yo quería que mis hijos tuvieran mejor vida de la que habíamos tenido nosotros […]. Fuimos dejando la organización.

Según los pobladores, delincuentes y traficantes habrían tomado la villa. Cristián dice:

Acá hay balaceras todos los días, peleas, robos, hace poco nos robaron todos los materiales del taller, pero la gente no se mete, los problemas están naturalizados, ya nadie se impacta porque alguien muere, ya no podemos ni salir a comprar el pan.

Berta coincide con él: “da pena cuando matan a alguien, pero ellos se lo buscan, mueren en su ley”.

Hacia el interior de la villa, son los jóvenes quienes resultan estigmatizados y sindicados como causantes de los problemas., Berta lo plantea de la siguiente manera:

La juventud que hay ahora no me gusta, si la generación nueva es la que tiene echado a perder todo esto, [entre] 14 y 20 años […] Antiguamente los lolos que estaban chiquititos ahora están grandes, ya tienen otra mentalidad, ya quieren ser más choros, ya no son igual que antes. Los hijos de las personas que tienen mi edad ya no son niños como los que eran más chicos. Ahora los jóvenes que tienen menos de 14 años, pura drogadicción. (Berta, pobladora).

Y esto puede comprobarse en un recorrido rápido por las calles de la villa, donde abundan jóvenes consumiendo y vendiendo pasta base, amedrentando a los transeúntes o pidiendo peaje3 a las personas que retornan del trabajo. De la misma forma, el temor es catalizado en la juventud, demostrando una fragmentación identitaria entre padres e hijos. Marco dice:

Es que mira eso [de la delincuencia] iba aumentando por generación, entre el 90 y el 2000, había pandillas de cabros chicos, y cogoteaban en la esquina y son decididos, llegaban y te decían “que te pego un balazo” y lo pegaban. (Marco, poblador).

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mural de la villa

Fuente: Elaboración propia.

Auyero (2007) ha planteado que son precisamente los habitantes más jóvenes de los barrios relegados, víctimas de la marginación, quienes encuentran una manera de contrarrestar, aunque sea simbólicamente, su real vulnerabilidad por medio de la imposición del tono de la vida pública (2007:16). También, una serie de investigaciones ha dado cuenta de cómo los jóvenes de barrios populares se han convertido en el chivo expiatorio de los problemas delictivos que afectan a los barrios de relegación (Ver, por ejemplo: Tsukame, 2017).

Si bien dirigentes y pobladores reconocen que el consumo y venta de drogas y la delincuencia en la villa serían uno de los grandes problemas, tienden a justificarlo en razón de la falta de oportunidades que existirían en el sector, a raíz de la segregación y exclusión laboral y territorial de las que son objeto:

Es muy fácil caer [en la droga] cuando uno no tiene trabajo. Y si uno se atreve en un día ya gana cincuenta lucas y con eso llenai el refrigerador y al otro día ya tienes resuelto el problema del alimento, y después te das un gusto. (Cristián, dirigente social).

Antes yo pensaba que la droga venía por un tema de familia, pero no fue así, también es un tema de oportunidades. Qué van a hacer los jóvenes, si estás metido aquí en el centro de la perdición no se puede, el entorno juega mucho en contra. (Berta, pobladora).

Los pobladores reconocen que la solución a estos problemas no vendrá desde las instituciones, aprendizaje obtenido a través de eventos cotidianos que dan cabida a una desesperanza aprendida:

Pero carabineros [policía] no sale cuando hay balaceras, por su seguridad. Deberían estar para proteger, pero no lo hacen. Yo he visto carabineros acá que se dan de la mano con los traficantes. Yo no tengo confianza en carabineros de acá de la comuna, del sector del Castillo, no me dan seguridad. (Berta, pobladora).

Aquí estamos como bien dejados de la mano de dios con respecto a la muni, de hecho, en un comentario que hicieron, el alcalde, dijo “de Santa Rosa pa acá no me interesa mucho”, porque parece que él es del sector de allá [centro de La Pintana]. (Marco, poblador).

Así visto, y a pesar de la desconfianza en las instituciones y la desesperanza hacia el futuro, algunos grupos de vecinos de la villa se organizan en la actualidad para recuperar el eje social comunitario que otrora orientó las formas de acción colectiva de los pobladores. En ese sentido, han surgido iniciativas, como el taller de zancos y malabarismo que dirige Cristian, además de la presencia territorial de organizaciones comunitarias, como la fundación Gesta, parte de la congregación marista. Ambos estarían enfocados en la promoción de organizaciones comunitarias, principalmente de jóvenes, puesto que, reconocen, resultan los más estigmatizados en la villa y el sector El Castillo.

De la misma manera, han proliferado instancias de articulación, surgidas desde la villa hacia otros sectores del Castillo, el “Carnaval El Castillo”, creado en 2013, aspira a la recuperación de los lazos entre vecinos y la vida pública, pero estableciendo un discurso férreo de autonomía y autogestión frente a las instituciones del Estado, precisamente gatillado por la desconfianza en estas. Durante el desarrollo del “pregón por la paz”, un “pasacalle” con conjuntos musicales, organizado a causa de la muerte de unos jóvenes en medio de riñas de pandilla, Cristian dice: “queremos recuperar la calle […] es para que los vecinos vuelvan a salir a la calle, para que se termine el miedo, y de los narcos y de las balaceras”.

Imagen 3

Pregón por la paz

Fuente: Elaboración propia.

Los dirigentes reconocerían la importancia del espacio público como eje fundamental en la interacción de los vecinos. En ese sentido, el soporte anterior que constituyó a la villa Estrecho de Magallanes como “una de las más organizadas durante la dictadura” y los primeros años de la transición opera como aprendizaje en los pobladores. Así, por ejemplo, lo señala Claudia, a propósito de los problemas del barrio: “la única manera de acabar con el narcotráfico es con organización, porque el carabinero no da confianza […] Mi idea es que haya más organización, que los delincuentes y los narcos vean que ocupamos nuestra villa”.

De igual manera, durante una entrevista Cristian dice:

Para mí, el carnaval es una excusa para reunirnos en torno a una instancia que divulga la cultura, la alegría y que, al menos por una tarde, nos abre un espacio seguro para decir lo que pensamos, demostrando nuestra convicción contra la violencia y la miseria en que nos tienen sumidos.

De esta forma, si bien podemos rastrear un aprendizaje en torno a los repertorios anteriores que orientaron la acción colectiva de los pobladores de Estrecho de Magallanes, también es cierto que dichas acciones se inscriben en las nuevas dinámicas de construcción organizativa. Siguiendo a Svampa (2010), estas expresiones se caracterizarían por la acción directa y lo público como constructor de identidad, donde se establecen acciones mucho más territorializadas y comunitarias que podrían generar instancias de articulación o reivindicación en el futuro.

Aproximaciones finales

La política de erradicaciones y la apuesta por destruir las instancias de identificación y acción colectiva de la dictadura deben ser leídas como una acción deliberada en favor de la exclusión. En ese sentido no caben dobles juicios. Lo perverso de su planificación habla de una ruptura en los avances que el Estado logró con los pobladores durante el siglo XX, por medio de sucesivas disputas por el derecho a habitar la ciudad (Garcés, 2002) y el afán integrador de los gobiernos precedentes.

