Número 1 - Primer semestre 2017

Dosier 2 - Sobre juventudes: problemas, debates y políticas

La juventud en plural: desigualdades, temporalidades e intersecciones

  • Ramiro Segura

    Doctor en Ciencias Sociales (UNGS-IDES). Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Profesor de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y del Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la Universidad Nacional de San Martín. Ha sido profesor de la materia “Antropología Urbana” en la Especialización y Maestría en Políticas Sociales Urbanas, UNTREF.

+ Aa

  • Para citar este artículo

    Referencia electrónica
    Segura, Ramiro (2017). La juventud en plural: desigualdades, temporalidades e intersecciones. Ciudadanías. Revista de Políticas Sociales Urbanas N°1. Primer semestre 2017, pp. 69-70 [En línea]. Consultada el: 20-02-2018
    URL: http://untref.edu.ar/sitios/ciudadanias/n1_dossier2_art1.php
    Copiar

Resumen

En este texto de presentación del dosier se plantean los ejes que se desplegaron en la mesa de un seminario en la que participaron especialistas en la investigación sobre juventudes con miras a establecer y profundizar el diálogo y el intercambio a escala regional sobre la temática, no solo en lo relativo a los desarrollos estrictamente académicos, sino también en lo que respecta tanto a las formas en que la investigación sobre juventudes desde las ciencias sociales se vincula actualmente con las políticas públicas como a los desafíos que la investigación social y la política pública sobre juventudes en la región tendrán en el futuro.

Se da cuenta de las miradas convergentes sobre el campo de estudio en juventudes y de las claves de lectura de los especialistas para reconocer la juventud en plural. En esta introducción se destaca cómo la desigualdad, las temporalidades y las intersecciones se constituyen en vectores analíticos desde los cuales se desagregan las juventudes como objeto de estudio.

Introducción

Los artículos que siguen fueron presentados originalmente en la mesa “Investigaciones sobre juventudes: problemas, debates y políticas” que coordiné en el marco del Seminario Internacional “Las Políticas Sociales Urbanas y la construcción de la ciudadanía”, organizado por la Maestría en Políticas Sociales Urbanas de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, en 2011.

En el contexto actual, la relevancia de reflexionar sobre la cuestión juvenil en relación con las políticas sociales urbanas y la ciudadanía está fuera de discusión. En efecto, en las últimas décadas “juventud” se ha constituido en un tópico central no solo de la reflexión académica y la intervención política, sino también –y fundamentalmente– un significante clave de la vida social cotidiana, en el que muchos cifran el presente y el futuro de la sociedad, ya se trate de versiones utópicas, de proyecciones entusiastas y optimistas respecto del porvenir o, por el contrario, de una condensación de temores, estigmas y riesgos de diversa naturaleza y magnitud. Así, “juventud” designa hoy menos un sujeto estable y fácilmente delimitable que un terreno disputado, heterogéneo y polivalente: actor social, objetivo publicitario, discurso mediático, objeto de investigación y campo de intervención constituyen distintas instancias en las que circulan sentidos y prácticas sobre la juventud en la actualidad.

En este sentido, el desafío de la mesa consistió en convocar a especialistas en la investigación sobre juventudes con miras a establecer y profundizar el diálogo y el intercambio a escala regional sobre la temática, no solo en lo relativo a los desarrollos estrictamente académicos, sino también en lo que respecta tanto a las formas en que la investigación sobre juventudes desde las ciencias sociales se vincula actualmente con las políticas públicas, como a los desafíos que la investigación social y la política pública sobre juventudes en la región tendrán en el futuro.

En consonancia con la propuesta inicial, los trabajos escritos especialmente para las jornadas por la doctora Wivian Weller, de la Universidad de Brasilia; la doctora Mariana Chaves, de la Universidad Nacional de La Plata y el CONICET, y el doctor Pedro Núñez, de FLACSO y el CONICET, se esfuerzan por delinear los trazos principales del debate académico sobre la juventud en la región, establecer vinculaciones productivas entre distintas disciplinas y tradiciones nacionales en los abordajes presentes en las investigaciones y sugerir posibles líneas de acciones futuras.

