Número 3 - Segundo semestre 2018

Dosier - DESIGUALDADES Y POLÍTICAS SOCIALES

Producción de bienestar y estructura social en perspectiva comparada: Reino Unido, España y Argentina*

  • Jésica Lorena Pla

    CONICET - Instituto de Investigaciones Gino Germani (IIGG).
    Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Buenos Aires
    jpla@sociales.uba.ar

    Licenciada en Sociología, Facultad de Ciencias Sociales, de la Universidad de Buenos Aires; y Doctora en Ciencias Sociales, en la misma universidad. Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, con sede en el Instituto de Investigaciones Gino Germani UBA. Docente regular de la Universidad de Buenos Aires. Profesora auxiliar del seminario “Estructura, clases y movilidad social”. Autora en el libro: “Condiciones objetivas y esperanzas subjetivas. Movilidad social y marcos de certidumbre (2016)”. Ha escrito numerosos capítulos de libros y artículos en publicaciones indexadas, nacionales e internacionales. Producción en http://www.aacademica.org/jesicalorenapla
  • Emilio Jorge Ayos

    CONICET - Instituto de Investigaciones Gino Germani (IIGG).
    Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Buenos Aires
    emilio.ayos@gmail.com

    Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires; Máster en Políticas Sociales de Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires; y Doctor en Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) con sede en el Instituto de Investigaciones Gino Germani. Es docente de la asignatura Política Social, Carrera de Trabajo Social, UBA, y de varios seminarios de posgrado sobre la temática, a nivel nacional e internacional.

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Resumen

Este artículo analiza la composición de ingresos y su relación con la estructura social, a partir de una perspectiva comparativa, seleccionando los casos de Reino Unido, España y Argentina. Retomamos la discusión sobre las formas de articulación entre las diferentes instituciones que participan en la provisión del bienestar, Estado, Mercado y Familia, aprendiéndolas a partir de la desagregación de los ingresos por fuente (laboral, no laboral, y en este último caso, su composición), abordados comparativamente a partir de la unidad de análisis individuo y la unidad de análisis hogar.

Utilizamos los microdatos de las siguientes fuentes: la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Argentina), la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (España - 2013 en cada caso) y su versión inglesa European Union Statistics on Income and Living Conditions (2009).

El instrumento de medición utilizado para analizar la evolución de la estructura de clases en relación al mercado de trabajo fue el esquema de clases de Erikson, Goldthorpe y Portocarero (Goldthorpe y Heath, 1992).

Introducción

En este artículo nos proponemos analizar la composición de ingresos, tanto individuales como de los hogares, y su relación con la estructura social, como forma de aprehender las modalidades de satisfacción de necesidades y la producción de bienestar. Realizaremos nuestra aproximación desde una perspectiva comparativa, seleccionando los casos de Reino Unido, España y Argentina. De esta manera, retomaremos la discusión sobre las formas de articulación entre las diferentes instituciones que participan en la provisión del bienestar, es decir, los debates sobre la diversidad de regímenes de bienestar que organizan a las sociedades capitalistas contemporáneas. En cuanto a la perspectiva comparativa, nos interesa en especial aportar a una agenda de comparación entre América Latina y Europa, o en general, las llamadas entre economías dependientes y economías centrales.

Al mismo tiempo, buscamos nutrir la discusión sobre los sistemas de protección en América Latina en el contexto actual. El aporte a esta discusión nos parece especialmente significativo en un contexto donde los debates político-culturales y algunas reorientaciones políticas recientes han puesto en el centro la cuestión de la relación entre trabajo y políticas sociales en la experiencia reciente del “giro a la izquierda” en la región, señalando la excesiva intervención social en detrimento de las fuentes de ingresos laborales “genuinos”. Si ponemos en el centro la discusión sobre el papel del Estado en las sociedades latinoamericanas, en particular en cuanto a sus intervenciones sociales y al rol que cumple en la regulación de las condiciones de vida y reproducción de la vida de los diferentes grupos y estratos sociales, entendemos que la aproximación comparativa puede nutrir el debate y poner en su justo lugar la interpretación de los procesos de reconfiguración de las modalidades y orientaciones estatales en algunos países de América Latina.

Nuestro abordaje busca poner bajo análisis las fuentes del bienestar y su relación con la estructura social desde una perspectiva comparativa. En particular, la composición de las fuentes de ingresos aparece como un elemento central para analizar los procesos sociales de provisión del bienestar y de la organización de la relación trabajo-protecciones; es decir, para dar cuenta de las estrategias, recursos y capacidades con las que cuentan los individuos y los grupos sociales para afrontar la incertidumbre y los riesgos propios de la sociedad de clases. En este trabajo retomamos la discusión en torno a la noción de Régimen de Bienestar de Esping Andersen (1993) y su “tríada” del bienestar, es decir, los arreglos cualitativos entre el Estado, el mercado y la familia. Sin embargo, nuestras fuentes de datos nos permiten realizar interpretaciones fundamentalmente de la relación entre las dos primeras fuentes mencionadas: el Estado y el mercado, sin poder profundizar en las dinámicas que exceden dichos campos: las dimensiones familiares, hogareñas, comunitarias o asociativas. De todos modos, nuestro trabajo intenta insertarse en dicha discusión conceptual.

A su vez, proponemos realizar este análisis comparativo de las fuentes de ingresos a partir de la clase social como dimensión fundamental. Como ya ha sido dicho y escrito de manera profusa (Pla, 2016) el concepto de clase ha vuelto a la escena de los estudios del campo ciencias sociales en América Latina, y los esfuerzos en ese sentido convergen con una tradición europea en el campo. Este concepto permite poner de relieve desigualdades estructurales, pues remite, en su definición epistemológica misma, a la desigualdad crucial que atraviesa el sistema capitalista: el hecho de que solo una mínima parte es dueña de los medios de producción, y las inmensas mayorías se ven obligadas a vender su fuerza de trabajo para poder reproducir su vida cotidiana, individual y familiar. Desde esta perspectiva este concepto toma especial relevancia en nuestro continente, un continente estructuralmente desigual, en el cual las desigualdades de clase adquieren especificidades, cristalizan en la estructura social, y se reproducen inter generacionalmente. Ahora bien, estudiar las clases sociales implica estudiar los procesos que la conforman, y el modo en que las mismas van mutando en el devenir histórico, a la luz de cambios políticos institucionales y los consecuentes cambios económicos que los mismos motorizan. Entendemos a las clases sociales como evidencia de un fenómeno socio-histórico propio de las sociedades capitalistas que permiten evidenciar que las mismas son estructuralmente desiguales y no aparecen como algo “natural”, sino como resultado de un proceso histórico. Es decir, el proceso de estructuración de las clases sociales se da a partir de la relación entre estas, los estratos que la componen y en torno a un eje principal, la inserción en el mercado y el conflicto que las heterogéneas oportunidades o recursos asociados a cada clase generan: ser trabajador o ser capitalista evidencia una posición desigual en torno a las relaciones de producción y de poder.

Así, despojada la mayor parte de la población de los medios de producción propios, emerge la problemática central del modo de producción capitalista: esa (gran) parte de la población puede, en algún momento de su vida, verse imposibilitada de vender su fuerza de trabajo (ya sea porque se enfermó, se accidentó, porque años de trabajo lo imposibilitan de seguir haciéndolo, porque no consigue empleo por motivos estructurales al desarrollo económico, y toda una serie de acontecimientos que pueden ocurrir a lo largo de la vida de las personas que comprometen su capacidad para insertarse en el mercado de trabajo), y de ese modo, no poder contar con los medios para reproducir su vida cotidiana. La cuestión social pone de manifiesto esta tensión y esta situación de riesgo, y se constituye como la problemática fundamental de las sociedades modernas frente a la cual los diversos regímenes políticos deben elaborar una “respuesta”, en términos de políticas que, en conjunto con los procesos económicos, moldean la estructura de clases de cada sociedad particular. Entonces, ¿es posible pensar los procesos de estratificación desde una mirada que no articule estas cuestiones relacionadas al riesgo, cuestión social y rol del Estado? Sostenemos que no. La mirada sobre la estructura de clases y la desigualdad social no puede estar escindida del análisis sobre el modo en que los Estados responden a la cuestión social, destinan o dejan de destinar recursos para hacer frente a la misma, para definir el modo en el cual como sociedad se da una respuesta a los riesgos sociales de la vida bajo la desigualdad que supone el sistema de clases.

Las clases sociales, entonces son definidas, en base a su inserción en la estructura social, y asumen un papel de variable temporalmente anterior a las características que las mismas adquieren en relación al mercado de trabajo. Es decir, se entiende la desigualdad entre individuos en “paquetes de recompensas sociales” y oportunidades de vida como una consecuencia de la pertenencia de clase, y no como un rasgo definitorio de estas. El supuesto es que las relaciones que se entablan en la esfera laboral cumplen un papel clave en la generación y distribución de las desigualdades sociales (Solís y Boado, 2016).

En pos de abordar este objetivo, el siguiente artículo se estructura en las siguientes partes. Una primera caracteriza y sintetiza los procesos históricos de los dos países analizados a partir de las dimensiones de los sistemas de protección social y la estructura de clases. A continuación se aportan especificaciones metodológicas sobre el tratamiento de los datos. Finalmente, el apartado empírico analiza de manera comparativa las diferentes fuentes de ingreso, el peso de cada una de estas fuentes, la composición de las mismas y el modo en el cual se distribuyen los perceptores al interior del hogar. Finalmente, se sintetiza con una mirada comparativa y una reflexión sobre el desigual tratamiento de la desigualdad social por países.

Estructura social y política social
en clave comparada: Reino Unido, España y Argentina

Los arreglos institucionales welfaristas

A finales del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX comienzan a observarse algunos trazos de estatalización de la protección social: las primeras medidas de seguridad social y regulación laboral, el establecimiento de las bases del sistema público de educación y algunas intervenciones ligadas a la atención pública de la salud. Sin embargo, la tendencia hacia la intensificación y cristalización de los procesos de configuración de arreglos institucionales welfaristas en la Argentina se desata a mediados de la década del cuarenta. El aumento en la regulación estatal de las relaciones laborales en el sentido de configurar “estatutos de garantías” tendientes a la organización de una condición asalariada altamente protegida tuvo en la extensión de la lógica del seguro social uno de los ejes fundamentales, en un contexto de economías fuertemente reguladas estatalmente que tendían al pleno empleo. Esta centralidad de la seguridad social y de la lógica del seguro social en los modos en que se estructuraron los arreglos de bienestar en Argentina se expresó en la producción de la figura o sujeto social que estas intervenciones construyeron como su eje articulador: la expansión de los derechos sociales no estuvo dada a partir de la figura del ciudadano o la extensión de la noción de ciudadanía, sino que se organizó a partir de la imagen del trabajador asalariado y específicamente de los trabajadores asalariados formales. Esta tendencia ha sido problematizada por la bibliografía especializada en términos de la tensión entre una extensión de la protección y su fragmentación: el estrecho vínculo entre beneficios y condición salarial se tradujo en la proliferación de desigualdades cuantitativas y cualitativas entre clases pero, aún más, entre estratos. Dinámica que con particular intensidad signó el desarrollo de los ámbitos de la previsión social, a partir de la organización de cajas sectoriales, y del seguro social de salud, con la configuración de las “obras sociales” sindicales (Grassi, Hintze y Neufeld, 1994; Torre y Pastoriza, 2003; Danani, 2005; Soldano y Andrenacci, 2006; Belmartino, 2007; Grassi y Danani, 2008; Danani y Hintze, 2011).