Para los pobladores de Estrecho de Magallanes, el campamento Silva Henríquez significó mucho más que una ocupación de terreno. Por medio de él construyeron relaciones sociales, organización comunitaria y dignidad. En un modelo que desde siempre ha tendido a la marginación de los sectores populares, los pobladores construyeron un nosotros colectivo que resultó intencionalmente desarticulado. Indudablemente la proximidad territorial y las carencias fueron nuevamente escenario prolífico para intentar recomponer esos lazos; sin embargo, tuvieron que debatirse con la promoción de la superación individual de las carencias y las nuevas oportunidades que ofrecía el modelo de desarrollo.

Parecería que las identidades en el mundo poblacional se debaten cada vez más en las pequeñas significaciones para dar sentido al hogar y el umbral, espacialmente hablando. De esta manera, si bien los habitantes del sector El Castillo comparten en general los mismos problemas, la construcción simbólica de fronteras facilita a los pobladores darle sentido al espacio habitado. El problema que se presenta, en todo caso, es la posibilidad de actuar colectivamente ante enemigos poderosos, como son el estigma territorial que pesa sobre el territorio y la proliferación de actividades ilegales como el narcotráfico.

Del mismo modo, al interior de la villa, si bien se reafirma la identidad a partir de la experiencia de acción colectiva del Campamento, surgen fronteras en torno a los pobladores históricos y nuevos y, particularmente, con los jóvenes, quienes parecerían ser, al menos en el discurso, los más propensos a participar en actividades ilícitas, como el consumo de drogas, el narcotráfico y la delincuencia.

Ante la desesperanza de que la villa quede sumida en estos problemas y la desconfianza en las instituciones se anteponen nuevas dinámicas de acción colectiva que apuestan a la recuperación del espacio público y la autonomía para sobreponerse a los problemas y retomar lo que con orgullo los pobladores afirman: el haber sido una de las poblaciones más organizadas en plena dictadura militar. El desafío es trascender en un espacio desfavorable, superando la estigmatización y la fragmentación.

Las interrogantes que surgen tienen relación con el foco de la investigación, que en este caso estuvo relacionada casi exclusivamente con los pobladores históricos. Si bien esto ayuda a comprender el significado que otorgan al proceso de erradicación, queda abierta la puerta para estudios posteriores a modo de contrastar generacionalmente los quiebres en la identidad y sus nuevas expresiones en los jóvenes de la villa.

Finalmente, coincidimos con Brugué et al. (2002) en que la exclusión social no se encuentra inscrita de manera fatalista en el destino de ninguna sociedad, sino que será siempre susceptible de ser abordada desde la acción colectiva, las políticas públicas y la práctica institucional. En ese sentido, el desafío es reconstruir los puentes que otrora el Estado y los pobladores edificaron en función de construir una ciudad menos desigual y más inclusiva. ◙

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1 Partido Político de Derecha, colaborador del régimen dictatorial, destacado por su intervención en campamentos y poblaciones. Lo relevante de la UDI está relacionado con un tipo de trabajo que promueve el emprendimiento individual, para la superación de la pobreza, en desmedro de la asociatividad y prácticas clientelares. (Ver, por ejemplo, Arriagada, 2008).

2 Las Organizaciones No Gubernamentales fueron un actor clave en la canalización de la actividad política de sectores de izquierda durante el periodo dictatorial y los años posteriores.

3 Se conoce coloquialmente como el acto de pedir dinero mediante amedrentamiento.

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Grandes proyectos como herramientas de creación y recuperación de plusvalías urbanas: ejemplos de Argentina y Brasil.
Beatriz Cuenya

Este trabajo parte de un interrogante presente en el debate latinoamericano en torno a los grandes proyectos: ¿implican estos una subvención al capital inmobiliario, a empresas privadas y a consumidores ricos, a expensas de recursos o patrimonio públicos; o bien el sector público puede capturar las plusvalías urbanas para redistribuirlas socialmente? Para avanzar una respuesta, primero se define el alcance conceptual de los grandes proyectos como herramientas de creación y recuperación de plusvalías urbanas. Luego se presentan algunos ejemplos de Argentina y Brasil, indicativos de tres estrategias de gestión por parte de los gobiernos locales: una regresiva, según la cual los nuevos entornos se financian a costa de recursos y patrimonio públicos; otra más redistributiva, que permite subsidiar a las zonas más pobres con los recursos generados en las zonas de redesarrollo, y una tercera más bien neutra que supone que el redesarrollo se autofinancia con recursos generados por los propios inversores privados y consumidores ricos.

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GLOBALIZACIÓN Y CAMBIO EN EL SUR DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES.
Hilda María Herzer

Este artículo examina la vinculación entre globalización, territorio y ciudad, focalizando el análisis en un aspecto de ese proceso que comienza a darse con cierto ímpetu en la ciudad de Buenos Aires desde fines de la década de 1990 hasta el presente. Se trata del proceso de gentrificación que en estos años se ha desarrollado en distintos barrios. Se hace hincapié en el proceso que, desde la década de 1990, tiene lugar en la zona sur de la ciudad.

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La cuestión de la vivienda en el Área
Metropolitana de Buenos Aires (2003-2008).
María Cristina Cravino

Este trabajo parte de un interrogante presente en el debate latinoamericano en torno a los grandes proyectos: ¿implican estos una subvención al capital inmobiliario, a empresas privadas y a consumidores ricos, a expensas de recursos o patrimonio públicos; o bien el sector público puede capturar las plusvalías urbanas para redistribuirlas socialmente? Para avanzar una respuesta, primero se define el alcance conceptual de los grandes proyectos como herramientas de creación y recuperación de plusvalías urbanas. Luego se presentan algunos ejemplos de Argentina y Brasil, indicativos de tres estrategias de gestión por parte de los gobiernos locales: una regresiva, según la cual los nuevos entornos se financian a costa de recursos y patrimonio públicos; otra más redistributiva, que permite subsidiar a las zonas más pobres con los recursos generados en las zonas de redesarrollo, y una tercera más bien neutra que supone que el redesarrollo se autofinancia con recursos generados por los propios inversores privados y consumidores ricos.

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La juventud en plural: desigualdades, temporalidades e intersecciones.
Ramiro Segura

En este texto de presentación del dosier se plantean los ejes que se desplegaron en la mesa de un seminario en la que participaron especialistas en la investigación sobre juventudes con miras a establecer y profundizar el diálogo y el intercambio a escala regional sobre la temática, no solo en lo relativo a los desarrollos estrictamente académicos, sino también en lo que respecta tanto a las formas en que la investigación sobre juventudes desde las ciencias sociales se vincula actualmente con las políticas públicas como a los desafíos que la investigación social y la política pública sobre juventudes en la región tendrán en el futuro.

Se da cuenta de las miradas convergentes sobre el campo de estudio en juventudes y de las claves de lectura de los especialistas para reconocer la juventud en plural. En esta introducción se destaca cómo la desigualdad, las temporalidades y las intersecciones se constituyen en vectores analíticos desde los cuales se desagregan las juventudes como objeto de estudio.