La mesa posibilitó un intercambio fructífero, no solo entre los expositores, sino también entre estos y el público presente, ayudándonos a comprender la lenta consolidación de los estudios sobre juventudes –específicamente, en Argentina y en Brasil–, realizando un balance sobre la situación del campo de estudios en la región, promoviendo estrategias de análisis novedosas y dando indicios de los desafíos que se vislumbran para un campo de estudios en franco crecimiento.

Por esto, los tres trabajos pueden leerse como un balance del campo de los estudios en juventudes en lo que hace a los logros obtenidos en las últimas décadas, a los vacíos y las debilidades del presente y a una serie de sugerencias relativas a los caminos a transitar en el futuro. A mí me gustaría, además, que este encuentro de trabajos sea un punto relevante en el largo camino de consolidar un necesario diálogo intelectual entre investigadores de la región que colabore con el desarrollo y el fortalecimiento de los intercambios y el trabajo conjunto.

Miradas convergentes sobre el campo de estudio en juventudes

Los balances realizados por los tres trabajos presentan miradas convergentes sobre la situación de los estudios sobre juventudes en América Latina. En efecto, los tres investigadores coinciden en relatar una historia de un progresivo desarrollo de los estudios sobre juventudes en las distintas tradiciones nacionales, que ha dejado de ser en la última década un tema “periférico” (para usar el término escogido por Mariana Chaves en su texto) dentro de las investigaciones en ciencias sociales.

No se trató, por supuesto, de un desarrollo continuo y equilibrado en toda la región. Por el contrario, las exposiciones se detienen a señalar que es posible identificar tanto destiempos en el desarrollo del campo de estudio sobre juventudes en los distintos países como peculiaridades nacionales en los modos de abordar la temática.

En relación a los destiempos, parece bastante claro que, como muestra Wivian Weller, Brasil cuenta con un desarrollo temprano y sostenido de investigaciones sobre juventudes, desarrollo que –en términos relativos– es más tardío y de una escala menor en el caso de Argentina. Ahora bien, más allá de estas diferencias relativas, la Argentina también cuenta en la actualidad con un desarrollo pujante y en crecimiento, factible de objetivar en la creación de posgrados específicos, en la consolidación de equipos de investigación, en el número de tesis producidas y en la cantidad de encuentros y congresos sobre la temática que se celebran cada año.

Por otro lado, en lo relativo a las peculiaridades nacionales, en el trabajo de Pedro Núñez es posible identificar una estrecha relación entre los problemas sociales dominantes en cada período de la vida política de los países que componen el Mercosur y el tipo de abordaje y de pregunta predominante en las investigaciones sobre la juventud. Es decir, el acercamiento a la juventud como problema de investigación está mediado por las matrices societales de cada país y, por ende, es posible encontrar matices y tendencias en las formas en que las ciencias sociales de cada uno de los países se acercaron a la juventud –y la problematizaron–. Sintetizando de manera esquemática los hallazgos realizados por Pedro Núñez, mientras las investigaciones sobre la juventud en la Argentina durante la década del noventa –momento en el cual ganaron visibilidad– se concentraron tanto en la indagación de los procesos que constataban la ruptura de la matriz igualitarista, basada en la integración que favorecía el sistema educativo y en el acceso a los derechos sociales a través del mercado de trabajo, como en una lectura política de las nuevas prácticas culturales de los jóvenes, en Brasil las preocupaciones predominantes en el mismo período solían poner la mirada tanto en los procesos de exclusión que atravesaba la juventud y sus prácticas culturales1 como en la preocupación omnipresente por la juventud y las violencias. Para el mismo período, mientras en Uruguay parecería predominar –en la misma dirección que en la Argentina– una mirada nostálgica por la sociedad cohesionada perdida, en el Paraguay el problema principal de la época giraba en torno de una transición hacia la democracia tardía en comparación con los demás países de la región.