La construcción del sistema de protección argentino conjugó también áreas que no se construyeron a partir de la lógica del seguro social sino que tuvieron una impronta universalista. El ámbito que de manera más cabal expresó esta orientación fue sin duda la política educativa (Grassi, Hintze y Neufeld, 1994; Soldano y Andrenacci, 2006). El otro sector que puede inscribirse en esta tradición es el sector público hospitalario: la expansión de la red de hospitales públicos y de su capacidad de atención fue intensa durante el período 1945-1955, aunque los proyectos de organización y centralización quedaron relativamente truncos (Soldano y Andrenacci, 2006; Belmartino, 2007).

Uno de los ejes de la reorientación neoliberal de las modalidades de intervención estatales que comienza en la década de 1970 apuntó a desandar este proceso de extensión de derechos sociales, descentrando a la seguridad social en el campo de la política social. A su vez, si a mediados de siglo el sector de la asistencia se configura como un ámbito “marginal” (Soldano y Andrenacci, 2006; Danani, 2005) la reforma neoliberal le otorgará renovada importancia. En este sentido, la seguridad social y la legislación laboral fueron construidas como “áreas clave” de la reforma en relación a los lineamientos de la nueva estrategia económica, que identificaba la reducción del gasto público social como solución a la restricción fiscal y la flexibilización laboral como medio para aumentar la productividad del trabajo y así enfrentar la restricción externa (Cortés y Marshall, 1999; Soldano y Andrenacci, 2006). El caso de mayor intensidad en el ámbito de la seguridad social lo constituyó la reforma del sistema previsional que se aprobó en el año 1993, que se mostró como “emblema” de los principios de la reforma: “individualización del principio de la protección, privatización mercadista con contraparte residual asistencialista [...…] resultados de desprotección abierta, tales como disminución de la tasa de cobertura, bajas garantías, mayor dependencia del aporte estatal con desfinanciamiento público, etc.” (Danani y Hintze, 2011).

Este descentramiento del principio de la seguridad social en el campo de las políticas sociales es el correlato de la nueva centralidad que adquiere la asistencia, no solo como “sector” de políticas, sino como grilla discursiva organizadora de formas de intervención que retoma una tradición asentada en el principio de la necesidad, y en los sujetos, sus características y comportamientos, es decir, alejada “aunque experiencias históricas intentaron reconfigurar esta lógica” de una noción de derechos: es decir, como individualización de la protección social (Danani, 2005).

Si bien estas son las dinámicas que reconstruyen el “sector” de la asistencia, desde mediados de la década del 2000, podemos observar un conjunto de transformaciones sumamente significativas, que marcan ciertos procesos tendientes hacia una recentralización de la seguridad social en el campo de las políticas sociales. En él puede observarse una mayor intensidad en las tendencias de “contrarreformas”, entendiendo a este concepto como un conjunto de políticas que basan su legitimidad en una confrontación a los sentidos que organizaron las políticas neoliberales de la década anterior (Grassi y Danani, 2008). En el ámbito de la previsión, primero con una intensa ampliación de la cobertura (fundamentalmente a partir de lo que se conoció como la “Moratoria Previsional”) y con el incremento en el nivel de los beneficios, a partir de la sanción de diferentes aumentos del haber mínimo y con la sanción de la Ley de Movilidad Previsional en el año 2008. Pero fundamentalmente con la eliminación del régimen de capitalización en el mismo año, y la consiguiente creación del Sistema Integrado Previsional Argentino bajo la modalidad de reparto, contraponiendo una orientación “garantista” acerca de la responsabilidad pública y estatal sobre la seguridad social frente a los contenidos individualizantes y privatistas de la reforma del año 1992 (Danani y Hintze, 2011).

Esta tendencia hacia una recentralización de la seguridad social en el campo de las políticas sociales argentinas encuentra otro de sus momentos de mayor intensidad en una intervención que reconfiguró las relaciones entre seguridad social y asistencia, marcando una disrupción con las lógicas de los programas asistenciales laborales predominantes: nos referimos a la reforma del sistema de asignaciones familiares que implicó la creación en el año 2009 de la Asignación Universal por Hijo para la Protección Social - AUHPS (Decreto 1602/9), que extiende una intervención de la seguridad social que hasta el momento alcanzaba a los trabajadores asalariados formales, hacia los trabajadores informales y desocupados (Lo Vuolo, 2009; Hintze y Costa, 2014).

Si hasta aquí hemos caracterizado al sistema de protección argentino en su evolución histórica, nos gustaría ahora avanzar en su análisis en cuanto a los estudios comparativos de los sistemas de protección para América Latina. El trabajo de Fernando Filgueira fue pionero en recuperar algunos de los aportes de Esping Andersen sobre las discusiones acerca del concepto de Régimen de Bienestar para pensar América Latina. Por supuesto, no es una importación acrítica, y uno de sus mayores aportes es analizar los “límites” de tal conceptualización para pensar América Latina: aquí la clase trabajadora es débil numérica y organizacionalmente, la ciudadanía política es tenue e inestable; el desarrollo de ciudadanía social motoriza en un período de sustitución de importaciones y no de inserción exportadora industrial en el mercado mundial; si bien el “cómo” es importante, es decir, los arreglos cualitativos que estructuran los regímenes de bienestar, las diferencias en las magnitudes del gasto público social entre América Latina y Europa ponen en el centro la cuestión del “cuánto”. En su trabajo ubica a Argentina dentro del modelo de universalismo estratificado, junto a países como Chile y Uruguay. Estos países comparten para los años ochenta una amplia protección social a través de una seguridad social contributiva conjugada con extendidos servicios básicos de salud y fuerte desarrollo de la educación pública bajo una lógica universalista. Sin embargo, había una fuerte estratificación en los beneficios de esa cobertura, relacionada al sistema de seguridad, incluidos los seguros de salud. Se diferenciaba de los Regímenes Duales (Brasil y México) caracterizados por una seguridad social fuertemente segmentada sin presentar elementos universalistas del primer tipo, donde la distinción rural-urbano funcionaba como eje de desigualdad en materia de protección; y de los Regímenes Excluyentes (Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Bolivia): un sistema elitista y excluyente en cuanto a la seguridad social y los servicios de salud y educación, y la pobreza por ingresos, en todos los casos, por encima del 50% de la población (Filgueira, 1999). Es también una referencia importante sobre la discusión de los regímenes de bienestar en América Latina la producción de Juliana Martínez Franzoni (2006). En su trabajo podemos observar la construcción de cuatro conglomerados a partir del análisis estadístico multivariado sobre cuatro dimensiones: acceso al mercado laboral y a los ingresos; la participación relativa de las familias, las políticas públicas y el mercado; el desempeño del régimen; y las condiciones socio-demográficas y socio-económicas. Los cuatro conglomerados emergentes son denominados informal-productivista, donde se ubican Argentina y Chile; proteccionista-informal, que incluye dos subgrupos: por un lado Brasil, Panamá y Uruguay, y por el otro Costa Rica y México; informal, con Ecuador, El Salvador, Guatemala, Colombia, Venezuela, Perú y República Dominicana; y altamente informal¸ Bolivia, Honduras, Nicaragua y Panamá.

Analizando ahora el modelo de bienestar español, uno de los ejes centrales que marcan los análisis comparativos y que orientan su caracterización refiere a la discusión del papel de la institución familiar en la provisión de bienestar. En este sentido, la bibliografía especializada muestra como uno de los ejes claves la centralidad de la familia y las dinámicas familiares en general para pensar los procesos sociales de construcción del bienestar y de la organización de la relación trabajo-protecciones para el caso español. Elemento central para analizar las estrategias, recursos y capacidades con las que cuentan los individuos y los grupos sociales para afrontar la incertidumbre y los riesgos.

Este emergente en relación a la institución familiar se enmarcó en la discusión que se puede encontrar en la literatura especializada sobre la pertenencia de España, y en general del resto de los países de la Europa “Mediterránea” (Italia, Grecia y Portugal) en lo que los estudios sobre los Regímenes de Bienestar, motorizados por los trabajos de Esping Andersen llamaron el Régimen de Bienestar Conservador Corporativo o “continental”, para diferenciarlo de los otros dos grandes tipos: el Socialdemócrata Universalista o “escandinavo” y el Liberal Residual o “anglosajón”. De esta manera, encontramos una profusa bibliografía (especialmente de autores italianos y españoles) que sostienen que no es posible incluir a los países mediterráneos dentro del tipo “continental”, fundamentalmente por las diferencias en las intensidades de las transferencias estatales y sobre todo por la importancia mucho mayor que en la “tríada del bienestar” (Estado-Mercado-Familia) adquiere la familia en los arreglos cualitativos con los mercados y el Estado en la provisión de bienestar en los países mediterráneos. Sobre todo, en comparación con los casos paradigmáticos del tipo conservador corporativo, como son Francia y Alemania (Esping Andersen, 1993, 1999; Ferrera, 1996; Ferrera y Gualmini, 2004; Moreno, 2000, 2001, 2002, 2009).

Por otra parte, la bibliografía también indica que las diferencias entre estos países a su vez se expresan en momentos de expansión diferentes de sus estructuras del bienestar: los países mediterráneos muestran un proceso de profundización de sus regímenes de bienestar a partir de finales de la década del setenta y fundamentalmente durante los ochenta y noventa, momento en el cual los mismos fundamentos de bienestar y seguridad social son puestos en crisis por la nueva perspectiva neoliberal. En este sentido, en este proceso de ampliación que puede observarse en estos países hay algunas transformaciones que, aunque limitadas, muestran algunos sectores de políticas que incorporan principios universalistas o fundados en la idea de derecho ciudadano que son importantes destacar. En el caso español destaca el Sistema Nacional de Salud (Ley General de Sanidad - 1986), en cuanto a dicha lógica universalista (Moreno, 2000, 2001, 2002, 2009; González Begega y Luque Balbona, 2014, 2015).

Sin embargo, el contexto de “crisis” que se abre a partir de finales de la década de 2000 marca un nuevo contexto de presión hacia el ajuste o la contención del gasto público que, si bien no implicó el inicio de una intensa reforma como puede observarse en Grecia y Portugal, significó el quiebre del dinamismo expansivo del sistema de protección español hacia nuevas áreas o sectores. Y si bien los niveles de gasto público social se han incrementado en el período de crisis, lo hacen en un contexto de intensificación de los riesgos y de contracción del tamaño de la economía española en términos absolutos. Lo cual abre nuevos interrogantes en cuanto a los procesos que generan desigualdades en la vida laboral y familiar, teniendo en cuenta la matriz familiarista del modelo de bienestar en cuestión (Moreno, 2000, 2001, 2002, 2009; González Begega y Luque Balbona, 2014, 2015).