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Jóvenes entre el centro y la periferia de la ciudad, del Estado y de la academia.
Mariana Chaves

En este escrito se analizan someramente tres campos de producción de lo social desde la perspectiva de la dinámica centro-periferia. Estas categorías tienen cierto potencial creativo para pensar las relaciones de producción del espacio social, pero, además de la ayuda para espacializar relaciones entre diferentes potenciales de poder, estas nociones nos habilitan para estudiar el punto de vista del actor o la visión de mundo. Se trata de conocer quién o quiénes deciden nombrar y logran colocar algo como centro y otra cosa como periferia. Ofrezco como respuesta simplificada anticipada que es desde el lugar donde está posicionado el sujeto, desde donde ve y nombra el mundo. Con esta hipótesis buscaremos pistas para entender el juego de la producción social de: 1) la juventud urbana; 2) las políticas públicas y sociales, que “tocan” a los jóvenes, y fi nalmente; 3) la producción científica sobre juventudes.

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Sensibilidades, derechos y participación juvenil en el escenario político
Itinerarios de investigación y agendas de discusión.
Pedro Núñez

Este artículo aborda la discusión acerca de las formas de participación política juvenil en el periodo entre 2008 y el ciclo político que termina con las elecciones presidenciales de 2015 en la Argentina, aunque se realiza el ejercicio de pensar qué dinámicas adquirieron estos fenómenos en países vecinos. La intención es proponer algunas claves y ejes a considerar como parte de un programa de investigación en la relación entre juventud y política. Para ello se analizan diferentes aspectos de las prácticas políticas juveniles, señalando aquellas cuestiones innovadoras en las formas de militancia como las que replican modos más tradicionales de involucramiento político.

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Investigaciones sobre juventud en Brasil: género y diversidad.
Wivian Weller

El artículo recorre las formas y los momentos de la investigación sobre la juventud en Brasil desde el análisis del movimiento estudiantil durante la década de 1960 hasta los años 2000, cuando comenzaron a diversifi carse los estudios al introducir las dimensiones de género, sexualidad, raza y etnia, entre otras dimensiones de la diferencia y la desigualdad, para llegar a la inquietud en el presente sobre cómo superar cierta difi cultad de articulación de diferentes categorías de análisis en un análisis interseccional de la juventud.

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Distancias cercanas y diferencias encontradas en la Ciudad de Buenos Aires. El caso de los adultos y las adultas que viven en las calles. 1997-2011.
Martín Boy

En este artículo se trabajará sobre las limitaciones que se encuentran en el campo de la Sociología Urbana para pensar el encuentro de otredades de clase que reactualizan procesos de desigualdad social. Mucho se ha escrito sobre el proceso de segregación residencial que atravesó a la Ciudad de Buenos Aires desde la profundización del neoliberalismo en la década de 1990 pero poco se dice sobre cómo la crisis social, política y económica modificó el paisaje urbano y cómo diferentes grupos de pobres reocuparon áreas centrales de la ciudad para desarrollar en el espacio urbano estrategias de supervivencia. De esta forma, se intentará reproblematizar cómo los pobres también construyen usos y significaciones de un mismo espacio céntrico.

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Hacia un enfoque relacional del bienestar
Elementos para el diagnóstico y la orientación de políticas públicas
Rolando Cristao

En el presente trabajo se analiza críticamente el enfoque de pobreza y se propone el enfoque de los activos y estructura de oportunidades como herramienta para el diagnóstico social. A partir de este desarrollo, se discute en qué medida el concepto de desigualdad podría actuar como organizador del análisis de la situación social.

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Programas sociales y personas en situación de calle en la ciudad de Buenos Aires
Un mapa conceptual de las intervenciones
Andrea Bascialla

El presente trabajo presenta un análisis resumido de las políticas sociales generadas por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para personas en situación de calle. A partir de la sistematización de la información ofi cial disponible, se confeccionó un cuadro de los programas y se señalaron los conceptos más sobresalientes en relación a: i. qué ejes de la vida en la calle se recortan como problema social a solucionar; ii. qué responsabilidades atañen a cada actor social en estas soluciones y iii. qué aspectos de los grupos poblacionales se delimitan con determinadas categorías (edad, género, etc.). Se consideró el eje temporal para contextualizar las categorizaciones y esquemas de intervención. El análisis incluyó, además, los aportes teóricos vigentes sobre el tema para entender que la focalización en la falta de vivienda y la invisibilización de las causas estructurales impiden soluciones de largo alcance.

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Entre prácticas instituidas, instituciones interpeladas y luchas distintivas:
la AUH frente a la ampliación del derecho a la educación (2009-2015).
Nora Gluz e Inés Rodríguez Moyano

El artículo propone analizar los sentidos que asumen las políticas de transferencias condicionadas de ingresos en el campo escolar, en el marco de las tendencias hacia la mayor integralidad de las intervenciones destinadas a garantizar el derecho a la educación durante el periodo 2009-2015 en Argentina. Nos interesa examinar el modo como estas son apropiadas en las escuelas a través de las mediaciones institucionales y de las tradiciones simbólicas propias del campo escolar así como de las lógicas de los actores que en ella intervienen. El trabajo toma como fuente los resultados de una investigación desarrollada entre 2013 y 2015 en la provincia de Buenos Aires sobre los procesos de implementación de la principal política de transferencias monetarias a nivel nacional: la Asignación Universal por Hijo para la Protección Social.

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Las tensiones de las condicionalidades de la Asignación Universal por Hijo desde la perspectiva de los actores.
Laura Eugenia Garcés

Al analizar las políticas sociales, podemos posicionarnos en perspectivas teóricas que justifican el establecimiento de condicionalidades o, por el contrario, en perspectivas que se oponen a aquellas por considerar que contradicen la idea de derecho. En tanto, en el presente trabajo pretendemos problematizar esas respuestas dicotómicas y las tensiones conceptuales que están presentes en las percepciones de los actores involucrados en la Asignación Universal por Hijo de Argentina, analizando los sentidos otorgados a estos conceptos, ya no como correctos o incorrectos según una perspectiva teórica sobre las condicionalidades, sino complejizando el análisis, articulando con otros desarrollos teóricos que amplíen el horizonte explicativo de la condicionalidad y que, al mismo tiempo, den cuenta de las miradas de los sujetos involucrados en la práctica concreta de las condicionalidades.

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Las políticas de transferencias condicionadas en la Argentina posconvertibilidad:
¿una forma de mediación entre la cuestión social y el régimen social de acumulación?
Silvio Alejandro Crudo

En las últimas décadas se advierte la expansión que han tenido los programas de transferencias condicionadas (PTC) en los esquemas de protección social, así como sus mutaciones en términos de diseño. Si varios son los factores que ayudan a comprender los procesos de formulación de las políticas sociales, nos centraremos en uno: el régimen social de acumulación en el que se encuentran insertas. El interrogante que guiará este trabajo será: ¿qué relaciones se pueden establecer entre los PTCI y el régimen social de acumulación que contiene? Para responderlo, tomaremos los casos de dos programas argentinos: el Plan Familias por la Inclusión Social y la Asignación Universal por Hijo para la Protección Social. La hipótesis que sostendremos es que estos programas se actualizan como una forma de mediación entre la cuestión social y el incipiente régimen social de acumulación que se estaba definiendo tras la salida de la convertibilidad. Para ello, recurriremos a decretos y reglamentaciones de los programas tomados como casos, documentos institucionales y datos estadísticos.