Matices y escalas nacionales aparte, lo que está claro hoy es que la juventud es un campo de investigaciones con una tradición propia, en crecimiento y en proceso de diversificación de los abordajes, como muestra detalladamente para el caso de Brasil el trabajo de Wivian Weller. Nos encontramos, para usar las palabras de esta investigadora con las cuales coincidieron los otros dos expositores, ante un campo “consolidado, más no sólido”. Frase ciertamente paradójica que busca cifrar lo que se ha conseguido en las últimas décadas y, simultáneamente, enfatizar en lo que aún resta por hacer. En este sentido vale señalar que, por un lado, es indudable que, después de un duro inicio y de ciertas resistencias por parte del campo de las ciencias sociales, la investigación sobre juventudes ha crecido y se ha diversificado; sin embargo, por el otro lado, más allá de estos logros, es claro que falta trabajar en distintas direcciones que fueron señaladas de manera coincidente por los participantes de la mesa: construir y precisar el referencial teórico y metodológico con el cual se aborda el estudio de la temática, desarrollar nuevas relaciones interinstitucionales y potenciar las ya existentes, multiplicar los estudios comparativos sobre la juventud, potenciar la articulación entre investigación y políticas públicas, incrementar el diálogo de las producciones de la región con las producciones de otras latitudes, entre otras cuestiones.

La juventud en plural. Tres claves de lectura

Además de una lectura convergente sobre la historia, el estado actual y los desafíos futuros del campo de investigaciones sobre juventudes en América Latina, una vez instalada “la juventud” como tema legítimo de investigación en nuestras ciencias sociales, los tres autores coinciden en la necesidad de lo que podríamos denominar pensar la juventud en plural. Es decir, los tres artículos reconocen la necesidad de un cambio en la mirada de las investigaciones sobre juventudes: en lugar de partir de la categoría universal y abstracta de “la juventud”, es fundamental reponer en la investigación juventudes variables histórica y socialmente, en tanto condición de existencia atravesada y modelada por las dimensiones de clase, género, raza y etnicidad, entre otras. Habría, pues, cambiantes, múltiples y desiguales maneras de ser –de construirse y ser construido– joven.

En este sentido, la potencia de los trabajos aquí presentados radica no solo en señalar normativamente un deber ser para los estudios en juventudes, sino en tomar el desafío que tienen por delante y llevar a cabo investigaciones y propuestas analíticas cuya finalidad es precisamente comprender la juventud en plural en nuestras sociedades.

Es precisamente en este punto donde, antes de finalizar, me quiero detener. En efecto, nos encontramos ante distintas alternativas y estrategias motivadas por una misma búsqueda: comprender la complejidad del fenómeno juvenil. A riesgo de simplificar la riqueza de los aportes de cada uno de los autores podríamos decir que nos encontramos ante tres prismas (no necesariamente excluyentes) para acercarnos a la comprensión de las juventudes que, siguiendo el orden en que fueron expuestos, podríamos denominar: el prisma de las desigualdades, el prisma de las temporalidades y el prisma de las intersecciones.2 Detallaré brevemente cada uno de ellos.