Por otra parte, el caso inglés es uno de los casos paradigmáticos en los estudios de política social y especialmente desde la perspectiva comparada de los sistemas de protección y más en general, de las discusiones sobre los diferentes “regímenes” de bienestar. Inglaterra es una referencia ineludible en relación a los estudios sobre los primeros desarrollos de una política social “moderna”, en cuanto a su funcionalización con la construcción del trabajo asalariado durante el siglo XIX a partir de la observación de las sucesivas reformas a las “leyes de pobres” y el surgimiento de las primeras formas bajo la lógica del “aseguramiento” de lo que novedosamente es considerado como “riesgo” social. Asimismo, desde las reformas de posguerra inspiradas en el “informe Beveridge” bajo el modelo de una seguridad social ampliamente abarcadora de “la cuna a la tumba”, el modelo inglés fue el paradigma de unos arreglos de bienestar universalistas, solidarios y asentados en la figura del ciudadano. Sin embargo, la literatura reconstruye el devenir del sistema de protección inglés con la idea del “fracaso” de aquel Estado de Bienestar Solidario: los procesos de fragmentación de los sistemas de aseguramiento iniciaron el camino hacia la creciente mercantilización y aseguramiento privado que tuvieron como protagonistas a las clases medias que no fueron “contenidas” por los sistemas públicos. Proceso que en las discusiones sobre los regímenes de bienestar que se producen en las décadas de 1980 y 1990 el caso inglés fue, aunque no sin debates, interpretado como una de las expresiones características del Régimen de Bienestar “liberal”, para seguir la ya clásica definición de Esping-Andersen. En esta “foto” de los años 80 el caso inglés aparece como el paradigma de primacía del mercado como institución proveedora del bienestar frente al Estado y la familia, en la “tríada del bienestar” que propuso este autor como modelo analítico. Sin embargo, decíamos que no sin debates, dado que en la literatura se pueden encontrar profusas discusiones acerca de la pertinencia de tal clasificación para el caso inglés; diálogos que han puesto en relieve la cuestión de la inexistencia de los “casos puros” y la complejidad que muestran las experiencias concretas e históricas en el desarrollo de los sistemas nacionales. Esta “ambigüedad” inherente a los regímenes de bienestar es recurrente en los análisis sobre Inglaterra: la primacía del mercado en diferentes sectores se conjuga con arreglos como el Sistema Nacional de Salud que es el modelo y referente internacional de un sistema universalista de provisión de servicios de salud. A la complejidad de este proceso histórico en la formación de los sistemas de protección ingleses se suma la impronta que bajo la nueva hegemonía neoliberal se desarrolla a partir de los años ochenta. No solo bajo el thatcherismo sino también durante los nuevos laborismos que se dan en los noventa y el giro conservador de la última década. En relación al último período la literatura enfatiza la fuerte impronta de reducción del gasto público social como eje principal de una dinámica más general marcada por la retórica del “ajuste” y reducción de las cuentas públicas. Por otra parte también se destaca el reforzamiento de las condicionalidades para el acceso a los programas sociales asistenciales, a los seguros de desempleo y otras formas de protección social, bajo modalidades marcadamente más estigmatizantes y cada vez más alejadas a una perspectiva de derechos sobre la protección social. En este sentido, el discurso que justifica esta reorientación muestra un regreso al fantasma de una moral underclass que explica la pobreza y el desempleo por las “fallas” individuales de los sujetos (Baldwin, 1992; Esping-Andersen, 1993; 2000; Weir y Skocpol, 1993; Cochrane, 1997; Flores Paredes y Nieto Solís, 2014; Etherington y Daguerre, 2014, 2015).

Luego de revisar las discusiones sobre los procesos históricos que marcan los sistemas de protección en Argentina, España e Inglaterra podemos avanzar en los criterios que guiaron nuestra estrategia de selección de casos. En un primer resultado de esta línea de investigación (Ayos y Pla, 2018) nos decidimos seleccionar los casos de Argentina y España. El caso español aparecía como parte de los regímenes “mediterráneos”, los cuales comparten con sus hermanos “continentales” la centralidad de la seguridad social estratificada intensamente según la condición laboral, pero los diferencia una menor amplitud en sus alcances y prestaciones y un mayor protagonismo de la provisión familiar de bienestar. A su vez, en las últimas décadas mostraba un proceso de importante expansión y luego a partir de mediados de la década de 2000 comienza un ciclo signado por la “crisis” económica, el diagnóstico de la contención fiscal y el estancamiento de sus prestaciones sociales, que si bien los niveles de gasto público social se han incrementado en el período de crisis, lo hacen en un contexto de intensificación de los riesgos y de contracción de la economía. Por otra parte, Argentina se mostraba como uno de los países con el sistema de protección más extendido de la región, aunque con una impronta fragmentaria, dada la centralidad de una seguridad social de base contributiva, también atada a la condición laboral de trabajador asalariado formal. Como vimos, la reforma neoliberal a partir de los años noventa produjo una asistencialización e individualización de la protección social. A partir de mediados de la década del 2000 se observa una reorientación de estos patrones, recentralizando la seguridad social y abriendo nuevas modalidades a su interior, ampliando considerablemente la cobertura de las diferentes prestaciones sociales. En este sentido, la selección se basó en el supuesto de trayectorias inversas, que abonaban ser los casos “más similares” para comparar entre las regiones: España es seleccionado por ser uno de los países de la Europa continental que históricamente ha tenido uno de los más débiles sistemas de protección social, que aunque con un período de expansión, para el año 2013 (momento de la comparación) lleva más de 5 años de “crisis” económica y ajuste fiscal; Argentina sería uno de los países que históricamente mostró uno de los sistemas de protección más robustos de la región, que, luego del intenso ciclo de reforma neoliberal, para el año 2013 con cerca de 10 años de expansión económica, exhibía ya sus reformas más importantes en el campo de la protección social. Es a partir de este criterio de “mayor similitud” (ver Colino, 2009; Ragin, 2007) en un proceso histórico reciente de trayectoria inversa que seleccionamos a España y Argentina. En esta segunda aproximación, hemos decidido incluir en la comparación el caso de Inglaterra. El fundamento para dicha decisión tiene que ver con la intención de aportar, de manera controlada, diversidad a la comparación. El criterio de la diversidad para incluir el caso inglés se sustenta en introducir uno de los casos paradigmáticos de provisión del bienestar centrados en la institución del mercado, por sobre el Estado, la familia y las otras formas comunitarias o asociativas de satisfacción de necesidades. Pero al mismo tiempo, entendemos que la riqueza que puede aportar el caso inglés tiene que ver con aquel derrotero que reseñábamos, desde la cuna del universalismo a las reformas neoliberales de los últimos años, cristalizando en una complejidad de lógicas y modalidades provechosa para la aproximación comparativa. Resumiendo, España y Argentina son seleccionadas por un criterio de “trayectorias inversas” que los ubica en los casos de “mayor similitud” entre Europa y América Latina en relación a estados de Bienestar marcados por la lógica corporativista. Inglaterra, más allá de los matices que analizamos, es seleccionada para aportar diversidad a la comparación, en tanto modelo internacional de una sociedad que gestiona el bienestar fundamentalmente a través de la institución del mercado.

Aspectos metodológicos

En pos de avanzar en el objeto de este artículo, se utilizaron los microdatos de las siguientes fuentes: la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Argentina, en adelante EPH), la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (España, en adelante ECV)1 (2013 en cada caso) y su versión inglesa European Union Statistics on Income and Living Conditions, 20092 (en adelante EUSILC).

La unidad de análisis se constituyó por aquellos individuos mayores de 18 años que reportaron encontrarse activos (ocupados y desocupados) al momento de la encuesta, dado que es la unidad de análisis posible de medir en ambas encuestas. Luego, dado el objeto de nuestro trabajo, se procesaron los datos a nivel agregado del hogar. En el caso del hogar se asignó como clase la de mayor dominancia entre todos los activos. Cabe aclarar que cuando se toma la unidad de análisis hogar se sintetiza la información de todos los integrantes del mismo, y no solo de los activos, por eso es una manera de acercarse al componente familia de la tríada de bienestar, tal como ha sido vastamente analizado en otras investigaciones (Salvia,2010; Donza, Philipp, Pla, Salvia y Vera, 2008)

El instrumento de medición utilizado para analizar la evolución de la estructura de clases en relación al mercado de trabajo fue el esquema de clases de Erikson, Goldthorpe y Portocarero (Goldthorpe y Heath, 1992). En este esquema, las clases distinguen posiciones dentro de los mercados de trabajo y de las unidades de producción en términos de las relaciones de empleo que involucran. En particular, pretenden dar cuenta de dos distinciones: entre aquellos que poseen los medios de producción y aquellos que no y entre estos últimos en cuanto al tipo de relación con su empleador. De este modo, la diferencia central radica entre posiciones que son reguladas por un contrato de trabajo y aquellas que se regulan por una relación de “servicio”. En la primera relación hay un intercambio específico de salarios por un esfuerzo y el trabajador es supervisado en forma relativamente cercana; mientras la relación de servicio involucra un intercambio más difuso. Las dimensiones que permiten diferenciar un tipo de relación de otro son el grado de calificación o expertise, y la dificultad de monitoreo de la actividad. La relación de servicios involucra incentivos hacia los empleados: seguridad laboral, oportunidades de carrera, etc.

Figura 1
Esquema de Clases de Erikson, Goldthorpe y Portocarero

I. Clase de servicios nivel superior: profesionales, administradores y gerentes

Clase de
servicios

II. Clase de servicios nivel inferior: profesionales, administradores y gerentes de nivel inferior, técnicos, gerentes de pequeños establecimientos industriales.

IIIa. Empleados no manuales rutinarios de nivel superior (administración)

Clases
intermedias

IIb. Empleados no manuales rutinarios de nivel inferior (ventas y servicios)

IVa. Pequeños propietarios con empleados

IVb. Pequeños propietarios sin empleados

IVc. Pequeños propietarios y otros trabajadores por cuenta propia en la producción primaria

V. Técnicos de nivel inferior y supervisores de trabajadores manuales

VI. Trabajadores manuales calificados

Clase
trabajadora

VIIa. Trabajadores manuales no calificados (no agrícolas)

VIIb. Trabajadores manuales no calificados (agrícolas)

Fuente: elaboración propia, en base a EPH puntual (ondas octubre).

Operacionalmente, se construyó el esquema de clase siguiendo la propuesta de Ganzeboom H. & Treiman D. (1996),3 que funciona a partir del agrupamiento de variables de categoría ocupacional, y la codificación de la ISCO (International Standard Classification of Occupations) y su adaptación para el caso argentino codificado con CNO4 (Clasificador Nacional de Ocupaciones).

En trabajos anteriores se abordaron los cambios en la estructura de clases en relación a indicadores del mercado de trabajo a partir del esquema de Susana Torrado (Pla, Sacco y Rodríguez de la Fuente, 2015) y otra a partir del esquema que aquí presentamos (Pla, 2017).

El objeto de seguir esta última línea subyace en avanzar a una agenda de estudios comparativos latinoamericanos y con Europa, siendo este un primer paso en ese proceso, que se nutre de los avances sintetizados en Solis y Boado (2016), en relación a la evolución de los procesos de movilidad social y las estructuras de clases, así como de las discusiones de este mismo esquema y su aplicabilidad para América Latina. Por este motivo, el análisis se presenta desagregado por estratos, en pos de observarlos y analizarlos en su particularidad, considerando, a nivel analítico, la clase a la que pertenecen, pero dando entidad propia a cada uno de ellos. Los estratos fueron agrupados del modo en que fuera posible abordarlos en las dos encuestas de hogares con las cuales se trabajará.

En el caso del Reino Unido se utilizaron datos para el año 2009, por ser el único año disponible en el sitio de referencia, al momento de realizar la investigación. En España y Argentina se utilizaron los datos para el año 2013, siendo una muestra anual para la ECV y el cuarto trimestre para la EPH.