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¿Cooperativismo como oportunidad perdida? Problemas estructurales y coyunturales del cooperativismo bajo programas
Pilar Arcidiácono y Ángeles Bermúdez

El artículo analiza el campo del cooperativismo de trabajo bajo programas a partir del caso del Programa “Ingreso Social con Trabajo” (Prist). Se abordan cuestiones estructurales y cambios de coyuntura apelando a la metáfora de bisagras de gestión. Se sostiene que las modificaciones impulsadas por el gobierno de Cambiemos se erigen y legitiman sobre un conjunto de supuestas “debilidades preexistentes” del programa, donde el esquema cooperativo comenzaba a perder centralidad. Hasta el momento, la nueva gestión brinda mayor preponderancia a las actividades de formación con una nueva versión de la teoría de capital humano y al componente de las transferencias de ingresos. Este trabajo deja abiertos interrogantes sobre las posibilidades futuras y disputas en torno al Prist y a la línea del cooperativismo de trabajo bajo programas entre posiciones más próximas al reconocimiento de nuevas formas de trabajo autogestivo-asociativo que persiguen sectores de la economía popular, por un lado, y propuestas gubernamentales de corte individual que tienden a descolectivizar el abordaje de la política pública.

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De la promoción del trabajo cooperativo al Salario Social Complementario. Transformaciones en la transferencia de ingresos por trabajo en la Argentina
Malena Victoria Hopp

A partir del trabajo de campo cualitativo y el análisis documental, el artículo reconstruye y analiza la estrategia de política social del Estado argentino ligada a las transferencias de ingresos en el marco de experiencias de trabajo cooperativo y en la economía popular, y las disputas en torno a los sentidos del trabajo y la organización colectiva que estas implican. En este recorrido, se indaga acerca de los fundamentos de la inclusión del trabajo cooperativo como marco de realización de las tareas laborales y como condición para el otorgamiento de una transferencia directa de ingresos, en el período 2003-2015, y la ruptura que plantea la nueva orientación de las políticas sociales que propone transferencias “sin cooperativas” y la creación de un Salario Social Complementario, impulsados por la nueva gestión de Gobierno, iniciada en diciembre de 2015.

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La lucha por un lugar en Buenos Aires.
Crisis de la vivienda y boom inmobiliario (1990-2010)
Marie-France Prévôt-Schapira

En el marco del programa Metraljeux de estudio sobre cuatro metrópolis de América Latina, este trabajo parte de la idea de que en Buenos Aires, como en otras ciudades de la región, los modelos de gobernanza son producto de las lógicas políticas e institucionales que caracterizaron las trayectorias de las metrópolis así como su inserción en la globalización. El análisis propuesto, elaborado como resultado de un trabajo de campo en las ciudades de México y de Buenos Aires en los años 2008-2010, permitirá entender los modos de la gobernanza de la vivienda en Buenos Aires, paradójica con respecto a las otras metrópolis de América Latina.

En primer lugar, se establecen, en una perspectiva histórica, las nuevas formas de precariedad y vulnerabilidad de la vivienda en la Ciudad de Buenos Aires en los años 2000. Luego se pone el foco en el desfasaje entre el derecho a la vivienda reconocido por la Constitución de la Ciudad Autónoma (CABA) y las políticas implementadas para responder a la apremiante demanda habitacional, privilegiando el análisis de las lógicas políticas e institucionales. Por último, se muestra cómo la concentración de programas de vivienda social, la mayor parte de ellos confinados en el sur de la ciudad, profundiza los procesos de segregación existentes, endurece las fronteras entre distintos barrios y exacerba las tensiones.

En fin, el artículo sostiene que la pregunta por quién se apropia del espacio es clave para hacer inteligible la dinámica y las posibilidades de la gobernanza metropolitana.

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Bienestar infantil y diversidad familiar.
Infancia, parentalidad y políticas públicas en España
Dolors Comas-d´Argemir

El reconocimiento de la diversidad familiar es un componente esencial para el bienestar de la infancia. Las familias han experimentado fuertes cambios en su composición y relaciones internas y esto es especialmente relevante en la España de los últimos cincuenta años, en que se ha pasado de un modelo familiar único (matrimonio heterosexual con hijos) a una diversidad de formas de convivencia y a una democratización de las relaciones entre hombres y mujeres y entre generaciones. En este artículo presentamos las políticas públicas dirigidas a la infancia, con especial referencia a las relacionadas con el reconocimiento de las nuevas realidades familiares. Constatamos que las políticas de infancia y las políticas familiares han sido de poca entidad y de gran fragilidad en España y que los avances que se produjeron a finales del siglo XX, coincidiendo con el desarrollo del Estado del bienestar, se han visto truncados con la gran depresión económica y las políticas neoliberales de austeridad, que limitan la responsabilidad del Estado y sitúan a la familia como garante del bienestar infantil, acentuando el riesgo de pobreza infantil. Es en este contexto en el que hay que interpretar la escasa sensibilidad pública hacia las nuevas necesidades de las nuevas familias.

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Los sistemas de registro de información como instrumentos para la gestión de políticas públicas para niñas, niños y adolescentes.
El caso de la Ciudad de Buenos Aires
Cristina Erbaro y Verónica Lewkowicz

El compromiso asumido por la Argentina, como Estado Parte de la Convención sobre los Derechos del Niño, y las leyes nacionales y locales de protección integral de derechos requieren del seguimiento de su implementación en las políticas públicas. En ese marco, una de las tareas más importantes es la construcción de sistemas de registro que brinden información sobre el acceso a los derechos de niñas, niños y adolescentes. En el presente trabajo se reflexiona sobre el Legajo Único Electrónico, primer sistema para el registro de situaciones de amenaza o vulneración de derechos, de uso exclusivo de todos los servicios y programas de atención directa del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

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Autoritarismo, espacio urbano y sectores populares
A propósito de Merecer la ciudad: los pobres y el derecho al espacio urbano, Oscar Oszlak (2017). Ciudad de Buenos Aires: Eduntref. Segunda edición ampliada
Fernando Ostuni

El compromiso asumido por la Argentina, como Estado Parte de la Convención sobre los Derechos del Niño, y las leyes nacionales y locales de protección integral de derechos requieren del seguimiento de su implementación en las políticas públicas. En ese marco, una de las tareas más importantes es la construcción de sistemas de registro que brinden información sobre el acceso a los derechos de niñas, niños y adolescentes. En el presente trabajo se reflexiona sobre el Legajo Único Electrónico, primer sistema para el registro de situaciones de amenaza o vulneración de derechos, de uso exclusivo de todos los servicios y programas de atención directa del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

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Los desafíos de la justicia escolar.
François Dubet

El gran proyecto escolar moderno se fundó en la mayoría de los países entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, cuando se construyeron los sistemas educativos públicos nacionales con la misión de escolarizar a todos los niños. En esos años de fuerte confianza en la educación, dos grandes proyectos se afirmaron: un proyecto de justicia social y un proyecto de emancipación. Uno se basa en la creencia en la capacidad de la escuela para promover una jerarquía social justa basada en el mérito de los individuos y no solo en los privilegios debidos a su nacimiento; el segundo postula que la escuela puede formar ciudadanos autónomos y solidarios en el marco de las sociedades nacionales democráticas. En este artículo se analizan esos dos proyectos, el de la justicia y el de la educación, para distinguir sus diversas dimensiones e intentar definir los desafíos a los que hoy nos enfrentamos. Se sostiene, en líneas generales, que en tanto los sistemas educativos están insertos en las sociedades, cuanto más justa e igualitaria es una sociedad, más probabilidades tiene la escuela de ser ella misma justa e igualitaria. Porque si bien la escuela interviene sobre la sociedad, no está quizás en condiciones de “salvar el mundo”.