La desigualdad como característica constitutiva de las relaciones sociales es el prisma desde el cual Mariana Chaves se acerca a la comprensión de la producción social de la juventud. Y lo novedoso de su propuesta estriba en seguir de cerca estas relaciones desiguales en tres campos distintos e interconectados –la experiencia social de la juventud urbana, las políticas públicas dirigidas a la juventud y la producción académica sobre el tema–, campos donde se produce socialmente la juventud. Desde esta perspectiva asistiríamos, en cada uno de estos campos, a relaciones desiguales entre los potenciales de poder que se ponen en juego, cuyos resultados se expresan en configuraciones tipo centro–periferia específicas. En definitiva, en cada uno de estos campos es posible identificar centros y periferias que no se corresponden mecánicamente unos con otros sino que, por el contrario, mantienen una relación desfasada y cambiante. Así, mientras por medio del estudio del relato biográfico de los jóvenes que habitan en la periferia de la ciudad de La Plata la autora muestra que en las relaciones sociales en las que están inmersos (en casi todos los circuitos e instituciones donde ellos/as se inscriben y participan) ocupan una posición subordinada,3 en lo que respecta a la política pública dirigida a la juventud se observa cierta ambivalencia, ya que por un lado la juventud es una referencia central en el discurso estatal y, por el otro, en lo relativo al impacto de estas políticas públicas en las vidas de los jóvenes que habitan la periferia, están periféricos al Estado debido a una multiplicidad de barreras al acceso a las políticas que están dirigidas a ellos. Por último, la autora señala que los jóvenes ya no están en la periferia de la academia, ni como trabajadores de la ciencia y la tecnología, ni como “objeto” de estudio para las ciencias humanas y sociales. En conclusión, el análisis de Chaves nos coloca ante un escenario complejo: nos recuerda las desiguales formas de ser joven en una ciudad, identifica las limitaciones de (y los obstáculos para) una política pública que en los últimos años ha colocado en el centro de su discurso a la juventud, y propone el desafío de no quedarse en lo logrado hasta el momento en el mundo académico pues, si bien dejó de ser un tema periférico, hay varias cuestiones pendientes en la agenda futura.

Por su parte, podríamos decir que la propuesta analítica de Pedro Núñez consiste en mirar la juventud desde el prisma de las temporalidades. Los reclamos de distintos grupos de jóvenes –específicamente vinculados con las “tomas” de escuelas secundarias en Buenos Aires– constituyen una coyuntura ideal para problematizar los sentidos socialmente dominantes sobre la juventud (que la asocia a la apatía y al desinterés) y para establecer las filiaciones tanto con la juventud en el pasado como con otros actores e instituciones. El análisis de las temporalidades realizado por Núñez tiene como punto de partida una desconfianza implícita –pero clave– sobre las ideas habituales (y ciertamente esquemáticas) de “lo viejo” y “lo nuevo” que se traduce en fórmulas muy publicitadas sobre “la nueva juventud” y que obliga a multiplicar ad infinitum las generaciones que se sucederían rápidamente unas a otras. Por el contrario, a partir de una reflexión empíricamente anclada en el análisis de las “tomas” de escuelas protagonizadas por los jóvenes en los últimos años, Núñez procede a desentrañar el fenómeno en sus dimensiones constitutivas y a establecer filiaciones con otros momentos, actores y/o instituciones. Antes que grandes discontinuidades entre lo nuevo y lo viejo, eventos como las “tomas” nos colocan ante una combinación compleja de elementos y rasgos que tienen procedencias y tiempos diferenciales. Así, mientras en términos de repertorio de acción las “tomas” de escuela conectan con prácticas de protesta instaladas como legítimas en el escenario político argentino posterior a la crisis de 2001, supusieron un modo de involucramiento político diferente al de otras generaciones (la deslegitimación de la violencia quizá sea su mayor contraste) y son una muestra más de la ascendencia de una institución tradicional como la familia en la configuración política de los jóvenes. De esta manera, según Núñez, antes que con una sucesión lineal de juventudes viejas y nuevas, nos encontramos ante un palimpsesto donde se entrecruzan diversas dimensiones, actores, instituciones y tiempos; además, vale también señalar que la alta participación de ciertos jóvenes no interpela necesariamente a otros jóvenes contemporáneos que no forman parte de esos eventos.