Con relación a los ingresos, es posible en ambas bases de datos desagregar la fuente laboral y no laboral de los ingresos individuales. En el caso de la ECV para cada una de las componentes de ingresos es posible obtener los ingresos netos y los brutos (todos ellos son anuales y pertenecen al año anterior al de la encuesta). En ambos casos los resultados se encuentran ponderados por los factores de elevación correspondientes.

Figura 2
Fuente de ingresos laborales y no laborales. ECV y EPH.

Encuesta de Condiciones
de Vida (Reino Unido y España)

Encuesta Permanente de Hogares (Argentina)

Fuente de
ingreso laboral

Renta neta monetaria o cuasi
monetaria del asalariado en el año
anterior a la encuesta

Monto por sueldos/jornales, salario familiar, horas extras, otras bonificaciones

Renta neta no monetaria del asalariado en el año anterior a la encuesta

Monto en tickets percibido
en ese mes

Renta neta no monetaria del asalariado en el año anterior a la encuesta

Monto en pesos por comisión
por venta/producción percibido
en ese mes

Monto en pesos por propinas
percibido en ese mes

Monto por aguinaldo percibido
en ese mes

Monto por otras bonificaciones
no habituales percibido en ese mes

Monto por retroactivos percibido
en ese mes

Monto total de ingreso por otras
ocupaciones percibido en ese mes

Fuente de
ingreso no laboral

Rentas netas percibidas de esquemas privados de pensiones (distintos
de los incluidos en
SEEPROS)
en el año anterior a la encuesta

Monto por jubilación o pensión
percibido en ese mes

Prestaciones por jubilación (netas)
en el año anterior a la encuesta

Monto por aguinaldo de la jubilación percibido en ese mes

Prestaciones por invalidez (netas)
en el año anterior a la encuesta

Prestaciones por supervivencia (netas) en el año anterior a la encuesta

Monto por subsidio o ayuda social (en dinero) percibido en ese mes

Prestaciones por enfermedad (netas)
en el año anterior a la encuesta

Ayuda para estudios en el año anterior
a la encuesta

Monto por beca de estudio
percibido en ese mes

Prestaciones por desempleo en el año anterior a la encuesta

Monto por seguro de desempleo
percibido en ese mes

Ganancias

Monto por ganancias de algún
negocio en el que no trabajó
percibido en ese mes

Monto por indemnización
o despido percibido en ese mes

Monto por alquiler de su
propiedad percibido en ese mes

Monto por intereses o rentas
por plazos fijos/inversiones percibido en ese mes

Monto por cuota de alimentos/ayuda (en dinero) de personas que no
viven en el hogar

Monto por otros ingresos
en efectivo percibido en ese mes

Fuente: Elaboración propia.

Estructura social y fuentes de ingresos. Análisis comparado

Hasta el momento hemos dado cuenta, de manera sucinta, de los diferentes modos en los cuales se conformaron los regímenes de bienestar en tres países que resultan claves a la comparación: Reino Unido, como el caso central en el cual se desarrolló el capitalismo en sus orígenes y que se caracteriza por modelar el régimen liberal, el español, como caso de capitalismo europeo periférico y régimen de bienestar familiarista, y el argentino, como contrapunto latinoamericano de país desigual, periférico, con un régimen de bienestar estratificado.

Como ya señalamos, el objeto de nuestro artículo es poner en discusión, las discusiones políticos culturales que ponen el foco en señalar, durante los años de gobiernos nacionales populares en América Latina, el uso excesivo de las intervenciones sociales en detrimento de la generación de ingresos “genuinos” dentro de la esfera del mercado.

Para abordar esta hipótesis, como ya se apuntó en el apartado metodológico, se observará el modo en el cual se comportan, y se relacionan, las fuentes de ingresos laborales y no laborales, hacia fines de la primera década del siglo XXI. De este modo, creemos que podremos dar cuenta del modo en el cual se distribuye el bienestar entre la tríada mercado, Estado y familia, al interior de la estructura social, en cada uno de los países analizados.

Observar los ingresos laborales nos permite dar cuenta del peso del mercado, observar las fuentes no laborales (y su desagregación tomando las estatales, como veremos más adelante), el Estado, y llevar el análisis desde la unidad de análisis individuo a la unidad de análisis hogar permite tener un proxi al modo en el cual los ingresos se distribuyen al interior de los hogares, que como unidad de análisis, son los productores de bienestar económico (Torrado, 2006).

La primera mirada, por orden analítico, es a partir de la relación entre los estratos que componen la estructura social y los ingresos totales percibidos por la población laboralmente activa.

Gráfico 1

Brecha de ingresos totales con respecto a la media total, según estratos de clase social. Reino Unido 2009. España y Argentina. 2013.

Base: Población de 18 a 65 años activa al momento de la encuesta. Hogares.
Fuente: Elaboración propia en base a EUSILC, 2009 - ECV INE 2013 - EPHINDEC.

A lo largo de todo el análisis trabajaremos en comparación ambas unidades de análisis: personas activas laboralmente y hogares. El objeto de este tratamiento conjunto es evidenciar cómo las desigualdades se reproducen en ambas esferas, pero particularmente cómo se incrementa la desigualdad en algunas dimensiones de interés cuando abordamos la cuestión desde la unidad de análisis hogar.

Observadas las brechas de ingresos con respecto a la media de cada país, observamos que la distribución por estratos de clase es homogénea entre países: a más alto el estrato, mayor la distancia del grupo con la media (evidenciando mayores ingresos).

Observadas las brechas de ingreso a nivel de los hogares podemos dar cuenta que los ingresos totales se distribuyen, en ambos países, de manera relativamente similar.

Algunas excepciones la constituyen los empleados rutinarios y trabajadores de los servicios (clase media rutinaria o baja), en Reino Unido, cuyas medias de ingresos son relativamente inferiores no solo al resto de los estratos de clase de su país sino que su distancia con respecto a la media del total es mayor que las de quienes están en el mismo estrato en España y Argentina. Estas diferencias entre países probablemente se deban a las especificidades del mercado laboral en cada uno de ellos, y sería un buen punto de avance para otras investigaciones.

Como cabía esperar, la clase de servicios es la que gana casi el doble que la media de la fuerza de trabajo (en los tres países). Los trabajadores calificados tienden a estar mejor posicionados que los pequeños propietarios, con excepción del Reino Unido (aunque cabría hacer la salvedad de que estos últimos agrupan a los que emplean fuerza de trabajo y a los que no, dada la restricción de las fuentes de datos, razón por la cual aparecen como un estrato muy heterogéneo).

Ahora bien, desagregando el análisis por fuente laboral, es decir todos aquellos que vienen de la relación del individuo con el mercado de trabajo, y fuente no laboral, entre las que podemos encontrar las intervenciones estatales, así como las ganancias propias del mercado, como veremos más adelante, empezamos a dilucidar algunas diferencias.

En el gráfico 2 se puede observar la distribución de las brechas laborales con respecto a la media del grupo, según estrato de clase social, por países, para población activa y para hogares. La misma información se encuentra en el gráfico 3 para los ingresos no laborales.

Observadas ambas distribuciones, aparecen, en general, muy similares a la de los ingresos totales. La principal observación que puede hacerse del gráfico 2 es que, mientras en Reino Unido y España las brechas individuales de ingresos laborales con respecto a la media, por estrato de clase social, se mantienen muy similares al observarlas por hogares (al menos en tendencia), en Argentina la situación se da a la inversa. En este último caso, los hogares de cada estrato social logran mejorar su brecha con relación a la media, cuando se toma la dimensión hogar como control. Es decir, los ingresos laborales del conjunto de hogares argentinos de un estrato social, son significativamente más altos que las percepciones laborales individuales dentro de cada estrato. Este primer punto pone un halo de sospecha sobre la importancia de las intervenciones estatales y del rol del mercado (en tanto asignador de los recursos laborales), en este país. Volveremos sobre este punto más adelante.

Gráfico 2

Brecha de ingresos laborales con respecto a la media total, según estratos de clase social. Reino Unido, 2009. España y Argentina. 2013.

Población de 18 a 65 años activa al momento de la encuesta. Hogares.
Fuente: Elaboración propia en base a EUSILC, 2009 - ECV INE 2013 - EPHINDEC.

Gráfico 3

Brecha de ingresos no laborales con respecto a la media total, según estratos de clase
social. Reino Unido, 2009. España y Argentina. 2013.

Base: Población de 18 a 65 años activa al momento de la encuesta. Hogares.
Fuente: Elaboración propia en base a EUSILC, 2009 - ECV INE 2013 - EPHINDEC.

A nivel de los hogares, gráfico 3, el fenómeno anterior se da, justamente, a la inversa. En Argentina, observadas las brechas por hogares evidencian, por estrato de clase, ingresos muchos menores, lo que estaría dando una pista del lugar de esta fuente en la producción de bienestar. En el Reino Unido, en cambio, en muchos casos las brechas de ingreso por estrato de clase o bien se mantienen igual al ingreso individual o se incrementan a nivel del hogar.

A su vez, mientras que en España la mayor participación en la distribución la tienen los trabajadores manuales calificados y los supervisores y técnicos, en Argentina la tiene la clase de servicios y los pequeños propietarios. Esto se debe, probablemente, al desigual impacto de las transferencias de ingresos, y los seguros de desempleo, que son una fuente importante de producción de bienestar en España, como mencionamos al comienzo, y de las jubilaciones y pensiones, así como de rentas y ganancias, en Argentina. En este país aparece también con un ingreso no laboral levemente superior a la media el estrato de trabajadores manuales no calificados, en este caso, como veremos más adelante, como receptores de transferencias de ingresos de la seguridad social, como el caso de la AUHPS, y de jubilaciones y pensiones que se incrementaron desde mediados de la década pasada como producto de la moratoria previsional. Es relevante dar cuenta de esta diferencia a nivel individuo y a nivel hogar, pues da cuenta de que los preceptores de esta fuente son individuos del hogar que no se encuentran dentro de la población delimitada como activa laboralmente. Avanzaremos en este sentido más adelante.

Hasta ahora, las tendencias observadas se mantienen relativamente similares tanto al analizar a los individuos como a la unidad de análisis hogar. En el gráfico 4 se puede observar, no ya las brechas de cada estrato con respecto al total de esa fuente, sino el peso que tiene el ingreso laboral entre la fuerza de trabajo activa habiendo pasado una década del inicio del nuevo siglo, para cada uno de los países.

Hemos construido este indicador para observar cuánto la fuerza de trabajo depende, de manera concreta, del mercado, para hacerse de ingresos que le permitan sostener sus condiciones de vida.

Una primera mirada nos permite sostener que esta fuente es, en todos los estratos de clase, más importante en Argentina, no estando nunca por debajo del 90% de incidencia. De manera concreta, la población en edad laboralmente activa en Argentina depende, de manera casi completa, del mercado para obtener ingresos y reproducir así sus condiciones de vida.

La situación es relativamente diferente al observar los hogares: mientras que en los estratos de clase mejor posicionados en la estructura social dependen en gran medida de la fuente laboral para asirse de ingresos, los trabajadores y el estrato rural presentan una incidencia mucho más baja de esta fuente en la adquisición de sus ingresos, ubicándose alrededor del 70%, mucho más lejos de sus pares argentinos.