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Las continuas mejoras en la distribución del ingreso en Argentina entre 2003 y 2015.
Ana Laura Fernández y Mariana L. González

El período 2003-2015 puede caracterizarse en su conjunto en términos socioeconómicos por el crecimiento de la economía, la mejora en las condiciones laborales y la ampliación de las políticas sociales y de seguridad social. Entre estos años se produjo, a su vez, una mejora continua en la distribución del ingreso, que implicó una reversión respecto de la tendencia regresiva que se había verificado desde los años de la última dictadura militar. En este marco, el objetivo de este trabajo es analizar la evolución de la distribución de los ingresos familiares e individuales durante esta etapa indagando en su asociación con diferentes factores tales como la dinámica del mercado de trabajo, los ingresos laborales y no laborales. El análisis se basa en una periodización fundamentada en la dinámica macroeconómica y de las variables analizadas, que distingue tres subetapas. La principal fuente de información es la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC.


El estudio permite concluir que la menor desigualdad en los ingresos familiares no solo se relaciona positivamente con una mejora en la distribución de los ingresos laborales sino también con el efecto diferencial del aumento de la ocupación y las variaciones en la tasa de actividad, y la menor precariedad en el empleo. Del mismo modo, es fundamental en la explicación la ampliación del régimen previsional y el aumento real de los haberes jubilatorios, mientras que las políticas sociales de transferencias monetarias tienen un rol también positivo, pero de menor intensidad.

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La desigualdad regional de ingresos en la Argentina de las últimas décadas
Impacto redistributivo del Estado y contribución regional a la inequidad urbana
Gabriel Calvi y Elsa Cimillo

En este trabajo se aborda el fenómeno de la desigualdad de ingresos personales en los distintos agrupamientos urbanos (regiones y aglomerados) de la Argentina y su evolución en los últimos veinte años. El estudio se concentrará en dos aspectos: 1) la evolución de la desigualdad y del impacto redistributivo de las transferencias estatales (contributivas y no contributivas) a nivel regional; 2) el aporte de cada área a la desigualdad del total urbano.


Para el primer aspecto abordado se analizarán coeficientes de Gini de ingreso per cápita familiar (IPCF), antes y después de transferencias estatales. En este punto se procederá comparando ambos tipos de coeficientes, asumiendo que la diferencia es un buen indicador del efecto redistributivo de la intervención del Estado. La comparación será realizada para cada uno de los agrupamientos territoriales en los distintos años considerados.


El segundo aspecto, de mayor complejidad, es el relativo a la contribución de regiones y aglomerados a la inequidad del total urbano en el período analizado. La desigualdad de IPCF del total urbano resulta de incluir en un único ordenamiento jerárquico (distribución) los ingresos individuales (IPCF) de distintas áreas geográficas, que presentan heterogeneidades en términos de tamaño poblacional y nivel de ingresos. Esta mayor o menor heterogeneidad (entre regiones o aglomerados) origina contribuciones diferenciales a la desigualdad total. La metodología utilizada en este punto es una adaptación del procedimiento de descomposición del Gini por fuentes de ingreso elaborado por Lerman y Yitzhaki (1985) y difundido por CEPAL en 2008 (Medina y Galván, 2008). La adaptación aquí realizada consiste en considerar los ingresos de los residentes de cada región o aglomerado como fuentes distintas del ingreso total urbano.


En la definición de las áreas urbanas se sigue la clasificación de agrupamientos territoriales que emplea el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), fuente de información utilizada en este trabajo. Nos referimos a las seis regiones estadísticas definidas por el INDEC (Gran Buenos Aires, Cuyo, Noreste Argentino, Noroeste Argentino, Patagonia y Pampeana) y a los distintos aglomerados urbanos relevados por la encuesta (cuya cantidad ha variado desde los inicios de la EPH).


El estudio es precedido por una sección en la que se describe brevemente la evolución de la desigualdad de ingresos entre 1993 y 2013, y que nos permite identificar las etapas a partir de las cuales será estilizado el análisis. Un último punto queda dedicado a las conclusiones que se desprenden de las evidencias aportadas.

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Producción de bienestar y estructura social en perspectiva comparada:
Reino Unido, España y Argentina
Jésica Lorena Pla y Emilio Jorge Ayos

Este artículo analiza la composición de ingresos y su relación con la estructura social, a partir de una perspectiva comparativa, seleccionando los casos de Reino Unido, España y Argentina. Retomamos la discusión sobre las formas de articulación entre las diferentes instituciones que participan en la provisión del bienestar, Estado, Mercado y Familia, aprendiéndolas a partir de la desagregación de los ingresos por fuente (laboral, no laboral, y en este último caso, su composición), abordados comparativamente a partir de la unidad de análisis individuo y la unidad de análisis hogar.


Utilizamos los microdatos de las siguientes fuentes: la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Argentina), la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (España - 2013 en cada caso) y su versión inglesa European Union Statistics on Income and Living Conditions (2009).


El instrumento de medición utilizado para analizar la evolución de la estructura de clases en relación al mercado de trabajo fue el esquema de clases de Erikson, Goldthorpe y Portocarero (Goldthorpe y Heath, 1992).

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Desigualdad de oportunidades de graduación universitaria en Argentina (1975-2015):
Efectos del territorio, la clase social de origen y el nivel educativo familiar
Pablo Dalle, Paula Boniolo, Bárbara Estévez Leston y Joaquín Carrascosa

El artículo analiza la incidencia del origen social familiar y el territorio en la desigualdad de oportunidades de graduación universitaria en Argentina y su evolución a través de cuatro cohortes nacidas entre 1945 y 1985. Se utiliza una metodología cuantitativa que combina el análisis de dos fuentes de datos secundarios: la Encuesta Nacional sobre Estructura Social de 2015 y el Censo Nacional de Personas, Hogares y Viviendas de 2010. Se utilizaron técnicas estadísticas descriptivas: tablas de contingencia, gráficos y mapas, e inferenciales: modelos log-lineales y de regresión logística multivariados. Las pautas observadas sugieren que la escasa expansión de la graduación del sistema universitario en las últimas décadas ha implicado, hasta el momento, una ampliación de la desigualdad de clase en el logro de credenciales universitarias en la cohorte más joven, esto es, mayores ventajas para quienes provienen de clases medias. El nivel educativo del hogar de origen es la variable que más influye en la graduación universitaria y su efecto sobre la desigualdad de oportunidades se mantiene constante a través de las cohortes. Asimismo, el estudio brinda evidencia en favor de que la región de nacimiento y de residencia actual contribuye a delinear la desigualdad de oportunidades educativas.