Por último, a partir de un detallado recorrido por la producción académica sobre la juventud en Brasil, el trabajo de Wivian Weller muestra la necesidad, la productividad y también las dificultades de un enfoque que se detenga en las intersecciones entre distintas dimensiones para pensar la juventud en plural. En efecto, Weller nos muestra que, replicando un movimiento similar al identificado en otras latitudes, la investigación sobre la juventud en Brasil se inició con el análisis del movimiento estudiantil durante la década de 1960, se verificó un vacío para la década de 1970 asociado a la dictadura, continuó con la realización de etnografías sobre culturas juveniles (habitualmente de clases medias) durante la década de 1980, se desplazó hacia la periferia para la década de 1990 y solo recién a partir de los años 2000 comenzaron a diversificarse los estudios al introducir las dimensiones de género, sexualidad, raza y etnia, entre otras dimensiones de la diferencia y la desigualdad. Es en este contexto de cuestionamientos a la invisibilización de las mujeres, de la raza/etnia, de la diversidad sexual y de las relaciones de género en las culturas y movimientos juveniles y, en términos más generales, en los estudios sobre la juventud, que los investigadores comenzaron a abogar por un enfoque preocupado por la interseccionalidad.

Es indudable la productividad de este campo aún en construcción que complejiza nuestra comprensión de la juventud al tener presentes cuestiones de clase, género, raza y sexualidad, entre otras dimensiones, y sus cambiantes articulaciones. A la vez, retomando a Stuart Hall, la autora señala como tendencia –¿y riesgo que el analista debería poder objetivar, reflexionar y evitar?– que la mirada que contempla las diferencias en las juventudes acostumbra a estar orientada de acuerdo con lo que está en juego en la cuestión de las identidades, es decir, con la dimensión de la diferencia que despertó mayor interés o sensibilidad por parte del investigador. En consonancia con esta tendencia, los estudios sobre juventud realizados en Brasil en los últimos años son organizados por Weller en torno a cuatro ejes, en cada uno de los cuales prima una dimensión específica: jóvenes negros y culturas juveniles, jóvenes mujeres y culturas juveniles, juventud y relaciones de género en la Enseñanza Media, y juventud, sexualidad y homofobia. Como muestra la autora, todas estas investigaciones (con sus méritos y sus limitaciones) ayudaron a desnaturalizar la juventud, mostrando cómo estudios anteriores disolvían o invisivilizaban bajo el rótulo general y abstracto de “juventud” dimensiones relevantes de la condición juvenil como el género, el sexo, la raza y la etnicidad. A la vez, después de leer el riguroso balance realizado en cada uno de los ejes identificados, la pregunta (y el desafío) que se mantiene latente es si es posible un desarrollo de análisis interseccionales que combinen más dimensiones de manera simultánea, superando lo que Weller evalúa como cierta dificultad de articulación de diferentes categorías de análisis en un análisis interseccional de la juventud.

A modo de cierre

Después de este breve recorrido por lo que considero los puntos nodales de los tres artículos parece bastante claro que, luego de tres o cuatro décadas de desarrollo –no sin vacíos, marchas y contramarchas, avances y retrocesos– en el estudio sobre juventudes, el escenario y el desafío para las investigaciones sobre la temática en la región se modificaron sustancialmente.

Para decirlo en pocas palabras: no se trata ya de legitimar un tema/problema de investigación ya que, como exponen los artículos, la juventud hace tiempo dejó de ser un tópico “periférico” en las investigaciones en ciencias sociales. Una vez establecido como campo de investigación legítimo, el desafío consiste en desplazarnos desde “la juventud” –formulación que corre muchas veces el riesgo de funcionar como una categoría abstracta y general, insensible a ciertas dimensiones, conflictos y diferencias– hacia la indagación empíricamente fundada de la articulación compleja de dimensiones que nos pueden ayudar a comprender las diferentes y desiguales maneras de ser joven en nuestras sociedades. ◙

Bibliografía

Chaves, M. (2010).Jóvenes, territorios y complicidades. Una antropología de la juventud urbana. Buenos Aires: Espacio Editorial.