Entre Reino Unido y España la tendencia es similar, pero se observan algunas diferencias. En el Reino Unido la proporción que depende de los ingresos laborales para reproducir sus condiciones de vida es menor que en España en los estratos de clases más altos, pero mayor en los más bajos, siendo similar en el estrato agrícola.

Gráfico 4

Incidencia del peso de la fuente laboral en el total del ingreso, según estratos
de clase social, desagregado por fuente. Reino Unido, 2009. España y Argentina, 2013.

Base: Población de 18 a 65 años activa al momento de la encuesta. Hogares.
Fuente: Elaboración propia en base a EUSILC, 2009 - ECV INE 2013 - EPHINDEC.

Observada la incidencia de la fuente laboral por hogar, la tendencia desigual se mantiene: los hogares argentinos dependen en mayor proporción que los hogares europeos del mercado para satisfacer su reproducción. Pero aún más, cabe mencionar que la incidencia de esta fuente en el total de los ingresos disminuye muy considerablemente al pasar de la unidad de análisis individuo al hogar cuando analizamos los casos europeos, mientras que en el caso argentino la reducción es mínima. Esto está evidenciando la poca injerencia de los ingresos no laborales al interior del hogar, lo que pone de manifiesto desigualdades no solo de clase, sino también entre estructuras sociales históricamente desiguales en relación a la formación del capitalismo como sistema mundo.

Para desgranar aún más esa interconexión de desigualdades, se evidencian, de manera empírica, las características diferenciales de producción de bienestar que se dan en cada uno de los países. En este caso observamos la desagregación solo a nivel hogares pues nos interesa ver la composición de ingresos incorporando a los pasivos, como forma de aprehender las modalidades de reproducción de sus condiciones de vida.

  • En el Reino Unido, la principal fuente de ingresos no laborales son las jubilaciones. Particular es el caso de hogares del estrato III, empleados rutinarios, donde esta fuente alcanza el 40% de los ingresos del hogar. En segundo lugar se ubican las ganancias, particularmente entre los estratos más altos de la estructura social. Esta fuente, en muchos casos, está asociada a percepciones de ocupados que no catalogan como salario, sino que se catalogan como ganancias o rentas. Finalmente, cabe destacar que solo en los hogares del sector rural se distingue un peso relativo importante del seguro de desempleo y prestaciones por enfermedad, aunque también de inversiones e intereses (probablemente esta diferencia se deba a lo heterogéneo de este grupo).
  • En España, al igual que en el caso inglés, los ingresos no laborales se componen en una gran proporción por ingresos por jubilaciones, siendo particularmente importante en el estrato rural (aunque con menor peso que en el caso inglés). En segundo lugar de importancia se ubican los ingresos provenientes del seguro de desempleo español, correlacionados de manera inversa con el estrato social: a menor estrato, mayor presencia de esta fuente. En tercer lugar, y con la misma tendencia, se ubican las prestaciones por ayudas de supervivencia.
  • En Argentina, la mayor parte de los ingresos no laborales (que tienen un escaso peso en el total de los ingresos) son jubilaciones o pensiones, al igual que en los países europeos, pero con un peso mucho menor a aquellos. En segundo lugar se ubican los ingresos provenientes de ayuda social, es decir programas de empleo o transferencias de ingresos, siendo mayor entre los hogares de los estratos más bajos.

De este modo, podemos sintetizar que el mercado es la institución preponderante en la producción de bienestar en los tres países pero con un peso relativo marcadamente superior para el caso argentino. En el Reino Unido y España, en cambio, no solo que la media es mucho menor, sino que decrece a medida que descendemos en la estructura social. Es decir, una gran parte de los hogares del Reino Unido y de España reciben ingresos no laborales, y como veremos, en especial estatales, como fuente de distribución de bienestar, situación que no se da en Argentina. En los últimos tres estratos, la Argentina supera siempre por treinta puntos porcentuales a los dos países europeos en cuanto al peso de los ingresos laborales.

Tabla 1
Fuente de ingresos desagregados según estratos de clase social.
Reino Unido, 2009, España y Argentina. 2013.

País -
Fuente
de ingreso

Estratos de clase social

I
Clase de
servicio

II
Clase
de Servicios
baja

IIIa.
Empleados no
manuales rutinarios

IIIb.
Trabajadores de los servicios personales

IVab. Pequeños propietarios con y sin empleados

V.

Supervisores
y técnicos

VI

Trabajadores manuales calificados
y semi

VIIa.

Trabajadores

manuales
no

calificados

IVc/VIIb Agricultores y pequeños productores Trabajadores de la
agricultura

Reino Unido

Ingreso Laboral

63,1

69,6

48,7

56,2

64,3

62,8

54,2

49,4

42,5

Jubilaciones

27,3

18,9

42,4

27,5

24,2

27

31

34,1

29,3

Pensiones privadas

1,8

1,0

1,7

0,7

2,9

0,9

0,7

0,5

0,9

Desempleo

1,1

1,8

0,8

2,9

2,1

1,3

1,8

3,5

11,7

Ayudas de Supervivencia

0,3

0,1

0,4

0,4

0,5

0,1

0,2

0,2

0,0

Enfermedad

1,4

1,3

1,0

2,8

2,0

1,7

4,0

3,9

5,4

Inversiones - intereses

1,0

1,1

1,2

3,4

2,2

1,4

3,5

4,1

7,2

Becas de estudio

0,2

1,2

0,2

2,0

0,3

0,4

0,6

0,7

0,0

Ganancias

4,0

5,0

3,5

4,0

1,5

4,5

3,9

3,6

3,0

España

Ingreso Laboral

71,6

73,2

68

66,4

54,1

67,1

52,7

54,1

45,1

Jubilaciones

18,5

13,0

16,4

13,5

28,9

17,2

24,4

17,7

23,9

Pensiones privadas

1,4

0,8

1,6

0,5

0,8

1,4

0,9

0,5

0,5

Desempleo

3,7

6,9

7,5

8,4

5,3

9,2

12,4

13,3

16,7

Ayudas de Supervivencia

2,9

3,4

4,7

7,3

7,2

1,9

4,9

9,4

8,4

Enfermedad

0,4

0,2

0,2

0,7

0,5

0,4

0,8

0,7

0,8

Inversiones - intereses

1,5

2,0

1,4

2,9

3,0

2,6

3,5

3,6

4,3

Becas de estudio

0,1

0,4

0,2

0,3

0,2

0,2

0,3

0,6

0,4

Argentina

Ingreso Laboral

87,2

88,2

89,5

86,3

81

91,7

87,6

83,3

78,2

Jubilaciones

8,6

7,5

7,4

10,2

12,9

5,8

7,3

10,2

15,0

Desempleo - Indemnizaciones

0,1

0,2

0,5

0,3

0,4

Ayuda social

0,2

0,2

0,8

3,1

0,5

3,5

3,8

4,8

Alimentos

2,5

3,4

2,5

2,0

2,0

1,3

0,9

1,9

0,8

Rentas -
ganancias - intereses

1,3

0,7

0,3

0,5

0,7

0,5

0,2

0,4

0,7

Becas de estudio

0,3

0,1

0,1

0,1

0,3

0,1

Otros
ingresos

0,1

Base: Hogares. Fuente: Elaboración propia en base a EUSILC, 2009 - ECV INE 2013 - EPHINDEC.

En todos los casos, la mayor proporción de ingresos no laborales viene de jubilaciones, pero en los casos europeos lo hace en una medida mucho mayor. La ayuda social es una fuente de ingreso no laboral entre los trabajadores españoles, con más fuerza entre los de estratos trabajadores. En Argentina, en cambio, solo aparece en estos estratos, pero con una fuerza muy poco significativa.

De este modo, hemos podido observar que en relación a las instituciones responsables del bienestar, el mercado se constituye con gran fuerza como protagonista en Argentina en general, y en los sectores de clase trabajadora en particular. En el caso inglés y español, en cambio, en la clase trabajadora la impronta de los ingresos estatales al interior del hogar es altamente significativa, llegando a representar la mitad de los ingresos de los hogares de estos estratos. En el caso inglés es importante la participación de ganancias, que, observadas a su interior, están repartidas mayoritariamente entre los trabajadores de las clases más altas, como ganancias que no están asociadas a un salario, pero que emergen de la fuente de empleo. En este caso, cabría para un trabajo posterior discernir sobre la distinción ingreso laboral - no laboral usada en este artículo. De todos modos, esto podría estar dando un indicio de cómo la reproducción de los hogares ingleses se articula en relación al mercado en una proporción mayor a los hogares españoles.

Analizado desde las personas, pero sobre todo desde los hogares, podemos decir que las formas de articulación entre las instituciones encargadas de la producción de bienestar en la Argentina muestran una estructura marcadamente diferente del modo en que son reconstruidas en los posicionamientos político-culturales que han ganado terreno en la región durante los últimos años. Incluso lo hacen en el sentido opuesto: los trabajadores argentinos dependen casi exclusivamente de ingresos laborales, mientras que casi la mitad de los ingresos de los hogares trabajadores españoles y del Reino Unido provienen de fuentes no laborales. Y es necesario contextualizar puntualmente la comparación: los datos para Argentina son del año 2013, es decir, estas diferencias se observan incluso luego de una década de “contrarreformas” (Danani y Hintze, 2011) que ampliaron y profundizaron la protección social.

Conclusiones

Con este breve artículo hemos intentado poner en relación las esferas de bienestar en perspectiva comparada pasada la primera década del nuevo siglo. Nuestra principal motivación fue aportar desde la investigación empírica al debate sobre el lugar de las intervenciones sociales estatales en nuestro país y en la región, especialmente para poner en debate aquellos discursos y posicionamientos político-culturales que sostienen que el Estado aparece como una esfera sobredimensionada en la conformación de los ingresos de las clases populares frente a la debilidad de los ingresos laborales “genuinos”. La perspectiva comparativa se presentó como la mejor estrategia para la producción de información empírica indispensable para participar en dicho debate. La imagen de sociedades ancladas por el peso gigantesco de sus Estados dilapidadores de ingresos, y la representación de las clases populares como sujetos improductivos que viven sin trabajar gracias a las transferencias estatales contrastan fuertemente con el casi insignificativo peso que los ingresos estatales tienen en la composición de ingresos de los hogares trabajadores argentinos, incluso luego de una década de ampliación y profundización de la protección social. Y también contrastan con la importancia que tienen los ingresos estatales en la composición de los hogares trabajadores del Reino Unido, con la centralidad de Inglaterra, potencia económica mundial y modelo de economía liberal.

A su vez, en este artículo intentamos dar un paso hacia la construcción de una agenda de estudios comparativos sobre regímenes de bienestar entre América Latina y Europa. Para realizar este ejercicio, pusimos en relación los ingresos laborales y no laborales, de personas ocupadas y desocupadas, y de hogares, según estratos de clase social, de manera comparativa entre tres casos: Reino Unido, España y Argentina. Estos dos últimos casos fueron seleccionados bajo el supuesto de “mayor similitud” entre los mundos de bienestar europeos y latinoamericano. El Reino Unido fue incluido a partir de la lógica de la diferencia, con la intención de aportar diversidad a la comparación. De manera sintética, podemos sostener que, en todos los casos, y particularmente en los estratos de la clase trabajadora, el mercado de trabajo es la fuente principal de la cual los hogares argentinos adquieren mayoritariamente sus ingresos. Esto es diferente en los casos europeos: en los hogares ubicados en lo más bajo de la estructura social, los ingresos no laborales, particularmente las jubilaciones estatales y los seguros de desempleo, representan la mitad de los ingresos de los hogares. No obstante, también encontramos diferencias entre los casos europeos. En el caso del Reino Unido la fuente de ingresos más importante son las jubilaciones, y particularmente el seguro de desempleo aparece en el sector rural (estrato IVc/VIIb). En el caso español la participación de las jubilaciones es levemente menor, pero es levemente mayor al caso del Reino Unido en cuanto a las prestaciones por supervivencia, en particular entre los estratos más bajos de la estructura social.