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Procesos de exclusión en las políticas sociales:
explorando los perfiles de la población no perceptora de la Asignación Universal por Hijo
Agustín Salvia, Santiago Poy y Ianina Tuñón

Está ampliamente probado que las instituciones laborales y de seguridad social asociadas a los mercados de trabajo formal constituyen el principal mecanismo de inclusión social sistémica en economías de mercado (OIT, 2017). No obstante, la reconfiguración productiva y sus efectos sobre el empleo y la exclusión a escala global condujeron a muchos gobiernos a desarrollar sistemas de protección paralelos a tales mecanismos (CEPAL, 2018). En América Latina, estos sistemas han adoptado la forma de programas de transferencias condicionadas de ingresos, orientados a la lucha contra la pobreza y concebidos como instrumentos transitorios hasta que los beneficiarios logren una mejor inserción en el mercado laboral. Si bien han tenido efectividad para paliar situaciones de pobreza extrema, en distintos países se ha constatado su insuficiencia para superar exclusiones o autoexclusiones sociales y promover formas más plenas de inclusión social sistémica.


A partir de 2009, el gobierno argentino implementó un sistema de transferencia condicionada de ingresos –la Asignación Universal por Hijo–, destinado a hogares con niños y adolescentes cuyos padres fueran trabajadores informales, desempleados o inactivos y no tuvieran acceso a otros mecanismos de protección social. La literatura ha abordado distintas aristas de esta política. Adoptando un enfoque crítico sobre el carácter universal, transitorio e inclusivo de esta iniciativa, este artículo aborda un aspecto poco explorado: el perfil socioeconómico, demográfico, laboral y residencial de aquellos potenciales beneficiarios excluidos o autoexcluidos del programa. Se parte de la hipótesis de que se trata de una población heterogénea, atravesada por diferentes clivajes y grados de marginalidad social, cuyas particulares condiciones constituyen el principal factor de exclusión.


La fuente de información son los microdatos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina correspondientes al período 2010-2015. Sobre las bases apiladas se aplican modelos de regresión, análisis factoriales y construcción de clústeres que permiten caracterizar y tipificar los diferentes procesos sociales de exclusión subyacentes a los perfiles socioeconómicos, demográficos, laborales y residenciales presentes en una población de niños y adolescentes elegibles no beneficiarios de la AUH.

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Políticas sociales y simbolismo del trabajo en Argentina
Desigualdad, apropiaciones y sentidos vividos en el espacio social de Córdoba
Gonzalo Assusa

El artículo aborda la relación entre políticas sociales y desigualdad en la Argentina contemporánea. Para ello, plantea su análisis en dos dimensiones paralelas e interconectadas. La primera refiere al lugar de las políticas sociales como instrumento de reproducción social y al modo en que se inserta en una serie de estrategias de reproducción social de las familias para sostener o mejorar su propia posición en el espacio de las clases sociales. La segunda refiere a cómo las políticas sociales (denominadas coloquialmente “planes sociales") pasan a formar parte de un acervo común de categorías simbólicas que se ponen en juego en la construcción de fronteras simbólicas que distinguen legitimidades, dignidades y prestigios diferenciales entre personas. Con este objetivo, el artículo propone una articulación de métodos, combinando procesamiento estadístico multifactorial de bases de datos como la ENES-PISAC, con un extenso trabajo de campo cualitativo que va desde entrevistas en profundidad hasta registros etnográficos.

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Las transformaciones en las prácticas de los sectores populares organizados a partir de la implementación de la Asignación Universal por Hijo
Victoria D’Amico

En este artículo exploramos las reconfiguraciones de la relación entre sectores populares y Estado a partir del análisis del modo que adoptó la inscripción de la AUH en las redes de sociabilidad política local de una organización socioterritorial, el Movimiento Justicia y Libertad en la ciudad de La Plata, entre 2011 y 2015. Sostenemos que la implementación de la AUH conllevó dos transformaciones simultáneas en las prácticas de los sectores populares organizados. Por un lado, reprodujo el sentido oficial de que la política es gestionada directamente por el Estado nacional. Al hacerlo, las organizaciones se distanciaron del carácter disruptivo con que habían disputado previamente su papel protagónico como mediadoras en la gestión de políticas sociales y, como consecuencia, se produjeron procesos de individualización de los sectores populares.


Por otro, las organizaciones reconfiguraron su trabajo territorial a través de su participación en otros programas sociales. Las cooperativas del Programa de Ingreso Social con Trabajo, más conocido como “Argentina Trabaja”, operaron como núcleos de articulación de recursos, tareas y demandas al Estado en el entramado local. Reconstruimos empíricamente las tensiones irresueltas que ambos procesos generaron en las experiencias de ciudadanización y desigualdad, particularmente para las mujeres.

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Experiencias del bienestar
Para una comprensión de la política social desde el sentido común
Daniela Soldano

Conseguir trabajo, agua potable, una bolsa de alimentos, un turno médico, un lugar donde vivir, o un cupo en la mejor escuela pública del barrio, constituyen desafíos que enfrentan a diario los vecinos de las barriadas relegadas de las ciudades en nuestra región. Estos desafíos permiten advertir dos registros del orden socio-político: la estructura desigual que da forma a sus condiciones de vida y las prácticas efectivas de reproducción social. Entre ambos, se ubica el sentido común, un nivel de conocimiento experiencial, potente para orientar dichas rutinas cotidianas y con capacidad para “suturar” simbólicamente las fracturas de una sociedad atravesada por la desigualdad socioeconómica. Este artículo propone la comprensión de lo que se denominará “experiencias del bienestar” –del Estado y la política social–, en las que entran en escena un conjunto de razonamientos evaluativos que atañen a la calidad de los recursos públicos, a la efectividad y legitimidad de su mediación y al grado de justicia presente en su distribución en los diferentes territorios.

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Cuando la desigualdad y la pobreza pasaron a ser problemas de la gerencia social
Notas sobre el caso de los think tanks en los noventa
Adriana Clemente

Este artículo problematiza sobre la orientación y las características de las fuentes de conocimiento y el asesoramiento brindado para el diseño de los programas sociales y el tratamiento de la pobreza que se realizaron como parte de la cooperación técnica para el desarrollo en la década de los noventa. El análisis focaliza el rol de los dispositivos institucionales que actúan en torno a procesos de vinculación tecnológica y social con la vocación de incidir en la agenda pública (think tanks), particularmente los asociados al ámbito académico inscriptos en el campo de las políticas sociales y el desarrollo.