Weller, W. (2011).Minha voz é tudo o que eu tenho. Manifestações juvenis em Berlim e São Paulo. Belo Horizonte: Editora UFMG.

x
Grandes proyectos como herramientas de creación y recuperación de plusvalías urbanas: ejemplos de Argentina y Brasil.
Beatriz Cuenya

Este trabajo parte de un interrogante presente en el debate latinoamericano en torno a los grandes proyectos: ¿implican estos una subvención al capital inmobiliario, a empresas privadas y a consumidores ricos, a expensas de recursos o patrimonio públicos; o bien el sector público puede capturar las plusvalías urbanas para redistribuirlas socialmente? Para avanzar una respuesta, primero se define el alcance conceptual de los grandes proyectos como herramientas de creación y recuperación de plusvalías urbanas. Luego se presentan algunos ejemplos de Argentina y Brasil, indicativos de tres estrategias de gestión por parte de los gobiernos locales: una regresiva, según la cual los nuevos entornos se financian a costa de recursos y patrimonio públicos; otra más redistributiva, que permite subsidiar a las zonas más pobres con los recursos generados en las zonas de redesarrollo, y una tercera más bien neutra que supone que el redesarrollo se autofinancia con recursos generados por los propios inversores privados y consumidores ricos.

x
GLOBALIZACIÓN Y CAMBIO EN EL SUR DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES.
Hilda María Herzer

Este artículo examina la vinculación entre globalización, territorio y ciudad, focalizando el análisis en un aspecto de ese proceso que comienza a darse con cierto ímpetu en la ciudad de Buenos Aires desde fines de la década de 1990 hasta el presente. Se trata del proceso de gentrificación que en estos años se ha desarrollado en distintos barrios. Se hace hincapié en el proceso que, desde la década de 1990, tiene lugar en la zona sur de la ciudad.

x
La cuestión de la vivienda en el Área
Metropolitana de Buenos Aires (2003-2008).
María Cristina Cravino

Este trabajo parte de un interrogante presente en el debate latinoamericano en torno a los grandes proyectos: ¿implican estos una subvención al capital inmobiliario, a empresas privadas y a consumidores ricos, a expensas de recursos o patrimonio públicos; o bien el sector público puede capturar las plusvalías urbanas para redistribuirlas socialmente? Para avanzar una respuesta, primero se define el alcance conceptual de los grandes proyectos como herramientas de creación y recuperación de plusvalías urbanas. Luego se presentan algunos ejemplos de Argentina y Brasil, indicativos de tres estrategias de gestión por parte de los gobiernos locales: una regresiva, según la cual los nuevos entornos se financian a costa de recursos y patrimonio públicos; otra más redistributiva, que permite subsidiar a las zonas más pobres con los recursos generados en las zonas de redesarrollo, y una tercera más bien neutra que supone que el redesarrollo se autofinancia con recursos generados por los propios inversores privados y consumidores ricos.

x
La juventud en plural: desigualdades, temporalidades e intersecciones.
Ramiro Segura

En este texto de presentación del dosier se plantean los ejes que se desplegaron en la mesa de un seminario en la que participaron especialistas en la investigación sobre juventudes con miras a establecer y profundizar el diálogo y el intercambio a escala regional sobre la temática, no solo en lo relativo a los desarrollos estrictamente académicos, sino también en lo que respecta tanto a las formas en que la investigación sobre juventudes desde las ciencias sociales se vincula actualmente con las políticas públicas como a los desafíos que la investigación social y la política pública sobre juventudes en la región tendrán en el futuro.

Se da cuenta de las miradas convergentes sobre el campo de estudio en juventudes y de las claves de lectura de los especialistas para reconocer la juventud en plural. En esta introducción se destaca cómo la desigualdad, las temporalidades y las intersecciones se constituyen en vectores analíticos desde los cuales se desagregan las juventudes como objeto de estudio.

x
Jóvenes entre el centro y la periferia de la ciudad, del Estado y de la academia.
Mariana Chaves