Nuestro propósito es avanzar en la investigación comparativa entre América Latina y Europa sobre la composición de los ingresos, las fuentes de bienestar y la estructura social. De esta manera entendimos que podíamos aportar argumentación fundada para discutir con las interpretaciones actuales sobre la experiencia de los “gobiernos progresistas” en Argentina y en la región como promotores de un excesivo “estatismo” que estaría en el fondo del estancamiento económico y en la pérdida de la “cultura del trabajo” en las clases populares, preocupadas por su productividad.

La aproximación comparativa nos ha permitido poner en su justo lugar esta interpretación mostrando los niveles ínfimos de participación estatal en la composición de los ingresos de los hogares trabajadores argentinos en comparación con los europeos. Se trata de una primera aproximación, que debería avanzar en otros sentidos para profundizar el análisis de la tríada de bienestar: incorporar la variable género, con el desigual peso que pueden tener en las clases sociales y en los países, el tipo de hogar, la composición de los mismos, etc. Sin embargo, aun con una primera aproximación hemos podido avanzar en la caracterización sobre las modalidades de tratamiento de la cuestión social en nuestro país, en el cual los sectores más bajos de la estructura social cuentan casi solo con el mercado de trabajo como institución para la organización de sus condiciones de vida, incluso luego de una década de reformas que ampliaron y profundizaron la protección social. ◙

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1 Agradecemos al Dr. José Saturnino Martínez García (Universidad de La Laguna), por el asesoramiento para el uso de la fuente de datos, las explicaciones metodológicas y técnicas sobre la misma y la construcción del esquema de clases.

2 Office for National Statistics. Social Survey Division, Northern Ireland Statistics and Research Agency and Eurostat, European Union Statistics on Income and Living Conditions, 2009 [computer file]. Colchester, Essex: UK Data Archive [distributor], May 2011. SN: 6767, http://dx.doi.org/10.5255/UKDA-SN-6767-1

3 Disponible en http://www.harryganzeboom.nl/isco08/index.htm

4 Agradecemos al Lic. Manuel Riveiro (IIGG-UBA) por la construcción del esquema de clases EGP en la Encuesta Permanente de Hogares.

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Grandes proyectos como herramientas de creación y recuperación de plusvalías urbanas: ejemplos de Argentina y Brasil.
Beatriz Cuenya

Este trabajo parte de un interrogante presente en el debate latinoamericano en torno a los grandes proyectos: ¿implican estos una subvención al capital inmobiliario, a empresas privadas y a consumidores ricos, a expensas de recursos o patrimonio públicos; o bien el sector público puede capturar las plusvalías urbanas para redistribuirlas socialmente? Para avanzar una respuesta, primero se define el alcance conceptual de los grandes proyectos como herramientas de creación y recuperación de plusvalías urbanas. Luego se presentan algunos ejemplos de Argentina y Brasil, indicativos de tres estrategias de gestión por parte de los gobiernos locales: una regresiva, según la cual los nuevos entornos se financian a costa de recursos y patrimonio públicos; otra más redistributiva, que permite subsidiar a las zonas más pobres con los recursos generados en las zonas de redesarrollo, y una tercera más bien neutra que supone que el redesarrollo se autofinancia con recursos generados por los propios inversores privados y consumidores ricos.

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GLOBALIZACIÓN Y CAMBIO EN EL SUR DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES.
Hilda María Herzer

Este artículo examina la vinculación entre globalización, territorio y ciudad, focalizando el análisis en un aspecto de ese proceso que comienza a darse con cierto ímpetu en la ciudad de Buenos Aires desde fines de la década de 1990 hasta el presente. Se trata del proceso de gentrificación que en estos años se ha desarrollado en distintos barrios. Se hace hincapié en el proceso que, desde la década de 1990, tiene lugar en la zona sur de la ciudad.

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La cuestión de la vivienda en el Área
Metropolitana de Buenos Aires (2003-2008).
María Cristina Cravino

Este trabajo parte de un interrogante presente en el debate latinoamericano en torno a los grandes proyectos: ¿implican estos una subvención al capital inmobiliario, a empresas privadas y a consumidores ricos, a expensas de recursos o patrimonio públicos; o bien el sector público puede capturar las plusvalías urbanas para redistribuirlas socialmente? Para avanzar una respuesta, primero se define el alcance conceptual de los grandes proyectos como herramientas de creación y recuperación de plusvalías urbanas. Luego se presentan algunos ejemplos de Argentina y Brasil, indicativos de tres estrategias de gestión por parte de los gobiernos locales: una regresiva, según la cual los nuevos entornos se financian a costa de recursos y patrimonio públicos; otra más redistributiva, que permite subsidiar a las zonas más pobres con los recursos generados en las zonas de redesarrollo, y una tercera más bien neutra que supone que el redesarrollo se autofinancia con recursos generados por los propios inversores privados y consumidores ricos.

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La juventud en plural: desigualdades, temporalidades e intersecciones.
Ramiro Segura

En este texto de presentación del dosier se plantean los ejes que se desplegaron en la mesa de un seminario en la que participaron especialistas en la investigación sobre juventudes con miras a establecer y profundizar el diálogo y el intercambio a escala regional sobre la temática, no solo en lo relativo a los desarrollos estrictamente académicos, sino también en lo que respecta tanto a las formas en que la investigación sobre juventudes desde las ciencias sociales se vincula actualmente con las políticas públicas como a los desafíos que la investigación social y la política pública sobre juventudes en la región tendrán en el futuro.

Se da cuenta de las miradas convergentes sobre el campo de estudio en juventudes y de las claves de lectura de los especialistas para reconocer la juventud en plural. En esta introducción se destaca cómo la desigualdad, las temporalidades y las intersecciones se constituyen en vectores analíticos desde los cuales se desagregan las juventudes como objeto de estudio.

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Jóvenes entre el centro y la periferia de la ciudad, del Estado y de la academia.
Mariana Chaves

En este escrito se analizan someramente tres campos de producción de lo social desde la perspectiva de la dinámica centro-periferia. Estas categorías tienen cierto potencial creativo para pensar las relaciones de producción del espacio social, pero, además de la ayuda para espacializar relaciones entre diferentes potenciales de poder, estas nociones nos habilitan para estudiar el punto de vista del actor o la visión de mundo. Se trata de conocer quién o quiénes deciden nombrar y logran colocar algo como centro y otra cosa como periferia. Ofrezco como respuesta simplificada anticipada que es desde el lugar donde está posicionado el sujeto, desde donde ve y nombra el mundo. Con esta hipótesis buscaremos pistas para entender el juego de la producción social de: 1) la juventud urbana; 2) las políticas públicas y sociales, que “tocan” a los jóvenes, y fi nalmente; 3) la producción científica sobre juventudes.

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Sensibilidades, derechos y participación juvenil en el escenario político
Itinerarios de investigación y agendas de discusión.
Pedro Núñez

Este artículo aborda la discusión acerca de las formas de participación política juvenil en el periodo entre 2008 y el ciclo político que termina con las elecciones presidenciales de 2015 en la Argentina, aunque se realiza el ejercicio de pensar qué dinámicas adquirieron estos fenómenos en países vecinos. La intención es proponer algunas claves y ejes a considerar como parte de un programa de investigación en la relación entre juventud y política. Para ello se analizan diferentes aspectos de las prácticas políticas juveniles, señalando aquellas cuestiones innovadoras en las formas de militancia como las que replican modos más tradicionales de involucramiento político.

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Investigaciones sobre juventud en Brasil: género y diversidad.
Wivian Weller

El artículo recorre las formas y los momentos de la investigación sobre la juventud en Brasil desde el análisis del movimiento estudiantil durante la década de 1960 hasta los años 2000, cuando comenzaron a diversifi carse los estudios al introducir las dimensiones de género, sexualidad, raza y etnia, entre otras dimensiones de la diferencia y la desigualdad, para llegar a la inquietud en el presente sobre cómo superar cierta difi cultad de articulación de diferentes categorías de análisis en un análisis interseccional de la juventud.

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Distancias cercanas y diferencias encontradas en la Ciudad de Buenos Aires. El caso de los adultos y las adultas que viven en las calles. 1997-2011.
Martín Boy

En este artículo se trabajará sobre las limitaciones que se encuentran en el campo de la Sociología Urbana para pensar el encuentro de otredades de clase que reactualizan procesos de desigualdad social. Mucho se ha escrito sobre el proceso de segregación residencial que atravesó a la Ciudad de Buenos Aires desde la profundización del neoliberalismo en la década de 1990 pero poco se dice sobre cómo la crisis social, política y económica modificó el paisaje urbano y cómo diferentes grupos de pobres reocuparon áreas centrales de la ciudad para desarrollar en el espacio urbano estrategias de supervivencia. De esta forma, se intentará reproblematizar cómo los pobres también construyen usos y significaciones de un mismo espacio céntrico.

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Hacia un enfoque relacional del bienestar
Elementos para el diagnóstico y la orientación de políticas públicas
Rolando Cristao

En el presente trabajo se analiza críticamente el enfoque de pobreza y se propone el enfoque de los activos y estructura de oportunidades como herramienta para el diagnóstico social. A partir de este desarrollo, se discute en qué medida el concepto de desigualdad podría actuar como organizador del análisis de la situación social.

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Programas sociales y personas en situación de calle en la ciudad de Buenos Aires
Un mapa conceptual de las intervenciones
Andrea Bascialla

El presente trabajo presenta un análisis resumido de las políticas sociales generadas por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para personas en situación de calle. A partir de la sistematización de la información ofi cial disponible, se confeccionó un cuadro de los programas y se señalaron los conceptos más sobresalientes en relación a: i. qué ejes de la vida en la calle se recortan como problema social a solucionar; ii. qué responsabilidades atañen a cada actor social en estas soluciones y iii. qué aspectos de los grupos poblacionales se delimitan con determinadas categorías (edad, género, etc.). Se consideró el eje temporal para contextualizar las categorizaciones y esquemas de intervención. El análisis incluyó, además, los aportes teóricos vigentes sobre el tema para entender que la focalización en la falta de vivienda y la invisibilización de las causas estructurales impiden soluciones de largo alcance.

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Entre prácticas instituidas, instituciones interpeladas y luchas distintivas:
la AUH frente a la ampliación del derecho a la educación (2009-2015).
Nora Gluz e Inés Rodríguez Moyano

El artículo propone analizar los sentidos que asumen las políticas de transferencias condicionadas de ingresos en el campo escolar, en el marco de las tendencias hacia la mayor integralidad de las intervenciones destinadas a garantizar el derecho a la educación durante el periodo 2009-2015 en Argentina. Nos interesa examinar el modo como estas son apropiadas en las escuelas a través de las mediaciones institucionales y de las tradiciones simbólicas propias del campo escolar así como de las lógicas de los actores que en ella intervienen. El trabajo toma como fuente los resultados de una investigación desarrollada entre 2013 y 2015 en la provincia de Buenos Aires sobre los procesos de implementación de la principal política de transferencias monetarias a nivel nacional: la Asignación Universal por Hijo para la Protección Social.