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¿Es el territorio un “accidente” para las políticas de salud? Aproximación conceptual y reflexiones desde la investigación social.
Magdalena Chiara

El trabajo se propone introducir la perspectiva territorial para pensar las políticas de salud. Sin pretender negar la complejidad inherente al sector, busca identificar otros pliegues en los que la política se de-construye y vuelve a construirse en territorios determinados. Partiendo de entender la salud como “campo abierto” y pasando revista a distintas contribuciones del enfoque territorial, el trabajo busca colocar el territorio más allá del escenario en el que las políticas se despliegan. En este movimiento, se detectan nuevas preguntas, aparecen otros problemas y se develan nuevos actores.

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El escenario participativo de base popular en el Gran Buenos Aires en tiempos neoliberales: huellas de la historia reciente y cambios emergentes.
Adriana Rofman

El artículo busca reconstruir la historia reciente de los modelos de participación de la sociedad civil de base popular en las políticas públicas, en Argentina. El objetivo es identificar las huellas de las experiencias previas y los cambios emergentes, en el escenario participativo popular actual. Esto es, rastrear las características principales de las formas históricas de organización de la sociedad civil popular, sus agendas y sus modos de relacionamiento con el Estado, con el fin de identificar persistencias y cambios a lo largo del recorrido. Para ello, se analizan tres períodos históricos: la etapa de surgimiento y desarrollo de las articulaciones entre la sociedad civil popular y el Estado durante el siglo XX; las profundas transformaciones producidas por la implantación del neoliberalismo y la consecuente crisis de fin de siglo; y el momento de recuperación del protagonismo estatal, junto con la expansión e institucionalización de estos espacios. Por último, se describe el panorama actual, de los primeros años de gobierno de Cambiemos, enfocando en los rasgos persistentes y las novedades emergentes.

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Los Consejos Locales de Niñez y Adolescencia: institucionalizando la participación de la sociedad civil en la producción de la política pública de infancia a nivel local en el Conurbano Bonaerense.
Carolina Foglia

En este trabajo nos concentraremos en el abordaje de los Consejos Locales de Niñez y Adolescencia, dispositivos locales del sistema de promoción y protección de derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de la provincia de Buenos Aires, desde la perspectiva de la participación ciudadana. Consideramos que estos dispositivos institucionalizan territorialmente la participación de las organizaciones sociales locales en la política de infancia de un modo diferente al observado durante la década de 1990, el cual se centraba en la provisión de bienes y servicios y la ejecución de tareas en el marco de programas estatales. Si bien este es un rol que las organizaciones sociales continúan desempeñando, la conformación de los Consejos Locales jerarquiza un papel ligado al diagnóstico de los problemas locales y a la planificación de iniciativas.

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¿Cómo es posible que una toma de tierras se convierta en un barrio popular planificado? Condiciones y actores intervinientes en un caso de la periferia de la ciudad de La Plata.
Florencia Musante

El presente artículo analiza las condiciones de posibilidad de una toma de tierras en la periferia de la ciudad de La Plata y se pregunta por el modo en que la intervención y articulación de distintos actores configuró en el territorio un escenario particular, que lo llevó a convertirse en un barrio popular planificado. La toma tuvo lugar en el año 2015 en Abasto, localidad del oeste de la ciudad de La Plata, y se volvió emblemática por una serie de condiciones que la particularizaron: su masividad –se trata de una toma de 56 hectáreas que nuclea a más de mil familias– y la velocidad con que se logró iniciar un proceso expropiatorio, que dio lugar a distintas intervenciones estatales. Sostenemos que existe una serie de condiciones de posibilidad –la coyuntura política, la intervención estatal y la dinámica de la organización colectiva– que permiten entender la singularidad del proceso.

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Territorios móviles, políticas sociales y prácticas de organización de trabajadores de la economía popular.
María Inés Fernández Álvarez

Este artículo sintetiza resultados de una investigación etnográfica en curso con una cooperativa de vendedores ambulantes del Ferrocarril San Martín que integran la Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). Aun cuando la cooperativa se conformó en el año 2015, los vendedores del tren han mantenido, a través de generaciones, “códigos de vida” que organizan su actividad, dentro de las que cobran centralidad las relaciones de parentesco, incluyendo la forma en que la idea de familia es empleada para hablar de los vínculos que se tejen en “el fierro”, tal como prefieren denominar al tren. Este proceso de formalización como cooperativa se vuelve inteligibile a la luz de un proceso más amplio de producción y disputa de formas de reconocimiento, protección, bienestares y derechos colectivos como trabajadores en el marco de la CTEP, dentro del que se destaca la implementación del Salario Social Complementario. En este artículo, me propongo analizar la dinámica de este proceso de organización y la implementación de esta política en un territorio particular marcado por la movilidad de las personas, los vínculos, las prácticas y los espacios que lo producen. Por una parte, esta condición desafía las formas modales de hacer política que caracterizan las organizaciones marco en las cuales la cooperativa se inserta. Por otro, la implementación de esta política desborda los límites del espacio del tren como territorio para proyectar y construir vínculos desde y hacia los barrios donde habitan los vendedores. Atendiendo a estas dos dimensiones, me propongo reflexionar sobre la heterogeneidad de los territorios en los que se despliegan las formas de organización de la economía popular con relación a las políticas públicas destinadas a esta población.

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El territorio, la comunidad y la autonomía: ¿discursos mitológicos en los programas sociales destinados a jóvenes “en riesgo”?
Marina Medan

Desde inicios del 2000 en la Argentina se implementan programas de inclusión social y prevención social del delito destinados a jóvenes “en riesgo”, en los cuales el abordaje territorial y comunitario es distintivo. Este artículo describe y analiza los sentidos y prácticas que tal enfoque supone, tanto desde la perspectiva de los agentes institucionales como desde la de los jóvenes. Los resultados se discuten a la luz de la literatura que aborda las relaciones entre el Estado, el territorio y la comunidad, y se resalta el potencial analítico de la noción de “margen” (Das y Poole, 2008) para problematizar el funcionamiento estatal. Finalmente, se coloca una nueva hipótesis a partir de los hallazgos: las definiciones institucionales sobre el territorio y la comunidad como epicentro de los riesgos que aquejan a los jóvenes, en articulación con la reivindicación de la autonomía juvenil para lidiar con ellos, podría generar un discurso mitológico (Haney, 2010) que provocara más desempoderamiento que emancipación. Los datos analizados provienen de investigaciones cualitativas desarrolladas entre 2008 y 2018, cuyas técnicas principales han sido la observación participante, entrevistas en profundidad y grupos focales. La referencia empírica está conformada por programas de prevención social del delito y programas de inclusión social juvenil implementados en barrios populares del AMBA.

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Educación y Territorio: una experiencia de implementación del Plan Fines en la Provincia de Buenos Aires.
Laura Beatríz Casals

A partir de un estudio de caso en el partido de General San Martín, provincia de Buenos Aires, nos proponemos comprender el modo en que las trayectorias educativas de jóvenes y adultos estudiantes del Plan Fines en territorios socialmente críticos se vinculan con el entramado de organizaciones sociales y comunitarias. Esto a partir del análisis del contexto territorial y la dinámica local de implementación del Plan; la reconstrucción de la trama de organizaciones sociales y comunitarias en que la sede del Plan está inserta y el abordaje de trayectorias educativas de estudiantes y referentes comunitarios.