En este escrito se analizan someramente tres campos de producción de lo social desde la perspectiva de la dinámica centro-periferia. Estas categorías tienen cierto potencial creativo para pensar las relaciones de producción del espacio social, pero, además de la ayuda para espacializar relaciones entre diferentes potenciales de poder, estas nociones nos habilitan para estudiar el punto de vista del actor o la visión de mundo. Se trata de conocer quién o quiénes deciden nombrar y logran colocar algo como centro y otra cosa como periferia. Ofrezco como respuesta simplificada anticipada que es desde el lugar donde está posicionado el sujeto, desde donde ve y nombra el mundo. Con esta hipótesis buscaremos pistas para entender el juego de la producción social de: 1) la juventud urbana; 2) las políticas públicas y sociales, que “tocan” a los jóvenes, y fi nalmente; 3) la producción científica sobre juventudes.

x
Sensibilidades, derechos y participación juvenil en el escenario político
Itinerarios de investigación y agendas de discusión.
Pedro Núñez

Este artículo aborda la discusión acerca de las formas de participación política juvenil en el periodo entre 2008 y el ciclo político que termina con las elecciones presidenciales de 2015 en la Argentina, aunque se realiza el ejercicio de pensar qué dinámicas adquirieron estos fenómenos en países vecinos. La intención es proponer algunas claves y ejes a considerar como parte de un programa de investigación en la relación entre juventud y política. Para ello se analizan diferentes aspectos de las prácticas políticas juveniles, señalando aquellas cuestiones innovadoras en las formas de militancia como las que replican modos más tradicionales de involucramiento político.

x
Investigaciones sobre juventud en Brasil: género y diversidad.
Wivian Weller

El artículo recorre las formas y los momentos de la investigación sobre la juventud en Brasil desde el análisis del movimiento estudiantil durante la década de 1960 hasta los años 2000, cuando comenzaron a diversifi carse los estudios al introducir las dimensiones de género, sexualidad, raza y etnia, entre otras dimensiones de la diferencia y la desigualdad, para llegar a la inquietud en el presente sobre cómo superar cierta difi cultad de articulación de diferentes categorías de análisis en un análisis interseccional de la juventud.

x
Distancias cercanas y diferencias encontradas en la Ciudad de Buenos Aires. El caso de los adultos y las adultas que viven en las calles. 1997-2011.
Martín Boy

En este artículo se trabajará sobre las limitaciones que se encuentran en el campo de la Sociología Urbana para pensar el encuentro de otredades de clase que reactualizan procesos de desigualdad social. Mucho se ha escrito sobre el proceso de segregación residencial que atravesó a la Ciudad de Buenos Aires desde la profundización del neoliberalismo en la década de 1990 pero poco se dice sobre cómo la crisis social, política y económica modificó el paisaje urbano y cómo diferentes grupos de pobres reocuparon áreas centrales de la ciudad para desarrollar en el espacio urbano estrategias de supervivencia. De esta forma, se intentará reproblematizar cómo los pobres también construyen usos y significaciones de un mismo espacio céntrico.

x
Hacia un enfoque relacional del bienestar
Elementos para el diagnóstico y la orientación de políticas públicas
Rolando Cristao

En el presente trabajo se analiza críticamente el enfoque de pobreza y se propone el enfoque de los activos y estructura de oportunidades como herramienta para el diagnóstico social. A partir de este desarrollo, se discute en qué medida el concepto de desigualdad podría actuar como organizador del análisis de la situación social.

x
Programas sociales y personas en situación de calle en la ciudad de Buenos Aires
Un mapa conceptual de las intervenciones
Andrea Bascialla

El presente trabajo presenta un análisis resumido de las políticas sociales generadas por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para personas en situación de calle. A partir de la sistematización de la información ofi cial disponible, se confeccionó un cuadro de los programas y se señalaron los conceptos más sobresalientes en relación a: i. qué ejes de la vida en la calle se recortan como problema social a solucionar; ii. qué responsabilidades atañen a cada actor social en estas soluciones y iii. qué aspectos de los grupos poblacionales se delimitan con determinadas categorías (edad, género, etc.). Se consideró el eje temporal para contextualizar las categorizaciones y esquemas de intervención. El análisis incluyó, además, los aportes teóricos vigentes sobre el tema para entender que la focalización en la falta de vivienda y la invisibilización de las causas estructurales impiden soluciones de largo alcance.