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Las tensiones de las condicionalidades de la Asignación Universal por Hijo desde la perspectiva de los actores.
Laura Eugenia Garcés

Al analizar las políticas sociales, podemos posicionarnos en perspectivas teóricas que justifican el establecimiento de condicionalidades o, por el contrario, en perspectivas que se oponen a aquellas por considerar que contradicen la idea de derecho. En tanto, en el presente trabajo pretendemos problematizar esas respuestas dicotómicas y las tensiones conceptuales que están presentes en las percepciones de los actores involucrados en la Asignación Universal por Hijo de Argentina, analizando los sentidos otorgados a estos conceptos, ya no como correctos o incorrectos según una perspectiva teórica sobre las condicionalidades, sino complejizando el análisis, articulando con otros desarrollos teóricos que amplíen el horizonte explicativo de la condicionalidad y que, al mismo tiempo, den cuenta de las miradas de los sujetos involucrados en la práctica concreta de las condicionalidades.

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Las políticas de transferencias condicionadas en la Argentina posconvertibilidad:
¿una forma de mediación entre la cuestión social y el régimen social de acumulación?
Silvio Alejandro Crudo

En las últimas décadas se advierte la expansión que han tenido los programas de transferencias condicionadas (PTC) en los esquemas de protección social, así como sus mutaciones en términos de diseño. Si varios son los factores que ayudan a comprender los procesos de formulación de las políticas sociales, nos centraremos en uno: el régimen social de acumulación en el que se encuentran insertas. El interrogante que guiará este trabajo será: ¿qué relaciones se pueden establecer entre los PTCI y el régimen social de acumulación que contiene? Para responderlo, tomaremos los casos de dos programas argentinos: el Plan Familias por la Inclusión Social y la Asignación Universal por Hijo para la Protección Social. La hipótesis que sostendremos es que estos programas se actualizan como una forma de mediación entre la cuestión social y el incipiente régimen social de acumulación que se estaba definiendo tras la salida de la convertibilidad. Para ello, recurriremos a decretos y reglamentaciones de los programas tomados como casos, documentos institucionales y datos estadísticos.

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¿Cooperativismo como oportunidad perdida? Problemas estructurales y coyunturales del cooperativismo bajo programas
Pilar Arcidiácono y Ángeles Bermúdez

El artículo analiza el campo del cooperativismo de trabajo bajo programas a partir del caso del Programa “Ingreso Social con Trabajo” (Prist). Se abordan cuestiones estructurales y cambios de coyuntura apelando a la metáfora de bisagras de gestión. Se sostiene que las modificaciones impulsadas por el gobierno de Cambiemos se erigen y legitiman sobre un conjunto de supuestas “debilidades preexistentes” del programa, donde el esquema cooperativo comenzaba a perder centralidad. Hasta el momento, la nueva gestión brinda mayor preponderancia a las actividades de formación con una nueva versión de la teoría de capital humano y al componente de las transferencias de ingresos. Este trabajo deja abiertos interrogantes sobre las posibilidades futuras y disputas en torno al Prist y a la línea del cooperativismo de trabajo bajo programas entre posiciones más próximas al reconocimiento de nuevas formas de trabajo autogestivo-asociativo que persiguen sectores de la economía popular, por un lado, y propuestas gubernamentales de corte individual que tienden a descolectivizar el abordaje de la política pública.

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De la promoción del trabajo cooperativo al Salario Social Complementario. Transformaciones en la transferencia de ingresos por trabajo en la Argentina
Malena Victoria Hopp

A partir del trabajo de campo cualitativo y el análisis documental, el artículo reconstruye y analiza la estrategia de política social del Estado argentino ligada a las transferencias de ingresos en el marco de experiencias de trabajo cooperativo y en la economía popular, y las disputas en torno a los sentidos del trabajo y la organización colectiva que estas implican. En este recorrido, se indaga acerca de los fundamentos de la inclusión del trabajo cooperativo como marco de realización de las tareas laborales y como condición para el otorgamiento de una transferencia directa de ingresos, en el período 2003-2015, y la ruptura que plantea la nueva orientación de las políticas sociales que propone transferencias “sin cooperativas” y la creación de un Salario Social Complementario, impulsados por la nueva gestión de Gobierno, iniciada en diciembre de 2015.

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La lucha por un lugar en Buenos Aires.
Crisis de la vivienda y boom inmobiliario (1990-2010)
Marie-France Prévôt-Schapira

En el marco del programa Metraljeux de estudio sobre cuatro metrópolis de América Latina, este trabajo parte de la idea de que en Buenos Aires, como en otras ciudades de la región, los modelos de gobernanza son producto de las lógicas políticas e institucionales que caracterizaron las trayectorias de las metrópolis así como su inserción en la globalización. El análisis propuesto, elaborado como resultado de un trabajo de campo en las ciudades de México y de Buenos Aires en los años 2008-2010, permitirá entender los modos de la gobernanza de la vivienda en Buenos Aires, paradójica con respecto a las otras metrópolis de América Latina.

En primer lugar, se establecen, en una perspectiva histórica, las nuevas formas de precariedad y vulnerabilidad de la vivienda en la Ciudad de Buenos Aires en los años 2000. Luego se pone el foco en el desfasaje entre el derecho a la vivienda reconocido por la Constitución de la Ciudad Autónoma (CABA) y las políticas implementadas para responder a la apremiante demanda habitacional, privilegiando el análisis de las lógicas políticas e institucionales. Por último, se muestra cómo la concentración de programas de vivienda social, la mayor parte de ellos confinados en el sur de la ciudad, profundiza los procesos de segregación existentes, endurece las fronteras entre distintos barrios y exacerba las tensiones.

En fin, el artículo sostiene que la pregunta por quién se apropia del espacio es clave para hacer inteligible la dinámica y las posibilidades de la gobernanza metropolitana.

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Bienestar infantil y diversidad familiar.
Infancia, parentalidad y políticas públicas en España
Dolors Comas-d´Argemir

El reconocimiento de la diversidad familiar es un componente esencial para el bienestar de la infancia. Las familias han experimentado fuertes cambios en su composición y relaciones internas y esto es especialmente relevante en la España de los últimos cincuenta años, en que se ha pasado de un modelo familiar único (matrimonio heterosexual con hijos) a una diversidad de formas de convivencia y a una democratización de las relaciones entre hombres y mujeres y entre generaciones. En este artículo presentamos las políticas públicas dirigidas a la infancia, con especial referencia a las relacionadas con el reconocimiento de las nuevas realidades familiares. Constatamos que las políticas de infancia y las políticas familiares han sido de poca entidad y de gran fragilidad en España y que los avances que se produjeron a finales del siglo XX, coincidiendo con el desarrollo del Estado del bienestar, se han visto truncados con la gran depresión económica y las políticas neoliberales de austeridad, que limitan la responsabilidad del Estado y sitúan a la familia como garante del bienestar infantil, acentuando el riesgo de pobreza infantil. Es en este contexto en el que hay que interpretar la escasa sensibilidad pública hacia las nuevas necesidades de las nuevas familias.

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Los sistemas de registro de información como instrumentos para la gestión de políticas públicas para niñas, niños y adolescentes.
El caso de la Ciudad de Buenos Aires
Cristina Erbaro y Verónica Lewkowicz

El compromiso asumido por la Argentina, como Estado Parte de la Convención sobre los Derechos del Niño, y las leyes nacionales y locales de protección integral de derechos requieren del seguimiento de su implementación en las políticas públicas. En ese marco, una de las tareas más importantes es la construcción de sistemas de registro que brinden información sobre el acceso a los derechos de niñas, niños y adolescentes. En el presente trabajo se reflexiona sobre el Legajo Único Electrónico, primer sistema para el registro de situaciones de amenaza o vulneración de derechos, de uso exclusivo de todos los servicios y programas de atención directa del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

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Autoritarismo, espacio urbano y sectores populares
A propósito de Merecer la ciudad: los pobres y el derecho al espacio urbano, Oscar Oszlak (2017). Ciudad de Buenos Aires: Eduntref. Segunda edición ampliada
Fernando Ostuni

El compromiso asumido por la Argentina, como Estado Parte de la Convención sobre los Derechos del Niño, y las leyes nacionales y locales de protección integral de derechos requieren del seguimiento de su implementación en las políticas públicas. En ese marco, una de las tareas más importantes es la construcción de sistemas de registro que brinden información sobre el acceso a los derechos de niñas, niños y adolescentes. En el presente trabajo se reflexiona sobre el Legajo Único Electrónico, primer sistema para el registro de situaciones de amenaza o vulneración de derechos, de uso exclusivo de todos los servicios y programas de atención directa del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

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Los desafíos de la justicia escolar.
François Dubet

El gran proyecto escolar moderno se fundó en la mayoría de los países entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, cuando se construyeron los sistemas educativos públicos nacionales con la misión de escolarizar a todos los niños. En esos años de fuerte confianza en la educación, dos grandes proyectos se afirmaron: un proyecto de justicia social y un proyecto de emancipación. Uno se basa en la creencia en la capacidad de la escuela para promover una jerarquía social justa basada en el mérito de los individuos y no solo en los privilegios debidos a su nacimiento; el segundo postula que la escuela puede formar ciudadanos autónomos y solidarios en el marco de las sociedades nacionales democráticas. En este artículo se analizan esos dos proyectos, el de la justicia y el de la educación, para distinguir sus diversas dimensiones e intentar definir los desafíos a los que hoy nos enfrentamos. Se sostiene, en líneas generales, que en tanto los sistemas educativos están insertos en las sociedades, cuanto más justa e igualitaria es una sociedad, más probabilidades tiene la escuela de ser ella misma justa e igualitaria. Porque si bien la escuela interviene sobre la sociedad, no está quizás en condiciones de “salvar el mundo”.

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Las continuas mejoras en la distribución del ingreso en Argentina entre 2003 y 2015.
Ana Laura Fernández y Mariana L. González

El período 2003-2015 puede caracterizarse en su conjunto en términos socioeconómicos por el crecimiento de la economía, la mejora en las condiciones laborales y la ampliación de las políticas sociales y de seguridad social. Entre estos años se produjo, a su vez, una mejora continua en la distribución del ingreso, que implicó una reversión respecto de la tendencia regresiva que se había verificado desde los años de la última dictadura militar. En este marco, el objetivo de este trabajo es analizar la evolución de la distribución de los ingresos familiares e individuales durante esta etapa indagando en su asociación con diferentes factores tales como la dinámica del mercado de trabajo, los ingresos laborales y no laborales. El análisis se basa en una periodización fundamentada en la dinámica macroeconómica y de las variables analizadas, que distingue tres subetapas. La principal fuente de información es la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC.


El estudio permite concluir que la menor desigualdad en los ingresos familiares no solo se relaciona positivamente con una mejora en la distribución de los ingresos laborales sino también con el efecto diferencial del aumento de la ocupación y las variaciones en la tasa de actividad, y la menor precariedad en el empleo. Del mismo modo, es fundamental en la explicación la ampliación del régimen previsional y el aumento real de los haberes jubilatorios, mientras que las políticas sociales de transferencias monetarias tienen un rol también positivo, pero de menor intensidad.