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Territorio, política social e implementación. Una mirada desde los espacios locales de gestión del “Argentina Trabaja - Programa Ingreso Social con Trabajo” en el distrito de La Matanza.
Cynthia Gisselle Ferrari Mango

El objetivo general que perseguimos a través de este artículo es caracterizar la territorialidad que adquiere el Argentina Trabaja - Programa Ingreso Social con Trabajo en los espacios locales de gestión denominados Obradores en el distrito de La Matanza (2009-2016), ubicado en la provincia de Buenos Aires. Dicho programa tiene un alto componente territorial, por lo cual una mirada a nivel local permite captar diferencias de la implementación del programa y recuperar la noción de centralidad del territorio como espacio de implementación de programas sociales.

Para abordar el objetivo planteado trabajamos en los Obradores entendidos como los espacios locales de gestión y lugares estratégicos de transformación de los programas. Se trató de una investigación cualitativa en la cual el corpus de análisis quedó conformado por la Resolución 3182/09 que le dio origen, el documento “Distribuidor Nacional Programa de Ingreso Social con Trabajo” elaborado por el MDSN, las transcripciones de las notas de campo y las transcripciones de las entrevistas semiestructuradas.

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Acoples y desacoples del ´Argentina Trabaja´ con las políticas de economía social y solidaria en Argentina. Contribuciones a partir de las implementaciones locales en el Conurbano Bonaerense (2009-2018).
Ruth Muñoz

En base a un trabajo de identificación y análisis comparativo de las políticas de economía social y solidaria llevadas a cabo en los 24 partidos del Conurbano Bonaerense entre 2012-2018, el artículo plantea que el Programa Argentina Trabaja, a pesar de lo que sostiene su formulación inicial, fue identificado como una política relacionada con la ESS en solo 4 de los 22 partidos donde se implementó, siendo generalmente ubicado dentro de políticas de transferencias condicionadas por los funcionarios locales, sentido que fuera exacerbado en el actual contexto de restauración conservadora. Elaborado a partir del esfuerzo de reconstrucción de la escasa información disponible para esta escala, se presentan estadísticas del Programa desagregadas por partido, a lo que se suman testimonios de funcionarios nacionales y municipales. Se espera que el análisis constituya un aporte a la discusión sobre las políticas públicas, el territorio y sus relaciones.

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Erradicación de pobladores y recomposición identitaria: El caso de la villa Estrecho de Magallanes (Santiago de Chile).
Cristóbal Sebastián Palma Rojas

El presente artículo discute acerca de la generación de identidades colectivas surgidas en un marco de segregación espacial y homogenización intracomunal provocada a partir de las políticas de reforma urbana impulsadas por la dictadura militar chilena. La investigación realizada en la villa Estrecho de Magallanes, de la comuna de La Pintana, en Santiago, se llevó a cabo mediante técnicas de investigación cualitativas como la observación participante y la entrevista en profundidad. Se concluye que, a pesar de las políticas de erradicación y radicación de la dictadura militar y su manifiesto interés por desarticular las instancias de organización e identificación colectiva, los pobladores tienden a re-crear identidades asociadas a la simbolización del espacio habitado y las acciones conjuntas que despliegan en respuesta a la marginación social.

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Programas de transferencias monetarias condicionadas en la Argentina y el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (2003 - 2009).
Vanesa P. Ciolli

El artículo analiza el principal programa de transferencias monetarias condicionadas de Argentina entre 2003 y 2009 –el Plan Familias por la Inclusión Social–, implementado mediante un ciclo de financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo. Su propósito es comprender por qué las políticas sociales asumieron dicha modalidad en la etapa posterior a la crisis de 2001 y por qué fueron vehiculizadas mediante el financiamiento de instituciones financieras internacionales. Para alcanzar dicho objetivo, se desarrolla un análisis interpretativo basado en análisis documental. De ello se concluye que la participación de la mencionada institución propició, por un lado, la reingeniería del aparato estatal en el sector de las políticas sociales, orientada al conocimiento riguroso de la población para su focalización, y, por el otro, el cambio en el tipo de interpelación estatal hacia la población receptora, en virtud de su regulación.

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Diferenciación social y segregación educativa en el área metropolitana de Asunción.
Luis Ortiz, Kevin Goetz y Colin Gache

El artículo ofrece una propuesta analítica que considera el espacio urbano, con sus formas y estructuras, no como una simple plataforma de importancia secundaria, sino como un hecho social total. Desde la perspectiva de observación socioespacial que constituye la ciudad, se busca comprender las intensidades y los sentidos de dos fuerzas mayores que intervienen simultáneamente en el sistema educativo. La primera tiene que ver con las dinámicas sociales en curso y con la consiguiente configuración espacial que adquiere la ciudad (aumento de la clase media, trayectorias residenciales, valores asignados a las diferentes zonas y barrios de la ciudad, modificación de los modos de desplazamiento, entre otros), mientras que la segunda tiene que ver con las características y tendencias que discurren en el dispositivo educativo. Las evoluciones del conjunto dinámico que constituye el dispositivo educativo obedecen necesariamente a mecanismos colectivos e institucionales. El análisis apunta a dar cuenta de las relaciones entre los grupos sociales del territorio para moldear el sistema educativo en función de sus intereses diferentes y divergentes.

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Entre la integración subordinada y la relegación social-urbana. El caso del “Certificado de Vivienda Familiar” en la ciudad de Rosario.
Florencia Brizuela y Melisa Campana

Inspirado en el enfoque de la gubernamentalidad, el artículo analiza las racionalidades políticas que atraviesan el Certificado de Vivienda Familiar argentino. Con el objetivo de reconstruir las novedades que el Certificado supone en términos de política sociohabitacional y de estrategia de gobierno en villas y asentamientos informales de Rosario, el trabajo recorre la orientación de los programas implementados durante las últimas décadas en la ciudad, analiza los campos discursivos en que se asienta el Certificado (la lucha contra la pobreza, el combate al narcotráfico y la unión de los argentinos) y sistematiza los hallazgos parciales de la investigación. Estos señalan nuevas estrategias de gobierno que promueven la autogestión de los vecinos en la resolución de sus problemas, bajo una modalidad individual, y cuyos efectos suponen la confinación a territorios de relegación social-urbana.

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Rompiendo las barreras de la relegación: reflexiones sobre un programa de seguridad alimentaria aplicado desde INSSJP-PAMI​ en cogestión con un centro de jubilados y pensionados.
Juan Francisco Di Meglio

El presente escrito tiene la intención de componer un conjunto de reflexiones sobre la importancia que adquieren las organizaciones sociales de personas mayores, concretamente los Centros de Jubilados y Pensionados, en la implementación de políticas sociales, la aplicación efectiva de los derechos sociales en el territorio y la recreación de los lazos sociales. Para dicho objetivo se parte de la experiencia del inicio, en el año 2015, de la prestación “bolsón de alimentos”, perteneciente al Programa ProBienestar del INSSJP-PAMI, en el Centro de Jubilados y Pensionados “Mi segunda casa”, ubicado en Ciudad Oculta (Villa Lugano, CABA).