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La desigualdad regional de ingresos en la Argentina de las últimas décadas
Impacto redistributivo del Estado y contribución regional a la inequidad urbana
Gabriel Calvi y Elsa Cimillo

En este trabajo se aborda el fenómeno de la desigualdad de ingresos personales en los distintos agrupamientos urbanos (regiones y aglomerados) de la Argentina y su evolución en los últimos veinte años. El estudio se concentrará en dos aspectos: 1) la evolución de la desigualdad y del impacto redistributivo de las transferencias estatales (contributivas y no contributivas) a nivel regional; 2) el aporte de cada área a la desigualdad del total urbano.


Para el primer aspecto abordado se analizarán coeficientes de Gini de ingreso per cápita familiar (IPCF), antes y después de transferencias estatales. En este punto se procederá comparando ambos tipos de coeficientes, asumiendo que la diferencia es un buen indicador del efecto redistributivo de la intervención del Estado. La comparación será realizada para cada uno de los agrupamientos territoriales en los distintos años considerados.


El segundo aspecto, de mayor complejidad, es el relativo a la contribución de regiones y aglomerados a la inequidad del total urbano en el período analizado. La desigualdad de IPCF del total urbano resulta de incluir en un único ordenamiento jerárquico (distribución) los ingresos individuales (IPCF) de distintas áreas geográficas, que presentan heterogeneidades en términos de tamaño poblacional y nivel de ingresos. Esta mayor o menor heterogeneidad (entre regiones o aglomerados) origina contribuciones diferenciales a la desigualdad total. La metodología utilizada en este punto es una adaptación del procedimiento de descomposición del Gini por fuentes de ingreso elaborado por Lerman y Yitzhaki (1985) y difundido por CEPAL en 2008 (Medina y Galván, 2008). La adaptación aquí realizada consiste en considerar los ingresos de los residentes de cada región o aglomerado como fuentes distintas del ingreso total urbano.


En la definición de las áreas urbanas se sigue la clasificación de agrupamientos territoriales que emplea el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), fuente de información utilizada en este trabajo. Nos referimos a las seis regiones estadísticas definidas por el INDEC (Gran Buenos Aires, Cuyo, Noreste Argentino, Noroeste Argentino, Patagonia y Pampeana) y a los distintos aglomerados urbanos relevados por la encuesta (cuya cantidad ha variado desde los inicios de la EPH).


El estudio es precedido por una sección en la que se describe brevemente la evolución de la desigualdad de ingresos entre 1993 y 2013, y que nos permite identificar las etapas a partir de las cuales será estilizado el análisis. Un último punto queda dedicado a las conclusiones que se desprenden de las evidencias aportadas.

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Producción de bienestar y estructura social en perspectiva comparada:
Reino Unido, España y Argentina
Jésica Lorena Pla y Emilio Jorge Ayos

Este artículo analiza la composición de ingresos y su relación con la estructura social, a partir de una perspectiva comparativa, seleccionando los casos de Reino Unido, España y Argentina. Retomamos la discusión sobre las formas de articulación entre las diferentes instituciones que participan en la provisión del bienestar, Estado, Mercado y Familia, aprendiéndolas a partir de la desagregación de los ingresos por fuente (laboral, no laboral, y en este último caso, su composición), abordados comparativamente a partir de la unidad de análisis individuo y la unidad de análisis hogar.


Utilizamos los microdatos de las siguientes fuentes: la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Argentina), la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (España - 2013 en cada caso) y su versión inglesa European Union Statistics on Income and Living Conditions (2009).


El instrumento de medición utilizado para analizar la evolución de la estructura de clases en relación al mercado de trabajo fue el esquema de clases de Erikson, Goldthorpe y Portocarero (Goldthorpe y Heath, 1992).

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Desigualdad de oportunidades de graduación universitaria en Argentina (1975-2015):
Efectos del territorio, la clase social de origen y el nivel educativo familiar
Pablo Dalle, Paula Boniolo, Bárbara Estévez Leston y Joaquín Carrascosa

El artículo analiza la incidencia del origen social familiar y el territorio en la desigualdad de oportunidades de graduación universitaria en Argentina y su evolución a través de cuatro cohortes nacidas entre 1945 y 1985. Se utiliza una metodología cuantitativa que combina el análisis de dos fuentes de datos secundarios: la Encuesta Nacional sobre Estructura Social de 2015 y el Censo Nacional de Personas, Hogares y Viviendas de 2010. Se utilizaron técnicas estadísticas descriptivas: tablas de contingencia, gráficos y mapas, e inferenciales: modelos log-lineales y de regresión logística multivariados. Las pautas observadas sugieren que la escasa expansión de la graduación del sistema universitario en las últimas décadas ha implicado, hasta el momento, una ampliación de la desigualdad de clase en el logro de credenciales universitarias en la cohorte más joven, esto es, mayores ventajas para quienes provienen de clases medias. El nivel educativo del hogar de origen es la variable que más influye en la graduación universitaria y su efecto sobre la desigualdad de oportunidades se mantiene constante a través de las cohortes. Asimismo, el estudio brinda evidencia en favor de que la región de nacimiento y de residencia actual contribuye a delinear la desigualdad de oportunidades educativas.

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Procesos de exclusión en las políticas sociales:
explorando los perfiles de la población no perceptora de la Asignación Universal por Hijo
Agustín Salvia, Santiago Poy y Ianina Tuñón

Está ampliamente probado que las instituciones laborales y de seguridad social asociadas a los mercados de trabajo formal constituyen el principal mecanismo de inclusión social sistémica en economías de mercado (OIT, 2017). No obstante, la reconfiguración productiva y sus efectos sobre el empleo y la exclusión a escala global condujeron a muchos gobiernos a desarrollar sistemas de protección paralelos a tales mecanismos (CEPAL, 2018). En América Latina, estos sistemas han adoptado la forma de programas de transferencias condicionadas de ingresos, orientados a la lucha contra la pobreza y concebidos como instrumentos transitorios hasta que los beneficiarios logren una mejor inserción en el mercado laboral. Si bien han tenido efectividad para paliar situaciones de pobreza extrema, en distintos países se ha constatado su insuficiencia para superar exclusiones o autoexclusiones sociales y promover formas más plenas de inclusión social sistémica.


A partir de 2009, el gobierno argentino implementó un sistema de transferencia condicionada de ingresos –la Asignación Universal por Hijo–, destinado a hogares con niños y adolescentes cuyos padres fueran trabajadores informales, desempleados o inactivos y no tuvieran acceso a otros mecanismos de protección social. La literatura ha abordado distintas aristas de esta política. Adoptando un enfoque crítico sobre el carácter universal, transitorio e inclusivo de esta iniciativa, este artículo aborda un aspecto poco explorado: el perfil socioeconómico, demográfico, laboral y residencial de aquellos potenciales beneficiarios excluidos o autoexcluidos del programa. Se parte de la hipótesis de que se trata de una población heterogénea, atravesada por diferentes clivajes y grados de marginalidad social, cuyas particulares condiciones constituyen el principal factor de exclusión.


La fuente de información son los microdatos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina correspondientes al período 2010-2015. Sobre las bases apiladas se aplican modelos de regresión, análisis factoriales y construcción de clústeres que permiten caracterizar y tipificar los diferentes procesos sociales de exclusión subyacentes a los perfiles socioeconómicos, demográficos, laborales y residenciales presentes en una población de niños y adolescentes elegibles no beneficiarios de la AUH.

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Políticas sociales y simbolismo del trabajo en Argentina
Desigualdad, apropiaciones y sentidos vividos en el espacio social de Córdoba
Gonzalo Assusa

El artículo aborda la relación entre políticas sociales y desigualdad en la Argentina contemporánea. Para ello, plantea su análisis en dos dimensiones paralelas e interconectadas. La primera refiere al lugar de las políticas sociales como instrumento de reproducción social y al modo en que se inserta en una serie de estrategias de reproducción social de las familias para sostener o mejorar su propia posición en el espacio de las clases sociales. La segunda refiere a cómo las políticas sociales (denominadas coloquialmente “planes sociales") pasan a formar parte de un acervo común de categorías simbólicas que se ponen en juego en la construcción de fronteras simbólicas que distinguen legitimidades, dignidades y prestigios diferenciales entre personas. Con este objetivo, el artículo propone una articulación de métodos, combinando procesamiento estadístico multifactorial de bases de datos como la ENES-PISAC, con un extenso trabajo de campo cualitativo que va desde entrevistas en profundidad hasta registros etnográficos.

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Las transformaciones en las prácticas de los sectores populares organizados a partir de la implementación de la Asignación Universal por Hijo
Victoria D’Amico

En este artículo exploramos las reconfiguraciones de la relación entre sectores populares y Estado a partir del análisis del modo que adoptó la inscripción de la AUH en las redes de sociabilidad política local de una organización socioterritorial, el Movimiento Justicia y Libertad en la ciudad de La Plata, entre 2011 y 2015. Sostenemos que la implementación de la AUH conllevó dos transformaciones simultáneas en las prácticas de los sectores populares organizados. Por un lado, reprodujo el sentido oficial de que la política es gestionada directamente por el Estado nacional. Al hacerlo, las organizaciones se distanciaron del carácter disruptivo con que habían disputado previamente su papel protagónico como mediadoras en la gestión de políticas sociales y, como consecuencia, se produjeron procesos de individualización de los sectores populares.


Por otro, las organizaciones reconfiguraron su trabajo territorial a través de su participación en otros programas sociales. Las cooperativas del Programa de Ingreso Social con Trabajo, más conocido como “Argentina Trabaja”, operaron como núcleos de articulación de recursos, tareas y demandas al Estado en el entramado local. Reconstruimos empíricamente las tensiones irresueltas que ambos procesos generaron en las experiencias de ciudadanización y desigualdad, particularmente para las mujeres.

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Experiencias del bienestar
Para una comprensión de la política social desde el sentido común
Daniela Soldano

Conseguir trabajo, agua potable, una bolsa de alimentos, un turno médico, un lugar donde vivir, o un cupo en la mejor escuela pública del barrio, constituyen desafíos que enfrentan a diario los vecinos de las barriadas relegadas de las ciudades en nuestra región. Estos desafíos permiten advertir dos registros del orden socio-político: la estructura desigual que da forma a sus condiciones de vida y las prácticas efectivas de reproducción social. Entre ambos, se ubica el sentido común, un nivel de conocimiento experiencial, potente para orientar dichas rutinas cotidianas y con capacidad para “suturar” simbólicamente las fracturas de una sociedad atravesada por la desigualdad socioeconómica. Este artículo propone la comprensión de lo que se denominará “experiencias del bienestar” –del Estado y la política social–, en las que entran en escena un conjunto de razonamientos evaluativos que atañen a la calidad de los recursos públicos, a la efectividad y legitimidad de su mediación y al grado de justicia presente en su distribución en los diferentes territorios.

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Cuando la desigualdad y la pobreza pasaron a ser problemas de la gerencia social
Notas sobre el caso de los think tanks en los noventa
Adriana Clemente

Este artículo problematiza sobre la orientación y las características de las fuentes de conocimiento y el asesoramiento brindado para el diseño de los programas sociales y el tratamiento de la pobreza que se realizaron como parte de la cooperación técnica para el desarrollo en la década de los noventa. El análisis focaliza el rol de los dispositivos institucionales que actúan en torno a procesos de vinculación tecnológica y social con la vocación de incidir en la agenda pública (think tanks), particularmente los asociados al ámbito académico inscriptos en el campo de las políticas sociales y el desarrollo.